Carlos Andrés Arboleda
Paradigma, arte para soñar, es una escuela de actuación para cine y televisión que nació hace tres años con el objetivo de formar personas para que tengan la posibilidad de participar en las producciones regionales y nacionales. Las Artes habló con su director Wilmar Ramírez y con el reconocido actor Julio Pachón, quien coordina y aporta toda su experiencia para que este proyecto y fundación siga adelante. Pachón es un actor con 27 años de trayectoria y 6 años trabajando en la región cafetera, recordado por su papel de alcalde en Las Hermanitas Calle, producción grabada en el municipio de Marsella, entre otras produccciones como el Cartel de los sapos, que se grabó en su totalidad en Pereira, dice que su vínculo con el Eje Cafetero no solo ha sido como actor, también con todo lo relacionado con la gestión cultural. Fue acá en Pereira donde precisamente se conoció con la Fundación Paradigma, con Tita y Wilmar. Julio además ha actuado en otras series transmitidas por el canal regional Telecafé como Peruco y La maravillosa gente común.
Gestión cultural
“Me uní al grupo de trabajo de Paradigma, que tienen una escuela de formación, todo lo que hemos estado es reforzando la escuela audiovisual para cine y televisión, preparando la gente de la región, pues vemos ese potencial que tienen, toda la expectativa y toda la demanda que van a tener con la llegada de productos nacionales”, dijo el actor, quien lleva 3 años en esta tarea de buscar nuevos talentos en Pereira, junto a otros reconocidos actores que han visitado la escuela Paradigma. Para Julio las artes escénicas representan el tiempo bien invertido de una sociedad, representa el desarrollo, pues una sociedad que artísticamente es fuerte, es una sociedad que realmente vale la pena. Las artes escénicas es un acto de comunicación, donde la gente se puede enamorar de lo que es el teatro. “Hemos hecho una alianza para descentralizar la parte audiovisual. Traer maestros desde Bogotá, que a los actores de acá con talento los empiecen a ver en productoras a nivel nacional. También estamos estructurando una miniserie de tres temporadas con actores reconocidos, pero también con actores de la región”. Como dice Julio, actuar fue algo que pensó desde viejito, no viene de familia actoral, estudió en un colegio Militar, hizo curso para ser oficial, pero ese finalmente no sería el camino, así que entró a estudiar derecho y estando en la carrera se vinculó al grupo de teatro de la universidad. Pero lo que también lo impulsó a irse como actor, fue ver en el Teatro La Candelaria una obra que lo hizo enamorar de esta profesión. Un año antes de graduarse como abogado, pudo más el amor y la pasión por la actuación, y fue así como decidió dejar la carrera de las leyes y seguir el camino actoral cuando tenía 25 años.

A las nuevas generaciones les dice…
Julio cree que este es un momento propicio para tener el arte como una forma de vida, algo que haga ser partícipe a la sociedad, en el sentido de que quien entra a un grupo de teatro, de danzas, de pintura, de música, va a aportarle a la sociedad. “Me parece que la juventud en este momento que ha salido a protestar, es una forma importante, inteligente de hacerle ver a la sociedad lo que está sucediendo en el país”. Precisamente en Pereira están armando un proyecto audiovisdual para los jóvenes, para que ellos puedan contar sus historias, para que maestros de diferentes áreas vengan y les cuenten sobre su trabajo. “Nos parece importante que la juventud se una a los procesos culturales. Es importante el joven propositivo, que proteste, pero que tenga una propuesta de solución y con argumentos valederos. Paradigma es una escuela que está en eso, apoyando a los jóvenes de la región, impulsando”. Dice Julio que el sentido común es lo que debe tener el actor, saber interpretar la vida, no tragar entero, interpretar con análisis. También ser tranquilo, no creerse que es una persona diferente, no tener ego, no pensar que está por encima de la gente. El oficio del actor está en la preparación, siempre con talleres. Cree que hay actores de la vieja guardia que se quejan un poco de los nuevos talentos, pero al contrario, cree que los nuevos actores, los que se preparan, le aporta mucho al actor veterano, pues ve gente muy pila, generaciones que se están formando, cantan, bailan y son excelentes actores, la generación de ahora la ve mucho más preparada. Como todo no es color rosa, aclara que lo dificil de ser actor es la inestabilidad, la pandemia les mostró eso.
Preocupante panorama actoral
Julio no oculta su preocupación por ver el mal momento que vive el gremio actoral en el país, debido a la pandemia, sector que hasta ahora apenas nuevamente está retomando labores. Considera que es una labor donde la seguridad social que les brindan es mínima, pues al ser contratos de trabajo por prestación de servicios, ellos mismos son los que deben pagar su seguridad social. Dice que un actor gana buen dinero en las producciones, pero que en impuestos se va el 40 por ciento, otro 20 por ciento en el manager, entonces que de un contrato jugoso se gana la mitad. Otro factor que considera que les ha afectado a los actores es la repetición de las novelas, porque Colombia, aunque está creciendo muchísimo a nivel de series internacionales en plataformas de internet, y no dependen solo de canales nacionales, estos sí son un referente fuertísimo. El teatro también fue dejado a un lado, por lo que muchos actores tuvieron que abandonarlo. “La pandemia mostró algo, y es que el país es muy frágil a nivel de presupuestos”. Como todos, Julio se vio afectado por la falta de trabajo, y estuvo siete meses sin grabar, ayudándose con los ahorros y con lo que recibió de regalías por aquellas produccciones repetidas donde actuó. Dentro de las cosas buenas en este tiempo de para, rescata que estar con Paradigma le dio esperanza de saber que iban a seguir y no cerrarían. Le generó confianza la fortaleza de la gente, y en eso un ejemplo fue Paradigma, lo animaron a seguir, a pesar de que pensó en algún momento en retirarse del trabajo actoral.
Wilmar Ramírez, director de Paradigma
La escuela de actuación para cine y televisión Paradigma tiene mucho talento. Con Julio Pachón iniciaron este proyecto donde él colocaría su experiencia y entraría a coordinar la parte de actores. Hay 18 estudiantes, un número limitado, según lo dice su director Wilmar Ramírez, “nosotros nos formamos mucho en lo personal, entendemos que cada proceso es diferente, cada persona tiene un mundo diferente, nos centramos mucho en la formación a nivel individual y en la proyección para que vayan alcanzando logros personales”. Ya graduaron una primera promoción de actores, 18 personas, tras un diplomado de un año dividido en cuatro trimestre, quienes tuvieron que entregar como producto final un cortometraje. Paradigma busca ofrecer una alternativa a la ciudad, es un emprendimiento, donde ya han trabajado en más de 25 producciones audiovisuales. “Esto para nosotros es más por pasión, no es un negocio, le aportamos a la gente con todo lo que hemos aprendido”. La pandemia los afectó económicamente, y con mucho sacrificio y esfuerzo lograron seguir adelante en su sede de Pinares. Wilmar hace un llamado muy especial para todas las personas que les gusta la cultura, en Paradigma tienen una opción muy importante para que puedan desarrollar su talento.



