Ángel Gómez Giraldo
Si su padre, Bernardo Gómez Herrera, no hubiera pasado toda la vida perdido en los caminos del Quindío con un tiple de madera y cuerdas destempladas intentado aires colombianos; si su hermano Jaime no le hubiera cedido de ocasión la guitarra de su propiedad, llamada por él potranca chúcara porque como algunas mujeres era difícil que un hombre la dominara; y también si no hubiera visto a su tío Alfonso, músico de banda sinfónica interpretar el saxofón en un constante abrir y cerrar los ojos, Orlando Gómez no sería lo que es hoy: el músico y cantante que le saca las mejores canciones a la inspiración y melodías al corazón.
Este cantante, ya tan nuestro como el Bolívar de la Plaza que aquí lleva su nombre y que el antioqueño Rodrigo Arenas Betancurt entendió que para ver toda su gloria como Padre de la Patria era necesario mostrarlo en bola a través de una escultura que como símbolo de la creatividad artística también inmortalizó al artista de la montaña, su creador.
“No alcancé a nacer aquí en la trasnochadora y morena. Llegué al mundo en la población de Filandia, departamento del Quindío”, me dice con ese tono de voz golpeada que muestra hasta en sus canciones, como varón definido que es.
Presume de que ese día de su llegada al mundo, el 24 de noviembre del año 1957 fue brillante. “Las tierras del Quindío brillaron con destellos a pesar de ser un mes tradicionalmente de lluvias en Colombia”.
Mas fue que en ese mismo año el cantante norteamericano Elvis Presley estaba causando furor en todo el mundo con el rock.
Sin embargo ya desde antes y cuando apenas soñaba con ser departamento, esta región de Colombia era llamada “Colina iluminada del Quindío”.
Luego siendo todavía un niño tímido como todos los que a los 10 años no se han desprendido del biberón, llegó a Pereira trepado en la guitarra de su hermano Jaime, y que como no teme revelarlo “fue la primera mujer que conocí”.
Llegaría a conocer muchas más, unas que no pasarían de ser solo un deseo y otras con las que fue pecador reincidente.
A Dosquebradas
Pero nada de estar dando saltos en las épocas de la vida del hombre que como sabemos llegó casi niño a Dosquebradas, haciendo la primaria en la Escuela Guillermo Valencia.
A pesar de que no era el estudio lo que le quitaba el sueño, sino una guitarra con cuerpo de mujer lasciva, pensó en continuar estudiando y entró por la puerta grande, primero al Colegio Juvenal Cano y luego al Colegio Diocesano permaneciendo allí hasta obtener el título de bachiller.
No puede olvidar que durante la ceremonia de grado su profesor de música, Benjamín Cardona, no le quitaba el ojo de encima pues era al mismo tiempo el instructor vocal y orientador que siempre repetía que había nacido para lo que él creía que iba a ser: cantante.
“En este centro educativo abrí mejor la boca porque ingresé a la tuna y participé en los festivales de la canción que realizaba anualmente el colegio”.
El mismo profesor vio a Orlando sudar música recibiendo el cartón de bachiller académico.
En la Universidad Tecnológica de Pereira igualmente sudó música hasta recibir una licenciatura en este mismo arte.
Fue su máximo ascenso por la escala musical, sostienen sus amigos más allegados que por fin lo ven en la cima del éxito profesional.
¡Pobre guitarra!
¡Ay, pobrecita la guitarra de Orlando! Cuenta en sus trasnochos de conciertos de despecho que el acto de grado de su intérprete fue una ceremonia tan suntuosa que no pudo acompañarlo por falta de un traje de gala.
Guitarra tan guapa. Guapa la guitarra, se quejó pero no lloró.
Transpirando música creó su propia orquesta con la que prendía la fiesta cantando, y fue cuando sonó en todo el país Orlando y su Banda Latina, Orlando y su Combo Latino.
Fue conocido por mucho tiempo con el nombre de Cheo Pereira por su admiración al artista Cheo García.
Y hablando de temas y conciertos…
Son unos 25 temas grabados, algunos de composiciones mías y otros en mi voz pero ajenas. Además he estado andando de concierto en concierto porque el cantante debe tener contacto directo con sus admiradores.
Esta respuesta le salió cantada como le salen las clases de música en el Inem Felipe Pérez de Pereira donde es docente con una trayectoria de 32 años.
¿Usted es músico y cantante gracias a quién o a quiénes?
Ángel, gracias a la música. Creo que Orlando Gómez nació con talento innato por el arte musical. Esto es lo que he hecho toda la vida. No puedo hacer otra vaina. Música que he combinado con la docencia.
Si empezó con la balada y otros géneros musicales como el tropical, ¿ por qué ahora la música popular y despecho?
Porque en Pereira nació el despecho. Nació en el páramo donde los hombres bebían licor y lloraban sobre la mesa por desamor.
Sí señores, la traición, la infidelidad y la perfidia producen en las personas el mal del despecho. Amor con entrega total que se convierte en dependencia emocional para sufrir maltrato. ¡No debe ser!
-¿Orlando es hombre de buen gusto?
De buen gusto pero por las mujeres bonitas…
Ha tenido a muchas. Hasta una que fue un amor imposible porque no fue capaz de hacerla suya. Alberto Moravia , el escritor, sostenía eso, que el único amor verdadero es el imposible.
Cuando le pregunté si tiene de qué arrepentirse me miró como sorprendido y se me vino con esta frase: “Ni siquiera el de haberme casado alguna vez”.
Tiene tres hijos: Mauricio Gómez Buriticá, persona festiva y periodista deportivo de buen ritmo. Además con algo de música en las venas, Apenas un preadolescente solía ir con su padre a cantar misas acompañándolo con la flauta dulce.
Su otro hijo, Orlando, dedicado a la música, con amor y a la docencia, igualito al padre.
Tienen una hermana: Diana Marcela, quien a pesar de vivir lejos de ellos la ven cerca por puro amor filial. Tal vez Mauricio se inclinó con vocación por el periodismo por herencia de ese gran señor que es el comentarista y cronista deportivo Danilo Gómez, tío suyo.
Terminada la entrevista, el cantante Orlando Gómez fue abandonando la sede de El Diario de Pereira cogido del brazo de Diego Villada quien creció ayudado por el amor al teatro, la actuación en televisión y el cine.
Los vi alejarse entusiasmados caminado como presentadores al ingresar al set de televisión.




Felicitaciones al Músico y profesor Orlando Gómez, quien a inicio de los años 80 del siglo pasado, fue docente en el Colegio Jesús María Ormaza. Dejo muy gratas enseñanzas. Muchos éxitos y salud.