1o. “El viejo” Benavides
Desde hace décadas, alguien le colgó ese apodo, aunque por ese entonces don Enrique Benavides Rosero era un hombre lleno de vida, mamador de gallo, cómplice en las travesuras de Carlos Evelio Tangarife -ya fallecido- y amante de la música. Hoy “El Viejo” Benavides acumula ya 95 años y está dedicado a gozar del buen retiro, aunque hasta hace poco tiempo mantuvo un programa musical (El Jardín de las Canciones) en la emisora cultural Remigio Cañarte, aprovechando su inmensa colección de canciones de todo género. Enrique llegó Pereira en la década de los 40, tal como lo recuerdó en una entrevista que concedió a EL DIARIO años atrás: “Para mí es difícil decir desde cuando estoy vinculado a Pereira. Desde 1946, cuando vivía en Cali, venía a Pereira y a Manizales porque aquí tenía un pariente, quien todavía vive aunque está un poco más viejo que yo. Después que me licencié como locutor en Bogotá, tal como lo exigía el Ministerio de Correos y Telégrafos, empecé a trabajar en la emisora 1.200 de la capital y luego llegué a Pereira”.
¿Cuál fue su primer trabajo en Pereira?
De casualidad llegué a trabajar en la Voz Amiga de don Óscar Giraldo. Por el sector de la Galería me encontré con un promotor de discos que me preguntó: “Benavides, ¿qué está haciendo aquí?” Yo le dije: “Nada y sin trabajo”, pero mentiras que yo trabajaba en Radio Calidad de Cali. Y me dijo: “hay un puesto para antier en la Voz Amiga”. Llegué a las 2:00 de la tarde a la sede de la emisora que quedaba en el Pasaje Pulgarín y me atendió el director, don Flaminio Anzola. Le dije: “¿aquí necesitan un locutor?”, me respondió: “¿Usted tiene licencia?”, le dije que sí y me dijo que empezaba a las 6:00 de la tarde. Y desde ese día me quedé en Pereira.
¿Cómo fue su experiencia en la Voz Amiga?
Me tocó vivir la tragedia de don Óscar Giraldo que lo asesinaron en un cabaret. A raiz de eso la emisora quedó en manos del papá de don Óscar que tenía un depósito de granos. Entonces empezaron a pagarnos con panela, con arroz y todo eso, porque no había plata y después alquilaron la emisora a Todelar. Me fuí a Manizales en donde trabajé en Radio Reloj con Pacho Muñoz y con Augusto Salazar, ambos ya fallecidos. Un domingo que salía de cubrir toros con Pacheco, me encontré con Pablo Sánchez “Cacao” quien me dijo que si me quería volver para Pereira tenía que ir el lunes a las 7:00 de la mañana para firmar los papeles. Y a las ocho días empecé acá en RCN en 1973.
¿Finalmente toda la musica de la Voz Amiga terminó en sus manos?
Cuando pasaron al formato digital toda la música, me entregaron los discos en acetato de las emisoras de Ibagué, Pereira, de Zarzal y de otros los pueblitos, menos la de Armenia porque el gerente, Jorge Eliécer Orozco, no lo aceptó. Fue egoísta y esa musica se perdió porque a los dos años un hongo dañó todos los acetatos y carátulas.
¿Recuerda cuántos discos recibió en esa época?
No, porque me volví comerciante de discos y en mi casa ya no cabían. Allí llegaba gente de varios paises, por ejemplo México, a comprarme discos.
¿No sabe cuántos alcanzó a tener?
Eran bastantes, pero de todo lo que recogí en la zona pueden ser unos dos millones de canciones. Además don Julio Arrastía Brica, un argentino que era comentarista de ciclismo, también comenzó a traerme discos de 78 revoluciones, en especial tangos. Ahí aprendí mucho sobre tangos. En esa época me pusieron el apodo de “El Viejo”, aunque en ese tiempo yo era jóven, porque así me decía Arrastía: Ché, viejo. Y para completar llegó Raúl Quijano “pescado frito” quien me hacía control en la emisora en mis programas de tango, pero era él el que sabía de tangos.
¿Quiénes fueron sus maestros?
La radio no es el que más discos tenga sino el que sepa programar. Eso me lo enseñó Albeiro Cadavid “El tigre”. Yo tuve mucha suerte con grandes maestros que me enseñaron lo que es la radio, lo único que no puede aprender fue a vender publicidad.
2o. “Monseñor” Uribe Uribe
Quien fue el último gerente de Todelar Pereira, antes de la desaparición de esta tradicional cadena radial, no es muy amigo de decir su edad. Hernando Uribe Uribe, un sacerdote que se quedó a la mitad del camino de su formación, antes que revelar su edad prefiere decir: “ya no tengo ni cumplo años sino nostalgias”. Y aunque nunca llegó a ordenarse, Hernando Uribe Uribe siempre ha llevado a cuestas el apodo de “Monseñor”. Todo viene de su formación en el Seminario Mayor de Manizales, pero su verdadera vocación es la del periodismo, al cual ha dedicado toda su vida, más de 50 años, siete años en la televisión en Bogotá, diez como director de noticias de Todelar, otros diez como gerente de esa emisora en Periera, siete como director de noticias de RCN, dos como Secretario de Comunicaciones de la Gobernación y otros dos como asesor de comunicaciones de la Alcaldía de Pereira.
¿Porqué cambió de vocación?
¿No dicen que cuando hay falta de garantías toca cambiar? Yo siempre atribuyo mi salida del seminario a qué empecé muy temprano, yo no tenía diez años y en esa época los internados eran más duros y severos: levantarse todos los días a 5:00 de la mañana, al baño, a misa, a meditación y un regimen estricto, eso termina por fatigar. Creo que aguanté mucho, pero quiero dejar en claro que he vivido inmensamente agradecido del Seminario de Manizales y los modestos conocimientos que tengo y mi modesta capacidad de servicio en un alto grado se los debo a él.
¿De eso le quedó el apodo?
No, eso se lo debo a Pereira y a un gerente de RCN Pereira, Francisco Muñoz, quien me puso ese remoquete, supuestamente por mi manera tranquila, por mis ademanes pausados y mi forma muy clerical de hablar. Ahí hay una anécdota interesante. En uno de los viajes a Pereira, el Cardenal Darío Castrillón, de cuya amistad me honro, decía que tenía un conflicto aquí porque tenía dos obispos y necesita el ascenso o el retiro de uno de ellos.Yo era uno de ellos y seguí como Monseñor Emérito.
¿Siempre lo hemos conocido como un hombre de radio?
Sin embargo empecé el periodismo, propiamente dicho, en la televisión en Bogotá durante siete años. En el famoso noticiero “Lambicolor”, mejor dicho Noticolor de Darío Silva, estuve también en unos programas con un excelente camarógrafo que era Alfredo Corchuelo que se llamaban “Viajando por Colombia” e “Imagen de Colombia”. Allí hice muchas cosas llamativas, como una entrevista al ex presidente López. Por ahí empezó la cosa, en televisión.
¿Después a la radio?
Después me vinculé a la radio cuando vine a Pereira en donde vivía un hermano mío, Gabriel, quien trabajaba en el Seguro Social. Vine en son de visita a mi hermano que estaba muy enfermo y terminé quedándome. Pero Pereira no me gustaba ni era la ciudad de mis afectos.
¿Usted estuvo muy activo hasta hace poco?
Le mentiría si le dijera que no me ha hacen falta la emisora, la radio y el periodismo. Pero trato de asumir mi retiro con tranquilidad, para conversar con los amigos, con los colegas, para botar un poquito de corriente, eso es lo hago ahora.
¿No ha pensado escribir sus memorias?
Solo escribí algunas cosas cuando murió asesinado un gran hombre y amigo, Gildardo Castaño Orozco. Pero, hasta ahora realmente no, de pronto después, quizás.



