Germán Ossa
Santuario es una tierra fértil para los artistas en todas las manifestaciones del arte. Escritores, poetas, músicos, danzarines, teatristas, cinéfilos y sobretodo, en las plásticas. Artistas que han dejado huella, artistas que han dado frutos significativos no solo en nuestra patria chica, sino a nivel internacional, pues conocemos algunos que han demostrado tener una capacidad creativa impresionante en tierras norteamericanas donde sabemos, venden muy bien sus trabajos.
Uno de ellos, Sebastián Molina, quien ha hecho una obra muy propia, muy autóctona, muy cercana, muy provinciana, pero además muy universal, es un ejemplo claro.
Molina, gran manejador de la acuarela, difícil por demás, es un artista que igual se desempeña bien con el acrílico y el óleo.
Hábil para el retrato, para la escritura con sus colores de la historia de su terruño, para describir a los habitantes de su ciudad, para retratar sus costumbres, es también un artista que se atreve a sugerir nuevas formas de expresarse con sus soberbios abstractos.
Hay en algunas de sus obras nostalgia, poesía, amor y deseos de plantear una solidaridad muy humana y noble.
Reconocido por sus colegas, admiradores y coleccionistas como el artista que va a dejar huella de su pueblo, sus gentes y sus costumbres, con esas pinturas que tiernas, describen perfectamente la tierra que le vio nacer y crecer, Molina, es un ejemplo del talento que Santuario tiene para mostrar al mundo.



