Ronda bajo el sol

Nelly A. de Ossa
(Eterna gratitud al exalcalde Juan Guillermo Ángel Mejía, felicitándolo por su labor cívico-cultural y de su familia en el desarrollo del departamento y la región. Exitos con su expectativa Megacable).

PAISAJE ANDINO
Cuando el pensamiento al unísono con el ojo, sube hasta la altiva cumbre, los áureos clarines de mi verso alcanzan tu nido en audaz batalla.

Y en el cenit esplendoroso sol el verde farallón copió en tu ojo cuando ufano en imponente vuelo te sientes ¡Oh Rey de los Andes! Emperador ¡símbolo de América! En férvido y ardiente desvarío.

Bien haces con ojo avizor-cruzar las alturas, auscultar el corazón andino, el elíptico luciente de los astros y, tal vez escuches la indiana flauta, la quena en tristeza y añoranza en la mita, la mina, bajo el látigo y la cruz que cegó de claridad de roca al inca bravío, al azteca altivo, al laborioso chibcha, al indómito araucano que bordaron la América de guerreras hazañas.

Sangre bélicas ¡abono del surco! Grito hispano, en canto que la guerrera danza multiplicó haciendo más indómito tu vuelo y más blanco tu cuello diamantino de lágrimas logrado, al vencer en tu vuelo, el humano dolor, ascendiendo hasta dominar con vibrantes alas los glaucos, los claros y sangrientos paisajes de llanto y angustia patria.

Es tu único delirio la libertad y solitario afianzas tu garra y precisa ruta trazas, con ojo fiero, desafiando al infinito libre, fúlgido y tranquilo en pausado vuelo y, escuchas a tu paso el estrépito y clamor de los pueblos  en guerra, de los mares sus bramidos, el rugir de las metralletas y tanques y, arrullado y mecido por el viento un libertario ideal tu vuelo guía.

Goza con tu libertad, sueña con tus pueblos indios, triétnicos, con su oro, sus esmeraldas, sus cosechas, su folclor, sus lanzas, sus templos, sus dioses, musas, frescos valles altas cumbres y altivas cordilleras y tatuando ve tu vencedora estampa por emblema de una América libre y… en el escudo de Colombia te quedaste adormilado – ufano y altanero –pensando en Bolívar y la unidad hispana.

Hasta que una voz latinoamericana de injusticia y ominosa guerra despliegue tus alas y te haga huir de la cíclica y oscura tierra; llevando en tu rebelde vuelo una luctuosa corona de rosas y de lágrimas que dejarás caer sobre los vejados y victoriosos pueblos entre un clamor de canciones y poemas al conjuro de los nuevos héroes hispanos.
Parnaso Literario Eje Cafetero*

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