Este es un proyecto que surge a raíz del estallido social que viene atravesando Colombia en los últimos tiempos, fundamentalmente es una apropiación de las obras del pintor español romántico Francisco Goya, quien plasmó en las paredes de su casa de campo conocida como “La quinta del sordo”, con un tono predominantemente sombrío y misterioso, el espíritu de la época que se vivía en una España convulsionada por luchas intestinas entre fuerzas liberales y absolutistas. Se busca entonces establecer un paralelo con nuestra actualidad en el marco de un paro nacional suscitado por las impertinencias de la peor administración de que se tenga memoria, producto de un proyecto político caduco y fallido. En esta medida la confrontación entre dos segmentos de la población se constata día a día, a saber, fuerzas progresistas que reivindican la justicia, libertad e igualdad y las otras esclavistas, draconianas y opresoras.
La serie de pinturas del autor español denominadas Las pinturas negras son un legado universal incontestable de las profundidades del horror, el pesimismo y la desolación que bajo el tamiz de esta obra se actualizan a la manera de un eterno retorno, una visión cíclica temporal o la reaparición de arquetipos latentes en la cultura, imágenes fantasmales y supervivientes que se actualizan una vez más en nuestra época y contexto.
La Quinta Degolla representa y evoca el encuentro entre las realidades rurales y burguesas que convergen en la idea de quinta o hacienda como referencia colonial de explotación y vasallaje que desembocan en problemáticas del campo de un país atribulado con un esquema feudal que se trasladan a la ciudad y tocan a la puerta de la punta de una pirámide que se ha pretendido inalcanzable, incuestionable e implacable, manejando los hilos de una débil nación de manera sanguinaria, desalmada y psicopática.
DANIEL SÁNCHEZ ARANGO
Este artista es demasiado original, potente, irreverente, mágico, propositivo e implacable.
Lo conozco desde hace rato y le conozco una obra muy única, aparentemente simple, sencilla de consumirse con una mirada a secas, pero cuando los ojos se detienen en lo que se llama según la Real Academia de la Lengua española CONTEMPLACIÓN, en la mente empiezan a fabricarse cosas que obligan al cerebro a “tocarse” de manera incómoda, pues lo suyo va más allá.
Ya profesional en las bellas artes, Daniel no se queda quieto después de hacer un trabajo plástico, escudriña en la realidad nuestra y compara momentos con otras realidades vividas por otros grandes artistas en otras épocas y se atreve a hacer parangones, similitudes, confrontaciones, valiéndose de grandes obras maestras, aunque de formatos diminutos, para recrear nuestra historia verdadera, que sin recurrir a la caricatura barata, provoca en los espectadores un escozor aterrador, así este se tiente a ser disimulado con una sonrisa que no es del todo alentadora.
Esta obra, que es una especie de mezcla de diseño con composición, con retoques de originalidad, embadurnada de crítica social y política, invita a la reflexión, pero nos lleva a sentir un alivio cuando nos damos cuenta que su violencia, es más inteligente y aceptable, que la que ejercen ciertas fuerzas del orden, sobre nuestras sociedades.
Una serie de obras diferentes, sinceras, duras, ¡pero absolutamente puras!
Es muy joven, y tiene talento para rato.


















