Angel Gómez Giraldo.
Tres de diciembre y ocho días sin lluvias en Pereira.
Este fenómeno, climáti
co es interpretado por la ciudadanía como la entrada a la ciudad sin puertas de la temporado de verano o fenómeno de El niño, tantas veces anunciado en falso por el Ideam, Instituto de Hidrología, Metereología y Estudios ambientales, y las autoridades que hablaban de medidas para superar con éxito una emergencia nacional por la inminente sequía.
Si en la Perla del Otún pasa un día sin llover fue que se enloqueció Floripondio, personaje que se juviló de sacristán de una iglesia, mientras se calentaba los huesos sentado en una de las bancas de la Plaza de Bolívar.
Y en la fecha mencionada inicialmente, el sol se nos vino con toda, como para curar la artritis a los de la tercera edad.
De verdad, por todas partes la gente caminando y expresando una gran alegría.
Sentimiento doble: primero por el sol masajeando y bronceando cuerpos con ropa. Y segundo porque llegaba navidad.
Tanta gente en la calle: Parecía como si el sol estuviera sacando a empellones del hogar a la gente.
Salieron hasta los tullidos y los que no podían caminar arrastrados en silla de ruedas con sus incapacidades y necesidades.
Los articulados del megabús vomitando usuarios en las estaciones del centro.
En la de la cra. 8a. Entre calles 24 y 25, sector el Lago, dejando multitudes, grupos de familias y amigos quienes continuaban a pie en dirección a la Plaza de Bolívar.
Mostraban afán, quizás le llevaban “cremitas” antisolares y bronceadoras al Bolívar Desnudo.
Turistas hablando en una mezcla de inglés y parlache.
Una vocinglería capaz de desconcentrar a una monja adoratrís.
Cantantes en las esquinas con sus amplificadores a todo volúmen para una contaminación acústica afectando hasta los más sordos.
Hasta los que se hacen como los policías quienes hoy por hoy, en buen número, patrullan las calles pero no dicen nada.
Venta libre
Se ve también un mar de ventas al aire libre. Puesto con mesas y sillas para los vendedores y sus familias.
Me manifestaron estar felices con El “niño”:
“Estamos vendiendo hasta lo que no tenemos”, me aseguró una chica de tenderete, quien antes ejercía la profesión de copera en un bar de viejos aburridos.
Mientras tanto en algunos de los almacenes que hacen el llamado comercio organizado, los administradores haciéndoles expulsar la lengua a los pregoneros, muchachos quienes tratan de atrapar posibles compradores.
Son los almacenes de remate que venden ropa china a precio de huevo de gallina criolla.
Movimiento
Me muevo a una temperatura de 27 grados, la misma de los últimos días y llego a la Plaza de Bolívar y las descocadas que ejercen el putísmo bajo los mangos, insinuándose a los jubilados a quienes ya se les olvidó lo que tienen qué hacer con una mujer.
Los encargados de la iluminación de la plaza, cual volatineros diseñando con lucesitas blancas las figuras navideñas, que según informe de la Alcaldía harán brillar a Pereira todas las noches de navidad.
Brillará como no lo hacía desde antes de la pandemia de tanta tristeza y llanto.
Coronavirus, vocablo de enfermedad que es para borrar de la memoria.
Covid-19, tan muerte. Tan descarada con la especie humana.
Verdadero amor
En estas cosas estaba yo pensando !cuando oh Dios!
El amor verdadero en la Plaza, debajo del Bolívar desnudo en el momento en que posaba para una foto.
Así pues que el amor verdadero de frente al sol de las alturas mostrando una sonrisa de pies a cabeza.
El amor verdadero de la pareja de hombre con bragueta y de mujer de falda y corpiño.
Jóvenes bien empacados ambos como para exportar y los cuales todas las mañanas, antes del almuerzo, pasan frente a mi casa ofreciendo el alimento de la raza antioqueña, mazamorra, peparada por ellos mismos con todo el amor que se tienen.
Trabajo que les da para sostener ese único y primer amor que los bate todas las mañanas como chocolate para el desayuno.
Aparentemente son de la misma edad pero él rubio y delgado, aparenta de mayor talla.
Ella blanca de rostro simétrico, de cabellos color castaño no pierde en ningún momento la sonrisa de muchacha enamorada.
Van con traje que los proteje del sol: pantalón de yin ajustado al cuerpo, camisa un poco ancha, mangas sueltas de quitar y poner para que el sol no les dañe la piel, sombrero ancho de tela y un pequeño norral de algodón atrás, sobre la espalda.
El chico es el pregonero que anuncia lo que venden gracias al sonido de una corneta de juguete que sostiene con una mano.
En la otra una vasija de aluminio con el alimento paisa.
La compañera siempre a su lado, siguiéndole el paso con otra vasija de igual tamaño y el mismo producto.
Las personas que van de visita al barrio El Poblado, tienen la oportunidad de ver a estos jóvenes enamorados ofreciendo lo que en muchas de nuestras familias es imprescindible a la hora del almuerzo.
Amor de pareja, amor verdadero en éstos, pues si no fuera así él o ella hubiera roto lo que los une enviando al diablo tan difícil y humilde oficio.
El podria optar por lo que hacen los hombres que visitan el bar swinger, intercambiar pareja aún con el consentimiento de la suya.
Es que el amor no es para ser infieles. Es una fuente de apoyo emocional, especialmente en los momentos difíciles.
Finalmente tengo para decirles que el amor es muy serio para hacer chistes con él.
Buscando qué produce el mal de amor, le consulté al doctor Google y vean lo que me dijo:
El mal de amor obedece a alteraciones de la sangre: se considera que su causa es la anemia que afecta a las mujeres debido a su condición. Ja, ja, ja. De amores como que no sabe nada el doctor Google.




