Pensar en la ciudad con sentido integral

Ciudades y comunidades sostenibles, un reto para el Plan de Ordenamiento Territorial

Universidad del Áreandina

En un mundo en constante evolución y crecimiento, la planificación adecuada del uso del territorio se vuelve esencial para garantizar un desarrollo sostenible y resiliente. La elaboración de un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) es una herramienta fundamental que permite a las comunidades y gobiernos locales gestionar el desarrollo urbano y rural de manera coherente y eficiente.

Asimismo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), han trazado desafíos importantes para los países, especialmente para naciones con aspectos especiales como Colombia. Según explicó Catalina Duque Salazar, abogada y docente de Derecho de Areandina, el ODS 11 pretende lograr ciudades más inclusivas y sostenibles, debido al aumento poblacional que se espera hasta el 2030.

Para la docente, el crecimiento desbordado de la urbanización está dando como resultado un número elevado de población que habita en barrios pobres, que cuentan con infraestructuras y servicios inadecuados para lo que corresponde a condiciones de vida digna.

“Tal es la situación, que el Departamento Nacional de Estadística (DANE) ha señalado que en los últimos 20 años la población en las cabeceras municipales  ha aumentado en un 37,2%, presentando mayores incrementos en Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca, Cundinamarca y Atlántico”, indicó.

Hacer un POT más verde

Toda la apuesta global sobre las ciudades y comunidades sostenibles, fija desafíos específicos para el Plan de Ordenamiento Territorial ‘Bogotá Reverdece 2022-2035’, que en su génesis, converge con los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, pero implica mirar con detalle si es plausible o no su cumplimiento.

Uno de los mayores retos es asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados. El POT ha fijado como desafío el hábitat sostenible, y contempla una política de hábitat y vivienda dirigida a priorizar la intervención de los bordes urbano-rurales a través del mejoramiento del espacio público, así como de la construcción de vivienda de interés social.

“Así es como el crecimiento de la ciudad se refleja en la construcción de edificaciones en las periferias, generando consigo otras circunstancias de carácter socioeconómico en el territorio. Si bien este fenómeno no puede atribuírsele a la actual administración, es cierto que sigue siendo un gran reto alinear la política impresa en el POT con la meta fijada por el ODS”, manifestó Duque.

Otro de los desafíos, según la académica, es garantizar a los ciudadanos, el acceso a sistemas de transporte público seguros, asequibles y sostenibles. El POT debe incorporar infraestructuras para peatones, ciclistas, transporte público eficiente y limitar la dependencia del automóvil, reduciendo así las emisiones de gases de efecto invernadero.

Hasta el momento, se han iniciado muchos proyectos dirigidos a materializar la política de movilidad, generando grandes congestiones en la vivencia cotidiana del transporte. El resultado final de estas proyecciones se encuentra en vilo ante tensiones político-administrativas que hacen del cumplimiento un desafío de largo alcance incluso para el año 2030”, dijo.

Para la docente, la construcción de un POT que aborde los desafíos sostenibles requiere un enfoque holístico y colaborativo. Integrar aspectos ambientales, sociales y económicos en el proceso, garantiza un desarrollo equitativo y resiliente a largo plazo. A medida que las comunidades y gobiernos locales trabajan juntos para planificar sus territorios, se sientan las bases para un futuro más sostenible y prometedor.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -