Uriel Escobar Barrios*
Leer Todo esfuerzo es vano, novela de Mateo Quintero
Segura, es adentrarse en una geografía humana marcada
por el derrumbe de certezas que durante décadas parecie
ron inamovibles. La obra toma como punto de partida un
hecho histórico concreto y profundamente significativo
para la ciudad de Pereira: el cierre de la Cervecería Bavaria
en el año 2001, una empresa que no solo representaba una
fuente de empleo estable, sino también un símbolo de pro
greso, identidad y pertenencia para cientos de familias. Sin
embargo, el valor de la novela no radica únicamente en la
reconstrucción de ese acontecimiento, sino en la explora
ción de sus efectos subjetivos, emocionales y existenciales
en quienes vieron quebrarse, de un momento a otro, el eje
que organizaba sus vidas. La cervecería Bavaria de Pereira,
integrada al consorcio Bavaria S.A. desde 1930, fue durante
décadas un bastión laboral privilegiado. El sindicato de tra
bajadores, fuerte y cohesionado, logró conquistas que hoy
parecen casi irreales: salarios elevados, estabilidad, bene
ficios extralegales y un estatus social que colocaba a sus empleados por encima del promedio de la clase trabajado ra. Para muchos, trabajar en Bavaria no era solo un empleo: era un proyecto de vida, una garantía de futuro, un lugar desde donde se construía identidad. En este contexto, el cie rre de la planta no significó únicamente la pérdida del tra bajo, sino el colapso de una narrativa personal y colectiva.
Mateo Quintero Segura construye su novela desde esa fisura. Armando Suárez, jefe del sindicato, emerge como una voz que articula gran parte de la memoria histórica del proce so, pero también como un símbolo de la paradoja del poder: aquel que logró conquistas materiales importantes para los trabajadores, pero que no pudo protegerlos del vacío que siguió al final. La indemnización económica, lejos de conver tirse en una tabla de salvación, aparece en la novela como un paliativo insuficiente, incapaz de llenar el hueco dejado por la pérdida del sentido. El personaje central, Hernando, fun ciona como un hilo conductor que nos permite observar el devenir posterior al cierre de Bavaria. Su intento de reinven tarse a través de la apertura de una joyería refleja un esfuerzo por reconstruir una identidad productiva, por seguir siendo alguien en un mundo que parece exigir permanentemente resultados, éxito y autosuficiencia. Sin embargo, alrededor de Hernando desfilan otros personajes, que comparten un factor común: la desesperanza ante el vivir, el sinsentido de una existencia que ya no encuentra asideros sólidos. Aquí es donde la novela trasciende el hecho histórico y se instala en un plano más profundo: el de la condición humana. Todo esfuerzo es vano no es solo una novela sobre el cierre de una empresa, sino una reflexión sobre la fragilidad de los pilares sobre los cuales construimos nuestra vida. Trabajo, dinero, reconocimiento social, pertenencia a una organización o a un credo: todo ello puede desvanecerse, dejando al indivi duo desnudo frente a sí mismo.
Sentido de vivir
La vida humana es un devenir anclado en sitios o cir cunstancias donde asirse para que el individuo encuentre un sentido a su existir. El trabajo, especialmente en socie dades como la nuestra, cumple esa función estructurante: organiza el tiempo, define el rol social, otorga identidad y reconocimiento. Pero en la gran mayoría de las personas ese encuentro profundo con el sentido no se produce. Se vive, más bien, de manera automática, transitando las superficia lidades de la cotidianidad: el consumo de licor como anes tesia emocional, la adhesión acrítica a un credo religioso o ideológico, la búsqueda constante de validación en el entor no social. Cuando esos soportes fallan, el vacío se hace evi dente. Los personajes de Mateo Quintero Segura encarnan
esa caída. Son seres hermosamente grises, como si el autor se negara a caricaturizarlos o a juzgarlos. No hay héroes ni villanos; hay seres humanos enfrentados a pequeñas tra gedias que, al entrelazarse, componen el drama silencioso de la existencia. El alcoholismo, la ruptura de vínculos, la sensación de inutilidad, la nostalgia por un pasado que ya no volverá, aparecen como intentos fallidos de dar sentido a una vida que se percibe estancada. A través de cualquier escrito se puede conocer un poco la dinámica psíquica de su autor, porque lo que se escribe es siempre un reflejo del sentir y del añorar. En Mateo hay un predominio del des
encanto, pero no un desencanto cínico o destructivo, sino uno lúcido, casi compasivo. El autor observa a sus personajes con una distancia respetuosa, permitiéndoles mostrar sus contradicciones, sus fragilidades y sus silencios. La novela no ofrece respuestas fáciles ni moralejas reconfortantes; se limita a mostrar, con honestidad, la complejidad del alma humana cuando pierde sus referencias.
Desde una mirada psicológica, lo que se despliega en Todo esfuerzo es vano es el colapso del sentido de vida. Viktor Frankl afirmaba que el ser humano puede soportar casi cual quier “cómo” si encuentra un “para qué”. En la novela, ese “para qué” se diluye. El trabajo en Bavaria había cumpli do, para muchos, la función de otorgar sentido, estructura y propósito. Al desaparecer, deja al descubierto una pregun ta que había sido postergada: ¿quién soy cuando ya no soy trabajador de Bavaria?, ¿qué queda cuando el rol social se desmorona? La indemnización económica, lejos de resol ver estas preguntas, las intensifica. El dinero aparece como un recurso que promete libertad, pero que en la práctica no logra sustituir el sentido perdido. Algunos personajes lo dila pidan, otros lo administran con miedo, otros lo convierten en una carga. La novela parece sugerir que cuando el dine ro no está al servicio de un proyecto vital, se convierte en un recordatorio constante del vacío.



