Francisco Javier López Naranjo-Apía, Risaralda.
El 16 de diciembre se conmemoraron los 250 años del natalicio del genial poeta de la música Ludwig Van Beethoven. Y como un homenaje a este gran maestro y a la música clásica pongo a consideración estos poemas de mi inspiración.
Canto a la música clásica
Lo que más se aproxima a tu esencia,
poesía, no son las metáforas,
son las notas vibrantes y espléndidas
de la eufónica música clásica,
que arquetípica y lúcida suena
con timbales, trompetas y arpas,
en conciertos, sinfónicas épicas,
o en la ópera, el lied, serenatas.
En las cortes sonó medieval
con cantores y orquestas de cámara;
y, barroca, en el órgano y Bach,
se adornó en magistrales tocatas.
Al masónico Mozart genial
le inspiró del Olimpo obras mágicas.
Con Beethoven, el sordo titán
retumbó en sinfonías, sonatas.
¡Oh, Beethoven!, ¿vendrás del empíreo
a encarnarte de nuevo en la raza?
Mientras llega ese día magnífico
¡vibraré con la música clásica!
Duende proscrito
Dicen que el duende al escuchar un tiple
recuerda el cielo angélico perdido;
y, entonces, con dolor se agita y gime;
y huye a otros lugares, cual proscrito.
Eso mismo me ocurre cuando escucho
de la música clásica sonidos.
Me conmuevo y agito como el duende,
porque evoco, llorando, el paraíso.
Al Verano, de Vivaldi
(Mención en el “V Concurso Literario de Micropoesía “Tarde de verano”,editorial Creatividad Literaria, septiembre de 2020. Por lo que figura en la antología “El último verano”)
Cuando, extasiado en los sones
de Vivaldi, oigo «El verano»
un anhelo sobrehumano
fulgura en mis estaciones.
Fundir quiero corazones
vibrando con gran ardor,
y disipar el dolor
que ensombrece la existencia.
Que el verano haga presencia
en un incendio de amor.
A un poeta
Oh, poeta, ¿qué arcano divinal
tu inigualable poesía guarda?
Carece de retórica y de versos,
no ostenta tropos, símiles palabras.
Y, sin embargo, al escucharla siento
mi alma al mismo cielo transportada,
a aquel de las bellezas arquetípicas.
Oh, Beethoven, ¡tu música me mata!
Al Claro de Luna de Beethoven
(Mención del jurado en el VI Concurso de Minipoemas “Al claro de la luna”, editorial Mundo Escritura, julio de 2020, por lo que figura en la antología “Existencia”)
Oh, Beethoven, cuando escucho
tu umbroso “Claro de Luna”,
mi alma añora esa musa
que en el misterio se oculta.
Y en su regazo de estrellas
resplandece eterna y pura.
Y a la que ningún mortal
ha roto su velo nunca.
Tus tristes notas me llevan
donde me espera mi musa.
Sé de la fuente
(Mención especial en el I Concurso Literario de Sonetos “Luis de Góngora”. Editorial Letras Como Espada, diciembre de 2017. Figura en la antología Haikus y sonetos XVII)
Sé de la fuente donde la belleza
vibra de amor y la verdad derrama.
Sé de la fuente que a la esencia llama
a beber la arquetípica pureza.
De ella liba mi ser cuando lo besa
y lo colma de éxtasis la llama
de la música clásica que inflama,
de la música clásica que reza.
Oh, Bach, Beethoven, Mozart, creadores
que arrancaron del cielo resplandores
que cantan en sonoras partituras
para gloria de Dios y sus criaturas.
Ante esa fuente celestial me inclino
a beber en mi cáliz lo divino.
A Beethoven
Genial titán, tu resonar sin par,
tu arte tan divino y tan humano
enciende en mí un anhelo sobrehumano
de fundirme en tu música y vibrar.
Ser otra nota más de tu cantar
profundo, celestial y soberano
que inflame al universo y al hermano;
en éxtasis reír, ¡de amor llorar!
¿Qué arquetipo resuena en tu cadencia
que me embriaga en delirios divinales?…
¿Es música de esferas eternales
que llama con sus notas a mi esencia?…
Genial titán, tu resonar sin par
aviva, como un sol, mi sed de amar.



