No fue Santa Marta (1525), sino Santa María de la Antigua del Darién (1510), la primera ciudad española fundada en Tierra Firme

Walter Benavides Antia

América empezó por el Chocó

El inicio del siglo XVI marcó una etapa crucial en la expansión española más allá de las islas del Caribe hacia el continente americano, un territorio conocido entonces como Tierra Firme. Estas expediciones estaban impulsadas por adquirir nuevos territorios y la presencia permanente para asegurar las reivindicaciones imperiales y facilitar futuras exploraciones. Dentro de este contexto de expansión, Santa María de la Antigua del Darién (1510), se erigió como el primer intento de establecer una ciudad española permanente en Tierra Firme. Fue concebida como una “modesta ciudadela” y un “centro geoestratégico”. Quince años después, en 1525, se estableció Santa Marta.

1510. Fundación y Visión Inicial

Santa María de la Antigua del Darién fue fundada en 1510 por Vasco Núñez de Balboa. Esta fundación se produjo después de que un intento previo de asentamiento por parte de Diego de Nicuesa en Veragua (Panamá) fuera considerado “insalubre” por una Real Cédula de 1512. La elección del sitio fue estratégicamente significativa, estableciéndose en el lado occidental del golfo de Urabá, sobre un poblado indígena preexistente de habla cueva llamado Darién. Los españoles se apropiaron y utilizaron los bohíos (casas) y las labranzas (tierras cultivadas) del cacique Cemaco. Los españoles, enfrentados a la necesidad inmediata de supervivencia en un entorno desconocido, aprovecharon la infraestructura y las fuentes de alimento ya establecidas por las poblaciones indígenas. Esta dependencia de los recursos y la mano de obra indígenas, a menudo obtenida mediante la violencia, fue un patrón recurrente. Santa María, fue considerada un punto de partida “simbólico” para la exploración de toda América, ostentando la distinción de ser la “primera ciudad española fundada en Tierra Firme”. Fue concebida no solo como la primera ciudad, sino también como la capital de la capitanía de Tierra Firme. Si bien es cierto, la Corona española proyectaba un modelo urbano europeo idealizado en el Nuevo Mundo, las duras condiciones de la frontera (desafíos logísticos, un entorno desconocido y la resistencia indígena) forzaron constantes adaptaciones. La “dificultad e imposibilidad material” de sostener la ciudad, llevaron a su “desaparición oficial”.

1513. Balboa descubre el Mar del Sur

El descubrimiento del Mar del Sur probablemente reorientó el enfoque estratégico español hacia nuevas y más lucrativas oportunidades de exploración y conquista. Si los nuevos territorios ofrecían mayores promesas, se volvió racional para la Corona reasignar recursos y mano de obra de asentamientos menos viables o estratégicamente obsoletos como Darién. La queja de Oviedo sobre esta política indica una decisión de arriba hacia abajo para sacrificar Darién en aras de ganancias imperiales más amplias, ilustrando cómo el destino de las colonias individuales a menudo dependía de objetivos cambiantes a nivel continental.

1514. Desarrollo Temprano y Estructura Social

La ciudad contaba con una plaza principal ubicada frente a la iglesia, que servía como lugar de reunión pública. Los cronistas también mencionan un monasterio y una iglesia de San Francisco. Las cédulas reales estipulaban la creación de un hospital con cincuenta camas, una catedral, fundiciones reales de oro y un puerto. Santa María de la Antigua del Darién es considerada un “eslabón perdido” en la historia del urbanismo temprano de América, lo que sugiere un trazado atípico influenciado por su ubicación ribereña y sus orígenes indígenas. Para fomentar el crecimiento y la estabilidad de la población, se anuló el diezmo sobre los bienes cultivados y se permitió a los residentes poseer barcos para transportar mercancías desde Santo Domingo, Cuba y otros asentamientos. Estas políticas revelan la necesidad de hacer que las empresas en Tierra Firme fueran financieramente atractivas para los individuos. El enfoque en facilitar el comercio y reducir las cargas financieras para los colonos indica que el objetivo principal era la rápida extracción de recursos y la actividad comercial, especialmente el oro, como lo demuestra la mención de las fundiciones reales. 

1514. Pedrarias Dávila llega como Gobernador

La llegada del gobernador Pedrarias Dávila, acompañado por 2.000 nuevos colonos en 20 barcos, aunque destinada a fortalecer el asentamiento, marcó el inicio de un período de graves desafíos. La población era diversa, incluyendo agricultores, sacerdotes, un diácono, personal de la catedral, funcionarios reales (gobernadores, veedores de minas y fundiciones) y trabajadores portuarios como calafates y armeros, similares a los encontrados en ciudades españolas como Moguer. Gonzalo Fernández de Oviedo informó de más de 100 casas, mientras que Pascual de Andagoya afirmó que había alrededor de 200 casas de estilo indígena, señalando que estas no podían albergar cómodamente a los 1.500 nuevos habitantes que llegaron con Pedrarias. La discrepancia en el número de casas entre Oviedo y Andagoya, junto con la evidencia arqueológica de casas de estilo indígena adyacentes a propiedades españolas y la presencia de naborías, apunta a un tejido urbano complejo e híbrido. Esto indica que Santa María fue un espacio dinámico donde las disposiciones de vida indígenas y las estructuras coloniales españolas coexistieron, reflejando tanto la adaptación de los colonizadores a las condiciones locales como la integración forzada de las poblaciones indígenas. El puerto experimentó una “actividad frenética” en sus primeros años, lo que generó un sentimiento general de optimismo. El asentamiento recibió el prestigioso título de “Ciudad”, un evento administrativo significativo.

1515. La plaga de 1515

Una devastadora “plaga” causó la muerte de 700 colonos. Esta misteriosa enfermedad llevó a muchos a huir, asestando un golpe severo a la ciudad. Cronistas como Bartolomé de las Casas documentó períodos de “malas cosechas y plagas”, que resultaron en hambruna y enfermedades generalizadas. Si bien la contienda política (Pedrarias vs Balboa) y la resistencia indígena influyeron, la alta mortalidad demuestra la profunda vulnerabilidad de las poblaciones europeas a nuevos patógenos y a las duras condiciones ambientales del trópico. Pascual de Andagoya describió la “miseria más espantosa” y un estado de “perturbación y desorden”. 

1519. Darién en mal estado y escasamente poblada

Gonzalo Fernández de Oviedo, quien se desempeñó como gobernador, intentó revitalizarla, pero concluyó que “la ciudad estaba condenada”. Oviedo observó además que el gobernador Pedrarias alentaba activamente a los residentes a abandonar Darién en favor de nuevos asentamientos, ofreciéndoles indios de repartimiento (nativos asignados a un encomendero) y otras ventajas, lo que indica una política deliberada de despoblación. La política activa del gobernador de fomentar la despoblación en favor de nuevos asentamientos no fue meramente orgánico, sino el resultado de un cambio en las prioridades imperiales. 

1524. El Abandono del Darién

Santa María de la Antigua del Darién fue abandonada definitivamente en 1524. Para entonces, solo tres personas, según los informes, permanecían en el asentamiento. A pesar de las instrucciones específicas de la Corona de no abandonar la ciudad, estos esfuerzos resultaron “en vano”. El relato de Gonzalo Fernández de Oviedo (que había partido hacia España en julio de 1523), describe el “dramático abandono” en septiembre de 1524, afirmando que los habitantes restantes fueron asesinados por sus propios sirvientes indígenas y otros grupos indígenas que luego incendiaron la mayor parte de la ciudad, incluida la casa de Oviedo. El incendio de la ciudad fue el final de Santa María. Esto no fue simplemente una retirada española. Fue un acto violento de resistencia por parte de la población indígena. El uso posterior del sitio para “fines rituales, posiblemente para ‘limpiar’ la tierra” enfatiza aún más un acto deliberado de recuperación cultural y espiritual.  Después de su abandono, el área no fue reocupada permanentemente por europeos, sino que fue frecuentada por grupos indígenas. Pequeños grupos de esclavos africanos fugitivos también establecieron campamentos temporales en el área de la ciudad abandonada en los años inmediatamente posteriores a su abandono.  Las instrucciones reales a menudo exigían trazados urbanos ordenados y basados en cuadrículas.  Este “eslabón perdido” ilustra que el urbanismo colonial temprano fue un proceso dinámico, a menudo improvisado, donde las necesidades inmediatas de refugio, defensa y explotación de recursos tenían prioridad sobre la estricta adherencia a los principios de planificación abstractos, revelando las duras realidades de establecer un punto de apoyo en el Nuevo Mundo.

A manera de conclusión. 

América empezó por el Chocó. Santa María de la Antigua del Darién, al igual que la Original Cartago (Pereira), fundada por primera vez en 1540 (9 de agosto) y por segunda vez en 1541 (10 de enero), no han gozado del beneplácido de un grupo de historiadores, que les reclaman a las dos ciudades, continuidad administrativa en el tiempo, cuando esa “facultad” recaía en las “autoridades”, y no en el querer de la totalidad de la población que la ocupaba. Santa María la Antigua del Darién fue oficialmente “despoblada” en 1524, y Cartago (Pereira) argumentando ataques de Pijaos y Putimaes en 1691. Pero la praxis nos indica que NO todos se marcharon. Muchos se quedaron ejerciendo actividades económicas, reinventándose, siendo la prueba, que al día de hoy, pese al tiempo y los acontecimientos, los dos asentamientos originales siguen en pie: Santa María la Antigua del Darién en el corregimiento de Tanela (municipio de Unguía), departamento de Chocó, y Pereira como capital pujante del departamento de Risaralda. Santa Marta, fue fundada quince años después de Santa María de la Antigua del Darién, logrando permanencia oficial, argumento con el que reclama ser “la ciudad habitada de forma continua más antigua de Colombia”, como si no existieran hoy en el mismo sitio geográfico Tanela y Pereira.

Historiadepereira.com.co

Cronistas sobre Darién

Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés

Considerado la “fuente principal para la reconstrucción de la historia de Santa María de la Antigua”. Su papel como “observador de la fundación y posterior alcalde de la ciudad” le otorgó una posición única para proporcionar “información relevante sobre el primer fuerte español, establecido dentro del asentamiento indígena conquistado en 1510”. Su obra, Historia general y natural de las Indias, islas y tierra firme del mar océano, es una fuente exhaustiva. Describió meticulosamente la despoblación gradual entre 1521 y 1523, atribuyéndola a la política del gobernador de alentar a los residentes a trasladarse a nuevos asentamientos mediante incentivos. También relató el dramático incendio de la ciudad en septiembre de 1524 por parte de sirvientes indígenas. Sus relatos detallados son invaluables, pero sus experiencias personales y su crítica directa a las acciones de Pedrarias sugieren un posible sesgo. No era un académico desinteresado, sino alguien que vivió el declive de la ciudad y sintió su impacto. Su lamento de que la ciudad estaba “condenada” refleja una profunda inversión personal en su destino. Oviedo se quejó abiertamente ante la Corona sobre la política del gobernador de despoblar Santa María en favor de nuevas fundaciones y ofreció perspectivas únicas sobre las estrechas relaciones que algunos españoles mantenían con familias indígenas.

 

Pascual de Andagoya

Llegó con la armada de Pedrarias Dávila en 1514. En su Relación de los sucesos de Pedrarias Dávila en las provincias de Tierra Firme o Castilla del Oro, afirmó que “la Antigua, formada por unas doscientas casas de estilo indígena, y habitada por los españoles de Balboa y sus sirvientes indígenas, no podía acomodar cómodamente a los 1.500 nuevos habitantes que llegaron con Pedrarias”. Esta cuenta presenta una notable discrepancia con el recuento de Oviedo de más de 100 casas, un punto que los investigadores contemporáneos destacan. Las diferentes cuentas sobre el número de casas entre Oviedo y Andagoya no son simplemente errores fácticos, sino que revelan la naturaleza subjetiva de la observación y los desafíos del registro temprano. En lugar de descartar estas discrepancias, los historiadores las utilizan para comprender las complejidades del pasado. La diferencia podría deberse a variaciones en la definición de “casa” (estructuras españolas frente a indígenas), distintas metodologías de conteo o incluso una observación selectiva basada en el enfoque individual. La verdad histórica a menudo se construye a partir de múltiples perspectivas, a veces contradictorias, lo que requiere una síntesis cuidadosa y un análisis crítico. La narrativa de Andagoya también subraya la “miseria más espantosa” y los conflictos internos que asolaron el asentamiento. Señala que los capitanes distribuían a los indígenas capturados y el oro en Darién. 

Bartolomé de las Casas corroboraron en sus escritos las dificultades de las malas cosechas, las plagas y el hambre. 

Fray Juan de Quevedo describió la recepción inicial positiva de Balboa y los bohíos existentes. 

Antonio de Herrera y Tordesillas detalló las crueldades extremas infligidas a las poblaciones indígenas durante la conquista.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -