Anyeli Hernández Pérez
¡Si me preguntan si creo en el AMOR a primera vista, diré que sí! Porque hubo alguien que cuando yo era un embrión – algo pequeñito – un cigoto – un primer estadio de la vida, me albergó, me amó y se enamoró de mí desde el primer momento. En esas entrañas cálidas me instalé; ahí viví por un tiempo, cuna plácida y tranquila, remanso de paz. Era como vivir a playa en una bahía de aguas transparentes y lígrimas. Me alimenté de su sangre, tuve oxígeno y aunque allí todo estaba oscuro, existía mucha luz en el ser que me albergaba. A medida que fui creciendo en medio de aquella pompa de cálidos sonidos advertía su palpitar; era la melodía más hermosa que ser alguno pudiese escuchar, su voz era mi canción favorita a través de su piel la escuchaba, muchas veces mis manos quisieron extenderse para tocar esos labios que tarareaban palabras y palabras.
¡Ocurrió una noche! Sí, una noche, en el mes de las ánimas benditas, una noche con el firmamento colmado de estrellas y con la aurora sin alcanzar todavía cintura, cuando ella en medio de espasmos y dolores, en un último hálito alcanzando brazo a sus últimas fuerzas ¡Dio a luz! ¡Milagro de amor, milagro de vida!
¡Nací, llegué a este mundo, – entonces – Maravilla! La contemplé, pude admirar su rostro bello y angelical, sus delicadas manos, era más dulce que yo, más niña que yo.
Nos encontramos frente a frente, nos amamos desde el primer momento ¡Amor a primera vista! Eso era. Pude mirarme en sus ojitos y ¿Qué puedo decir? Emanaba una dulzura excepcional. No había moises más confortante que su pecho y sus brazos, los cuales curaban cualquier dolor.
La vida junto a ella era tan apacible y dulce que el tiempo se detenía, parecía no transcurrir.
Imagino cómo sonrió al escuchar mis primeras palabras o cómo se enojó con mis primeras travesuras y cuántas lágrimas se desprendieron de su alma cuando por ahí caí y raspé alguna parte de mi cuerpo. Lo cierto es que siempre fue mi cura, mi aliciente, mi medicina, mi refugio seguro, con ella nada podía ser difícil, mi fortaleza la encontraba en su bendito ser.
¡Pero un día! En mi historia de amor ese sentimiento tan grande se elevó, trascendió a las estrellas, se incorporó en la mente y en el corazón para siempre. Tuve que comprender cuando los celajes se afinaban en la gran bóveda celeste, lo gris y lo oscuro caminaban delante de lo que ya no estaba.
¡Se marchó! Mi niña se marchó ¡cuando yo era aún muy niña! ¡Se fue de esta tierra! Mis ojos ya no apreciaron más la curva que delineaban sus labios al sonreír y su voz se quedó en el eco que el viento no pudo llevarse.
Son más las veces que la siento acá conmigo a las que la realidad me muestra, las que me trae el silencio. Tu amor nunca morirá, solo se transforma, se renueva se lleva en la piel como huella indeleble, en lo simple y en lo complejo, en el día y en la noche, en los sueños y en la realidad, en el ayer y en el hoy – siempre estás tú, mi niña – mi madre hermosa y amada.
Hasta siempre madre.
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¡Hay amores de amores! Del cual les voy a hablar sobrepasa todo límite, toda frontera, se encarama sobre cresta de montaña y se extiende en la llanura, se da sin medida ¡Un amor genuino! Que nace desde el momento en el que lo sientes flotar en tu vientre, cuando en tu útero sientes unas pataditas que poco a poco toman fuerza; cuando vas al médico y puedes escuchar el pum pum de su corazón, entonces enterneces en su primer estadio de vida ¡Te miras al espejo y vas viendo cómo todo en ti se transforma! Navegas en un mar de emociones, pronto todos tus pasatiempos pasarán, te dedicarás a él, cambiará tu figura y hasta tu nombre.
¡Todo, todo lo cambia ese pequeño ser que pronto va a nacer! Y cuando el dolor te hace estremecer y los espasmos acrecientan; en la fecha que menos esperas se da el milagro esperado por nueve meses, ¡Asombro eterno! ¡Das vida! Nace de ti, es tuyo, lo sientes tuyo, sientes ese amor verdadero.
Por tu mente pasan miles de preguntas, te cuestionas ¿cómo harás de ahora en adelante? Porque tú serás su guía, su heraldo, su consejero, tendrás que poner límites y te dolerá más de una vez en tu interior, en tu alma por tomar decisiones que tú consideras son las mejores. Tienes una vida en tus manos, un amor que sobrepasa confines ¡Eres madre! No estás preparada para serlo, pero intentarás lo mejor con él, proyectarás y moldearás su vida de la mejor manera, todo lo demás casi ni existirá para ti, lo único importante es que ese ser esté bien. El crecerá y lo que tú pensabas que ibas a enseñarle, él terminará enseñándotelo a ti. Querrás detener el tiempo, para poderlo contemplar a diario e irónicamente lo que deseabas que pasara rápido, ahora lo añoras por no haberlo podido disfrutar plenamente; deseas que regrese aquel tiempo en qué sus manitas se entrelazaban con las tuyas, pero ese tiempo ya no está …
Ahora anhelo inculcar muchos valores a mis hijos que conozcan el significado del verdadero AMOR, para que luego al final de mis días, cuando las fuerzas y mi capacidad mental estén a punto de claudicar, yo pueda contar con ellos que se convertirán en verdaderos padres amorosos.
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Somos la magia de dos almas que se encontraron con una mirada, con una sonrisa genuina, cautivadora y absortos contemplando la belleza de un efímero oasis enclavado en medio de esta árida realidad, nos dejamos llevar, bebimos de sus aguas, nos unimos quizás para siempre.
¡Te fuiste, un día te fuiste!
Pero aquella sensación de plenitud etérea la traigo arraigada entre pecho y alma. ¡Es vehemente, ardiente, de pasión incontrolable! Es como una adicción que produce dopamina y libera oxitocina, creando una constante ansiedad por tu partida … Adoro mantener fija en mi mente la idea de que volverás y que, como regalo brindado por la vida, pueda fundirme nuevamente contigo y nunca más dejarte partir.
Biografía
Anyeli Hernández Pérez
Nacida a los diez días del mes de noviembre de 1992 en Riosucio, Departamento de Caldas. Hija de Nancy Enidia Pérez Piedrahíta y Horacio de Jesús Hernández Sánchez. Cursó sus estudios en la Institución Educativa ” Escuela Normal Superior Sagrado Corazón” de Riosucio, Caldas, donde se graduó como Normalista Superior.
Esta docente Normalista es escritora, poeta, ensayista, narradora de cuentos y emprendedora de programas sociales para bien de la comunidad.



