Se quema el corazón de Suramérica

Elsa Gladys Cifuentes Aranzazu*

El de hoy es un escrito que nos llena de tristeza y que nos conmueve el corazón y el alma. Que los incendios estén arrasando vorazmente con la selva Amazónica en Brasil y en otros países como Perú, Bolivia e incluso Paraguay, debe ser un asunto que nos convoque a toda la humanidad y que trascienda a las publicaciones que estamos viendo por las redes sociales.

Según información del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales brasileño (INPE, por sus siglas en portugués) se registra, en lo que va del 2019, un aumento en los incendios de alrededor de un 83 por ciento, en comparación con el mismo período de 2018. Esta cifra, más allá del porcentaje de aumento, demuestra cómo la Amazonía, la selva tropical más grande del mundo, que es una reserva vital de carbono que contrarresta el ritmo acelerado del calentamiento global, pero que ahora está en un riesgo inminente.

 

Habitantes

En la Amazonia  habitan cerca de un millón de personas pertenecientes a poblaciones indígenas, y alrededor de tres millones de especies de plantas y animales. En Colombia es, junto con el Chocó, la región que alberga nuestra mayor biodiversidad.

Ver las imágenes en la televisión y por las redes sociales, en donde la etiqueta #PrayForAmazonia (Rezo por la Amazonía, en Español) ha sido tendencia en los últimos dos días, es literalmente desgarrador. El fuego crece sin límites e incluso, en Brasil, por la extensión de los incendios, algunos estados como Amazonas y Acre, declararon una situación de emergencia y alerta ambiental, debido al efecto que las grandes humaredas tienen sobre las enfermedades respiratorias y el tránsito aéreo.

La tragedia no está lejos. Que la situación más crítica en materia de emergencia, sea en Brasil y los países vecinos, no nos hace ajenos a los colombianos de esta situación. Que se incendie la Amazonía es un daño a todo el planeta.

 

Las causas

Si bien las causas de la emergencia no están claras aún, los conservacionistas culpan al presidente Jair Bolsonaro, por la difícil situación de la Amazonía, argumentando que, con sus políticas de gobierno se ha alentado a los madereros y agricultores a quemar la vegetación para “despejar” la tierra.

En un informe publicado por el portal de noticias de BBC se cita que “científicos aseguran que la selva tropical ha sufrido pérdidas a un ritmo acelerado desde que el mandatario asumió el cargo en enero”, y es, en este escenario, donde cobra relevancia el reciente pronunciamiento, del 5 de abril de 2019, en el que el Ministerio Público en Colombia, en una directiva de la Procuraduría General de la Nación, insta a todo el Gobierno Nacional a tomar medidas, desde las competencias de cada entidad y Ministerio, para frenar la deforestación en la Amazonía Colombiana y para promover acciones inmediatas encaminadas a la conservación de esta selva.

En la directiva se menciona que, “teniendo en cuenta el rápido avance y el alto grado de deforestación de la Amazonia, desde la Procuraduría General de la Nación, se hace un llamado a la Fiscalía General de la Nación, a la Contraloría General de la República y a la Defensoría del Pueblo, a actuar de manera coordinada y conformar un frente común, de salvación de la región Amazónica, que permita detener por una parte y contrarrestar por la otra, los efectos ambientales irremediables que se están causando a esta importante región, con consecuencias sociales y económicas, no solo para el país sino para todo el planeta”.

Nos unimos

En este sentido, desde la Defensoría del Pueblo en Risaralda, nos unimos a este llamado y estamos dispuestos a apoyar, desde el territorio nuestro, las acciones que se promuevan a nivel de país. Sin embargo, el llamado a la acción es definitivo e inmediato.

Si el crecimiento no regulado de la agricultura  y la ganadería es lo que está generando esta emergencia en la Amazonia Brasilera, no podemos ser indiferentes, pues aquí, en menor escala estamos corriendo el mismo riesgo. Necesitamos políticas públicas que promuevan el cuidado del ambiente, del ecosistema, que protejan el agua (como los fallos que les otorgan derechos a los ríos, los cuales celebramos), pero que trasciendan el papel y se conviertan en una forma de promover el desarrollo sostenible por parte de todos los gobiernos, sin importar si se trata de un pueblo pequeño o de una nación, y que se conviertan, también, en una forma de vivir para la humanidad entera.

 

Actuemos

No esperemos a que se queme nuestra selva para pronunciarnos, actuemos y aportemos desde ya. Tampoco esperemos a que sea una orden de un presidente o de un ministerio lo que nos lleve a reaccionar. Cambiando nuestro estilo de vida podemos sumar, consumir menos carne, decirle no al plástico, usar menos el carro, tener un consumo más consciente, comprar solo lo que verdaderamente necesitamos y sembrar árboles, es parte principal para el cambio.

Con estas acciones ayudaremos de gran manera a la conservación del ambiente, del planeta y si todos nos unimos y lo hacemos, las cosas cambiarán, el mundo cambiará y tendremos un lugar para seguir viviendo.

* Defensora del Pueblo Regional Risaralda

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