James Llanos Gómez
En una época en la que la información viaja más rápido que nunca, el periodismo y la comunicación siguen siendo pilares fundamentales para comprender el mundo que habitamos.
En Pereira y Risaralda, esta labor no solo se mantiene vigente, sino que se fortalece gracias al compromiso de comunicadores, periodistas y medios que buscan ir más allá de la inmediatez: contar historias con sentido, contexto y responsabilidad.
Colombia, país de regiones diversas y voces múltiples, ha forjado un periodismo que resiste, se transforma y evoluciona. Desde las grandes ciudades hasta los pueblos más pequeños, la comunicación sigue siendo una herramienta vital para la educación, la cultura y la construcción de ciudadanía.
En nuestra región, el periodismo tiene rostro humano: el de quienes cada día preguntan, investigan, narran y transmiten. Ya sea desde una emisora comunitaria, un periódico digital, un canal local o una red social, el propósito es el mismo: conectar a las personas con la verdad, la reflexión y el diálogo.
Buscando paradigmas
Con la intención de valorar el ejercicio honesto del periodismo y destacar a quienes lo han ejercido con compromiso y respeto, la Fundación Academia Colombiana de Historia, Literatura y Artes, en alianza con la Secretaría de Cultura de Pereira, decidió hacer un reconocimiento muy especial.
Así nace la Medalla Enrique Benavides, una distinción que celebra a periodistas —hombres y mujeres— que, a lo largo de los años, han compartido su mirada sobre el mundo desde micrófonos, columnas y medios de comunicación.
Sus voces han contribuido a comprender mejor la historia, la cultura, la ciencia, el medioambiente y muchos otros aspectos de nuestra vida colectiva.
Más que un premio, esta medalla es una oportunidad para agradecer, destacar y aplaudir a quienes han hecho del periodismo una herramienta para informar con verdad, escuchar con respeto y promover el pensamiento libre y plural.
Un homenaje merecido a quienes han dejado huella desde la palabra.
*Curador Sala “Carlos Drews Castro”
Días de gloria para las glorias de la radio
Recoger trozos de historia aquí y allá, organizarlos, codificarlos, presentarlos de bella forma y compartirlos con la sociedad a través de libros, instalaciones y variadas formas de expresión, ha sido por más de medio siglo la tarea de esta excepcional mujer llamada Amelia Restrepo Hincapié.
En esta ocasión, en una incansable tarea que se prolongó por meses, y donde se apoyó en locutores y periodistas experimentados logró entregarnos por fruto aquello que bautizó con el nombre de “Imperio de la Palabra”.
Fue en el auditorio del centro cultural Lucy Tejada donde logró reunirlos a todos: locutores, periodistas, operadores de audio y video, inclusive algunos que hoy hacen presencia a través de las redes sociales. En un encuentro nostálgico, evocador y casi impensable; algunos llegaron procedentes de Europa y los Estados Unidos lejanos y otros, provenientes de las montañas de la provincia risaraldense.
Unos ya cumplieron su ciclo vital y recogen los frutos de una vida llena de realizaciones y pródiga en gratos recuerdos; otros siguen vinculados a los medios, en sus roles de locutores, periodistas, directores, realizadores o productores. Todos tienen una historia de vida que merece ser contada y exaltada.
Historias que se lucen en los pasillos del centro cultural Lucy Tejada, en un hall de la fama donde vuelven a tomar vida aquellas personas de las que poco se había vuelto a hablar, porque nada más frágil que la memoria humana.
En la cima, en homenaje a su mayoría en edad, dignidad y gobierno, el nombre de Enrique Benavides Rosero, un nariñense enamorado de Pereira que goza el orgullo de ser el locutor en ejercicio más longevo de Colombia, y posiblemente de todo el mundo. A sus 97 años, presenta cada semana su propio programa radial en la emisora cultural de Pereira Remigio Antonio Cañarte.
Hermanos del alma que usan sus voces para presentar canciones, leer noticias y pregonar la paz. Voces que nos recuerdan que todavía hay esperanzas. Que llaman a alegrar el alma. Al lado de hombres profundamente humanos que transmiten conceptos y emociones por las hondas hertzianas.
Un instante de gloria para todos ellos. Una moneda con el rostro fundido del decano de la palabra hablada don Enrique Benavides (Enrique Buena Vida como lo llamó algún colega), para lucirla orgullosos en nuestras vitrinas de trofeos, al lado de la mención de honor de la Academia, donde en letras de molde se recuerda que desde los micrófonos y la prensa algo aportamos para transformar la sociedad en que vivimos.
Y que mientras nos quede un hálito de vida llevaremos en la mente y en el alma un inmenso amor por la palabra, la que hemos prometido usar para defender el bien común y la sana convivencia ciudadana.
*https://elopinadero.com.co/



