Poemas de Jaime Otálvaro Gómez

EN ALGUNO DE TUS MUNDOS

Muerto de ti me encuentro en la tumba

del vivir con tu ausencia.

Te recuerdo, al respirar el aroma del beso que aún perdura.

Estos huesos se hacen polvo

al paso del tiempo

sin que vuelvas de tu  exilio,

a la melancolía de amarnos lejanos.

Soy suicida en tu abismo

y he llegado al fondo

de no querer olvidar.

Entonces padezco insomnio por no lograr soñarte.

Sè que en alguno de tus mundos

guardas el amor que nos extravió .

Nuestro coincidir es el adiós

y sentir el frio de las bancas vacías

en que tu compañía fue perfume de dolor.

Muerto de ti

olvido las razones de la memoria,

al ver que no estas

te busco para no encontrarnos.

MUJER QUE VUELA

Alzaré el vuelo

y llegaré a la luna pavimentada de muerte.

A lo que la gente de pies y sin alas

llamarán cobardía por la vida.

Mientras yo, -dibujando nubes en el cielo con tu nombre-

te veré venir por última vez,

mujer que vuela

con su cuerpo de viento.

ES Mi CORAZON UNA CAJA DE CARTON

Es mi corazón una caja de cartón

que guarda el fallido regreso de tu llegada

y algún deteriorado recuerdo en la mirada

anunciando la despedida en cada lágrima.

En mi caja de cartón

remendada con nicotina en vez de latidos,

lleva imborrable la soledad del cuarto

donde sucumbimos huyendo del adiós

y en silencio la tristeza nos abrazó.

Es mi corazón una caja de cartón

con prisa de buscarte en lo desconocido

quizás allá me esperes

donde nace el viento

y los espejos lloran vidrios rotos al llevar tu rostro.

Aquí en mi caja de cartón

guardaré el palpito de luna que tomé de tus senos

al soñar que era el compañero de tus noches.

GATOS EN LA HORA LUNA

El frío de tus manos

trajo el invierno a mi soledad

el calor de tu abrazo es verano en mi cuerpo.

Coincidiremos en la hora lunar

y enamoraremos mariposas

que serán las alas de nuestros pies ,

luego de aprender a volar sobre nuestros cuerpos

soñaremos ser gatos

jugando a rasguñar la piel del cielo

BESOLUNAR

Dibuja tu piel una ruta lunar

y mis manos la siguen como a estrellas

con el deseo fugaz de verte llegar.

La rotación y traslación de nuestros cuerpos

entre las sábanas del espacio

nos delata

planeta que levita

en la cama de la noche.

Es tu desnudez el cielo que vuelo…

la mirada de mis dedos se encandila

frente al rostro crepuscular de tus senos.

Y al coincidir

entre tu

mujer noche

y yo

hombre día

sucede el eclipse del beso.

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