Melodía en silencio para tus palabras poemas

Leonardo Fabio Marín
Estos poemas han sido escritos durante el año 2022 en mi travesía por varios
países de Europa y son el resultado de la inmersión literaria en el entorno cultural
y creativo de las actividades literarias del viejo continente.
Los poemas, como tal, son ante todo, impresiones bastante subjetivas y, en
especial, son versos que recogen un punto de vista metafórico de esas realidades
socioculturales, de los recuerdos y de las comparaciones metafóricas del pasado y
el presente.
Son textos solidarios con el ser humano, con el otro y lo otro. Son la apuesta por la
escritura libre, circunstancial y absoluta del individuo en el continuo reto de la
existencia humana, en el continuo mirar y descubrir la palabra como ruta de
expresión, como arcilla del verso.
En esta poesía siempre estarán presentes las imágenes sugestivas y los rostros
iluminados por el lenguaje, por el cine, el arte, los colores. Siempre habrá pausas
y sin sabores, como la cotidianidad, como las metáforas, como la vida misma.
*Ciutat d´Alacant 2022. Escritor, docente, periodista literario.

CINEMATOGRÁFICO
Hemos fingido. Hicimos de las palabras
que nos dijimos, vocablos incomprensibles.
Carcajadas, besos, risotadas.
Todo fingido. Máscaras y olvido. Guion.

Me miraste y te fuiste con base en el guion.
Tropezaste de nuevo, lloraste. Sangraban tus pies
y tus ojos. Gritaste tantas veces y era un guion.

Hoy me hablas como si nada, como lo dice el guion.

Lo dicho, lo hablado; las carcajadas, los besos,
las trampas: función. Absolutamente todo, simple acotación.
Existes con base en el guion: máscaras y olvido,
risotadas, besos, palabras, versos, carcajadas, pulsión.

Las palabras que no dijimos, las que nos dijimos.
Tus ojos, tus pies, tu olvido: simplemente un guion.
Carcajadas, versos, risotadas. Simplemente una función.

COSMOS Y ACENTOS
Van y vuelven en un solo verso, en un verso solo.
Música en las mañanas y el amanecer aún oscuro.
Silencio del mundo, trinos y gatos en los tejados.
Todo lo envuelven tus palabras, tus acentos.
Ellas son el cosmos las galaxias, la orilla y el retorno

Me resuelvo en ellas, como un loco, como un silencio
lejano, mediterráneo; como una montaña rusa,
como un ir desvaneciéndose entre tus poros y mi voz.

Estoy en tus palabras, en sus puntos cardinales:
en sus pequeñas hendiduras, en sus comisuras,
o en los versos eternos de cada atardecer en Alicante.
Néctar de siempre, silencio absoluto y cotidiano.

Locura mordaz, locura fugaz, locura pasajera.
Eres solo un verso solo y contundente, Una estrofa.
Palabras que se vuelven fuego, aroma, perfume.
Solo, solo, solo. Así de sencillo: solo.
En medio de tantas voces reconozco la tuya.
Miel y poesía. recuerdo su aroma, su carnosidad,
sus destellos. Penumbra y luminosidad. Sombras.
Locura mordaz, locura fugaz y pasajera: puntos cardinales

PASEO LABERINTO
Volver al mismo sitio, a tus labios, a tus libros
y redimir, al fin, el agua, la sed, la humedad.
Tú y yo: infinitos y etéreos, volátiles,
en medio de las cosas y el caos. En medio del ruido.

Ya es ahora y ahora es nunca y lo contrario.
Recorto papelitos, amores incógnitos y absolutos,
lo jamás desdicho, lo jamás mencionado. El fuego.
Perfumes en los ojos, en la piel, en los huesos.
Estrofas milimétricas y vocablos antiguos:
buen vino y palabras, las copas rojas, transparentes.

Esquina musical, deseable, tumultuosa, ibérica.
La noche sigue oscura y en la ebriedad del firmamento
alguien invisible deletrea tus textos, tus morfemas.
Huyes del lenguaje, de la poesía, de las redes.

Existes solo en la rutina de tu abecedario inconcluso,
en sus vocales, en sus mayúsculas, en su ortografía.

El vino rojo, tu abecedario de regresos. Existo en la rutina
de tus vocales, de tu abecedario, de tus dos palabras favoritas:
vino rojo, sangre textos y el brillo en tus ojos o en tus libros.

ABISMOS RUMBO A CIEMPOZUELOS
Me quedan tus palabras, los días y el instante cuando
el amanecer se hace cuerpos y existencia musical o
torrente fuego y ebriedad. Ritmo efervescente, ajeno.
Has inventado un vocabulario antiguo, lejano, agreste.

Hubiésemos podido escapar y dejar los riscos o
los moretones, la oscuridad. Pero nuestra memoria es fuego
y se evapora tan rápido, tan fuerte y con mucha facilidad.

No fue posible y, además, hicimos del beso una mascarada
y nos fuimos derritiendo todos en los andenes, en las calles,
en los muros, en los almanaques, todos y cada uno a su modo:
sílaba por sílaba, tilde a tilde, acento por acento, palabra por palabra;
tan rápido, tan fuerte y con mucha facilidad, sin sentido, sin sombras,
como los moretones, como las sombras, como la eternidad

Nos hicimos abismos, tiempo, mascarada, palabras, días, instantes,
torrente, fuego y ebriedad. Ritmo efervescente, sombras,
almanaque, sílabas, tilde, acento, riscos y, sobre todo, soledad.

DESASTRE MUSICAL

Eco absoluto de tus palabras, del silencio, del abrazo.
Eterno latido del instinto, del vacío, de la muerte, y tus ojos
me muerden la boca y tus versos me dicen: adiós.

Tarde de la muerte y de tus formas, pasos distintos.
Vuelvo a tus instintos, a tu voz, a tus miradas sin certezas;
a tus besos alocados, a tus silencios y me dices: adiós.

Pulsión, fuego, misterio; tus palabras ahí, tus poemas,
lenguaje sin causas, música sin ausencias, miradas sin voz.
Tu abrazo, tu mirada, tus certezas; todo diciéndome: adiós.

Tus poemas todo lo devoran, todo lo constelan, todo lo abisman:
la ausencia, los abrazos, las certezas, los instintos, la música, el amor.
Lenguaje antiguo, instante eterno, un vocablo diciéndonos: adiós.

En esta sílaba tus palabras me salvan y de nuevo me condenan;
me muerdes la boca, me embriagas la espalda, me cierras los ojos,
me borras los versos; apagas los besos y me dices: adiós.

Eterno recuerdo de tus versos, una sola sílaba sin vos, sin voz,
un lenguaje indescriptible, indiscutible, diciéndome con besos fríos: adiós…

REGIONES PENINSULARES EN EL ESPEJO

No sé si cuando quisiste hablar eras memoria, o no supe
si te besé ebrio, o desdibujado, o solo hice una mueca
para quedar náufrago en tus pesadillas, en tus palabras,
o deseaba estar solo con mis ideas de ti, con mis sueños de ti.

Cuando tus ojos se hicieron imagen y lujuria, inventaste
aquel silencio textual fruto del olvido, del pánico escénico.
Solo deseabas escuchar ese tonto latido de mis vocablos,
o el ritmo de tu abecedario y las sílabas de otras metáforas.

Quedaste por fin, sola frente al tiempo, frente a los renglones
del espejo y cada estrofa repetiría tus palabras una a una,
por completo, con sus errores ortográficos y con sus
tachones y enmendaduras, su irremediable sentido sintáctico.

Hoy, en los muros del destierro, repito tus textos, tus ilustraciones,
y es casi lo mismo, solo que, sin tiempos, sin rupturas sin acentos.
Solo una imagen cayendo en mis entrañas, masacrando
mis vísceras, mis versos, mis torpes recuerdos y mis sueños de ti.

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