Angel Gómez Giraldo
La encontré por casualidad, y la casualidad es como terminar comiendo chontaduro con miel en las calles de Pereira.
Por supuesto que me refiero a una mujer de esas hechas de tela fina, con buena calidad humana.
Con buenos años, esos que le han pasado sin hacerle mayores males en el cuerpo y el alma.
Cabellos color castaño, lacios, los que nunca han sido cascada en la espalda porque los ha llevado en un corte al cuello.
Piel de bronce, ojos cafés, redondos y pequeños con mirada de profundidad.
Su rostro es simétrico. Parece haber sido hecho por Dios en su mejor momento.
Boca pequeña, de labios finos, delgados. Al sonreír nos recuerda a la Monalisa.
Rostro que emana olor de canela y bondad.
Su voz en baja revolución con la melodía apropiada para cantar boleros, y aunque de poca estatura física termina dando pasos de pasarela que la hacen femenina y atractiva.
Conocerla y departir socialmente con ella es conocer la bondad repartiendo optimismo.
Una flor
Esta mujer tiene nombre de flor, Magnolia, planta que las tiene de color blanca y púrpura, grandes y olorosas.
Complementa su nombre con un apellido que por aquí no es tan común, Alvarán que escrito con “b” no es otra cosa que un documento que se coloca en la fachada o ventana de una casa para ofrecerla en alquiler, según el diccionario.
Martínez es el segundo que está alto en Colombia ya que es tocado de las buenas familias.
Esta es pues Magnolia Alvarán Martínez, mujer a quien Pereira miró con buenos ojos y la puso en la Fundación Caddies del Club Campestre que ya tenía el apoyo de otra mujer grande de la Perla del Otún, la doctora Edilma Escobar, ahora haciendo de las suyas en el cielo.
Allí mismo nació su interés por el teatro que la puso en escena y la llevó como actriz a la televisión y al cine.
Sobresalió entonces como una de las pocas mujeres que lo dejan todo por dedicarse al arte teatral en una ciudad tan rumbera y trasnochadora como lo es la capital de Risaralda.

Magnolia siempre en la actuación, el cine y la televisión por cerca de 25 años.
Su historia
“Cuando supe que Pereira desde sus primeros años ha tenido agrupaciones teatrales, la primera aparecida en el año de 1.948 y más adelante, la antigua Sociedad de Amigos del Arte realizó con orgullo y total éxito el Primer Festival Internacional de Teatro, pensé sin decirlo: Magnolia, a las tablas y la tramoya para una escena frente al público, cuenta con entusiasmo como sacando de la memoria sus inicios en este campo del arte.
En los libros de dramaturgia encontró bien acomodado, como en sofá de terciopelo a Arthur Miller, el mismo que le susurró al oído: “El teatro no muere”.
Entonces Pereira la quiso de todo corazón y la aplaudía viéndola con dominio de la escena.
Más se regocijó cuando la vio en las series de Telecafé y el cine.
De esta manera creció como actriz pero sin aspavientos y vanidades, pues se ha distinguido igualmente por ser una mujer nada superficial.
Se declaró igualmente admiradora de Henrik Ibsen, el reformador del teatro moderno cuando supo que fue quien aseguró, que encontraba poco elegante que las mujeres no se muevan en un plano de igualdad respecto a los hombres.
Con Diosa Valdez, actriz pereirana la cual con su sonrisa y abundancia de alegría decidió prematuramente alcanzar el cielo, hizo par con ella para exitosas presentaciones en los teatros y teatrillos de la ciudad. Representaron a la sociedad misma e hicieron happening, “espectáculo de base teatral, fundamentado en la libre improvisación de los actores que se entregan a acciones espontáneas e impredecibles con el objeto de que el público participe de un modo activo en el desarrollo de la fiesta dramática.
El happening intenta anular la distancia entre el espectador y el actor”.
La actriz Alvarán, activa hasta en la pandemia ya que en el mes de agosto del año 2.021 grabó para las plataformas de internet, Azara Elbeat, y con la programadora 826 la serie La ruta del arriero para Telecafé y otros canales regionales, estrenada asimismo el año pasado.
Se le agrega que con la producción de Juan Pablo González realizó Los pájaros de oshun.
Desaparece de escena
Extrañamente Magnolia desaparece y no volvimos a ver a la actriz arrastrando su bondad por las calles de Pereira.
¿Qué se hizo? ¿Dónde está?
Como todo se sabe, supimos que dejó la ciudad sin puertas para esquivar el Covid-19.
Después de cerca de 40 años habitando en Pereira, ahora se encuentra haciendo yoga de frente a las montañas de Manizales donde nació el año que nacieron todas las flores.
“El descanso”
-Sí Angel, me encuentro sobre el descanso de un buen diván en un pequeño condominio del corregimiento El Remanso de Manizales con un paisaje de verdes montañas que a la vez es fuente donde se baña el espíritu, me revela con ese tono de voz suave y culta que la caracteriza.
Y no crean que les voy a dar la oportunidad de que me digan “mentira y media” porque si la quieren volver a ver, ojo a Telecafé los días sábado y domingo a las 9 de la mañana, en la serie Los pájaros de Oshun con voz prestada para el personaje de una anciana de la cultura Quimbaya.
Alonso Marulanda, ese fortachón de las artes escénicas que dirigió a Magnolia durante 20 años, fue contundente al hablarme de ella como actriz.
“Es la mujer que más ha aportado al desarrollo de las artes escénicas en Pereira y el Eje Cafetero, y sobre todo, que está convencida que el arte es una empresa humana”.
La actriz Magnolia Alvarán, “la mujer que más ha aportado al desarrollo de las artes escénicas de la región”.



