Nahún Guerrero, el fotógrafo querido por todos

Carlos Andrés Arboleda

Alegre, servicial, con esa sonrisa que siempre lo caracterizaba, padre amoroso, excelente compañero de trabajo y por supuesto con una habilidad innata para la reportería gráfica, ese era Nahún Guerrero, que con su inseparable cámara recorrió y captó con su lente diversos acontecimientos no solo en Pereira y su Área Metropolitana, también a lo largo y ancho del departamento. Nahún partió mucho antes de lo que hubiéramos querido que lo hiciera, se adelantó en el camino, pero para siempre quedará esa huella de excelente ser humano y profesional, así lo recordarán sus amigos, compañeros de trabajo, familiares, todo aquel que lo conoció como aquel ‘guerrero de la fotografía’.

Álvaro Camacho, reconocido reportero gráfico de Risaralda tuvo la oportunidad de compartir con Nahún cuando este llegó desde Marsella al periódico La Tarde en 1993. Con nostalgia recuerda que la última vez que lo vio fue el viernes 6 de agosto, se tomaron un café y en media hora le comentó de sus proyectos. Estaba muy animado, aunque veía que las cosas estaban difíciles, Nahún comentó que tocaba buscar y seguir para adelante. “Estaba muy contento porque había puesto un estudio en Cuba y que estaba en el ‘rebusque’. Pensaba hacer unos mosaicos. De ánimo estaba bien, él siempre fue un tipo muy sonriente, de buen sentido del humor. Yo le admiraba siempre el amor por su hija, para él era lo máximo”.

De sus inicios como reportero gráfico, Álvaro recuerda que en 1993 llegó muy novato al periódico La Tarde, a pesar de ser hijo de fotógrafo, situación que con el pasar de los días fue cambiando rápidamente. En aquel tiempo el periódico estaba remodelando el cuarto oscuro: “me tocó enseñarle cómo era el funcionamiento, llevarlo a que hiciera los primeros cubrimientos fotográficos”.

Nahún tenía la vena periodística innata. Se le ocurrió hacer un registro de los muertos que dejaba la guerra de los carteles del narcotráfico, cuerpos que llegaban por el río Cauca hasta la zona de Beltrán. Tenía un completo archivo y por esto lo buscaron muchos para observar este trabajo fotográfico, con el cual ayudó a que muchas familias reconocieran a sus seres queridos desaparecidos. Incluso periodistas internacionales lo consultaron sobre este tema.

Nahún mostró su calidad en la reportería gráfica, era uno de esos fotógrafos que ya no existen, de los que se metían al barro cuando había una inundación, de los que se tiraba al piso para captar la mejor foto, era un reportero gráfico audaz. Este profesionalismo le permitió  a ganar en 1995 el Premio Regional de Periodismo Hernán Castaño Hincapié. Galardones como este llevó a que surgiera la sana competencia entre reporteros gráficos de la ciudad. Al ganar este premio, Nahún obtuvo rápidamente el prestigio como uno de los mejores en el departamento.

Anécdotas que contar con Nahún son muchas, pero Álvaro Camacho no olvida cuando en el periódico La Tarde les daban rollos para tomar fotografías a blanco y negro, debían calcular los pedazos para meterlos dentro de la cámara, los debían empacar a oscuras. Cierto día el recién llegado Nahún empacó al revés el rollo y su preocupación no se hizo esperar. Álvaro le ayudó, diciéndole que en el revelado proyectara al revés el rollo. Nahún estaba preocupado.

En el campo judicial les tocaba ir hasta el DAS o F2 (policía judicial) para tomar las fotos de los capturados. Nahún, vistiendo su chaleco rojo, las tomaba, pero los detenidos le decían “tranquilo que ya sabemos que usted es el del periódico La Tarde, nos vemos allá en la calle”. Efectivament en el sector de la galería se encontraban con algunos de los capturados, pero afortunadamente nunca pasó nada.

Y así Nahún fue pasando en un mismo día de tomar fotos judiciales, a estar con su cámara en una visita presidencial, en eventos sociales, en partidos del Deportivo Pereira…

A Nahún la ciudad le debe la autoría del archivo fotográfico de los terremotos de 1995 y 1999. De sus fotos se recuerda aquella donde mostraba el rescate dos mujeres que quedaron atrapadas en un edificio. Nahún estuvo ahí casi 24 horas, con su lente, con su excelente olfato de reportero gráfico, listo para captar el momento exacto.

Enamorado de su tierra Marsella y un hombre que vivía para servir

Nahún, que en los últimos años estaba dedicado en cuerpo y alma a cuidar a Samara, su hija menor, de quien era inseparable, nació el 10 de septiembre 1969 en Marsella, siendo el segundo hijo del hogar conformado por Nahún Guerrero y Magnolia Cardona. Trabajó en los periódicos La Tarde, El Diario y Q´ Hubo, y en la Alcaldía de Dosquebradas. Hacía parte de la Asociación de Periodistas de Risaralda PRI y del Colegio Nacional de Periodistas. El Diario lamenta la partida de Nahún y envía condolencias a su esposa, hijos y a toda su familia.

 

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