Jaime Ruiz – Gossa
Si hay alguien en nuestro país que sea amplia y generosa a la hora de aplicar el color a una obra plasmada en una tela, sin temor a poner los colores más disímiles uno al lado de otro cualquiera, yendóse en contra o en favor de las leyes que rigen la ciencia cromática, es esta artista monteriana. Ella misma, cuando se refiere a sus pinturas lo expresa: “Mi pintura es sencillamente, una explosión de color”.
Esa energía concentrada en todas y cada una de sus obras, independiente de su formato y tema, son un homenaje al color, a la vida, a la alegría, a las emociones, y son además, la expresión de un estado de ánimo, que contagia emoción porque nace del alma de una artista costeña, que obvio, es fiel a ese contexto caribeño que ha dado a lo largo y ancho de la historia, excelentes exponentes de la pintura y el arte en general en un país donde el folclor es sinónimo de vida!
Lilián Teresa Espinosa Vega captura en sus pinturas la belleza de una flor, casi hasta su perfume, el entramado follaje de nuestras selvas y abiertamente, la luz del Caribe.
En muchísimas oportunidades, Lilián incluye la figura humana como fiel testigo y partícipe de esta fiesta que bien podría llamarse del color puro y la alegría, de ahí que ella defina sus obras como reflejos de vida, de la suya, de la nuestra, de todos aquellos que se sientan atraídos por mirarla, de quien crea que también hace parte de esa inmensa fiesta….
En ella, en su vida, en su pintura, en su obra, no hay espacio ni para la tristeza ni para la oscuridad.







