Sobre la santidad de los monstruos

Su misión consiste en introducirnos al origen de sus vidas antes de asumir su santo poder.

n Jefferson Echeverría

Jefferson Echeverría
Misticismo y crueldad, magia y muerte, peligro y victoria, destinos de grandeza y sueños de perdición, comunión con los demonios y milagros sobrenaturales, secretos de gloria y hambre de poder, actos de tiranía y traición a la familia, recorridos por el inframundo y alucinaciones paradisiacas…, así se nos presenta la novela Acuérdate de los monstruos del escritor lionés Jean-Luc A. D’Asciano. Una obra que, a través de varias voces, nos lleva a paisajes extraños y por momentos inauditos, donde los hechos de un pasado heroico confirman el estandarte de los individuos actuales.
La novela, dirigida principalmente por dos voces adheridas a un mismo cuerpo, afirma sin duda alguna la dicha de ser un monstruo en vida y al mismo tiempo de poseer una habilidad misteriosa solo concedida por Dios y por los demonios. Es una historia que, desde un inicio, nos invita a redescubrir los pasajes de un pasado, a luchar por el presente de una estirpe que se resiste a las injurias de los tiranos y a asumir la responsabilidad de dejar un legado para las futuras generaciones.
La historia se desarrolla en Santa María de los Dos Mares, un territorio ubicado en las lejanías de una Italia entregada al enigma de sus antepasados y al horror de su presente. Un mar separa a dos pueblos, San Ceferino y Matto-Matta, cuya rivalidad se extiende durante varias generaciones debido al hambre de poder y a la sed de gloria. En medio de esta rivalidad, nacen en una familia dispersa y numerosa los hermanos siameses, Gabriel y Rafael; héroes dotados de una vitalidad musical, que están obligados a cargar con la responsabilidad de salvar a su pueblo, San Ceferino, de la peste roja y de la destrucción de la tiranía impuesta por su hermano mayor, Salvo Primero.

Su familia
Pero hablemos del resto de su amplia familia. Su madre, al ver el esperpento de su último hijo de dos cabezas, decide mantener un silencio cómplice a lo largo de toda la obra, ¿acaso esconderá una culpa secreta? Si bien los siameses desconocen la identidad de su verdadero padre, esa ausencia paternal es reemplazada por la intrépida Sofía, su hermana, que, al ver también el ostracismo inexplicable de su madre, termina por cuidarlos y darles un afecto incondicional. Su otra hermana, Francesca, quizá como herencia de su madre, hace su aparición por escasos momentos; solo una traición familiar, debido a un impulso amoroso, justifica su paso por el valle de los vivos. Los otros tres hermanos: Viviano Segundo, el hombre que renuncia a las mieles del poder para dedicarse de lleno a su familia; Tercero, el hijo de un demonio, que está dotado por una fuerza viril capaz de destruir cabezas y corazones tanto con su fuerza como con su miembro prominente, y finalmente Agrippa Cuarto, el hombre que siempre está sometido a los designios de su hermano mayor así estos se opongan a la nobleza de su corazón, son los encargados de tejer el resto de obra tallada en cuadros espectaculares para el deleite de los lectores.
En la portada de esta novela, Panamericana Editorial nos da una idea precisa sobre el misterio que enmarca una gran historia: un mapa compuesto por barcos y dragones que definen un camino inconcluso. Apenas los lectores desdoblen la solapa como si fuera un pergamino antiguo, la continuación de esa misteriosa ilustración ofrece un panorama repleto de profecías, crueldades y conjuros.

Santidad unánime
Pese a convivir en un mismo cuerpo y prácticamente asimilar su condición de monstruos, Gabriel y Rafael tienen una santidad unánime en sus voces que se extiende por todos los rincones de San Ceferino y atraviesa las fronteras de otros territorios. No importa si van a burdeles, se relacionan con demonios o tienen una fascinación por lo carnal, estos dos espíritus aprisionados en un cuerpo de tres piernas están destinados a la grandeza, a ser luz en la oscuridad de su pueblo, a destruir el imperio de los malignos, a ir en contra de la muerte.
La primera voz, la de Gabriel, nos habla en un pasado lleno de espejismos y verdades. Su misión consiste en introducirnos al origen de sus vidas antes de asumir su santo poder, es decir, cuando llegaron a este mundo plagado de suplicios, al reconocimiento del amor de Sofía y al desprecio de su madre, a la felicidad de su infancia y a las maldiciones que reciben de los demás por el hecho de ser un monstruo bicéfalo.
Al estar unidos en cabeza y alma, Gabriel nos cuenta hasta aquello que sueña su hermano. Tiene una memoria tan privilegiada que puede sumergirnos en su amor íntimo por las sirenas, en las leyendas de Santa María de los Dos Mares, en ese momento único en que sus cánticos sagrados salvaron de la muerte a San Ceferino de la peste roja, a la rivalidad primigenia con los habitantes de Matto-Matta, en los conflictos particulares de su familia. También nos lleva al inframundo, lugar único donde el demonio más grotesco ha habitado desde siempre y su misión en la tierra se divide en adquirir almas para alimentar su prestigio y en pelear contras las huestes de otros reinos. El curso de su relato compone la intimidad de sus prodigios hasta el infame exilio organizado por su hermano Salvo Primero.

Incógnitas resueltas
La siguiente voz, la de Rafael, siempre nos habla en un presente impregnado de incógnitas casi resueltas. Nos revela las travesías a partir del exilio, las penurias iniciales que deben soportar ante la renuncia inminente de su patria. Pero no reviste en nostalgias absurdas, antes bien, sigue adelante con sutil firmeza para mostrarnos nuevos secretos. Nos amplía el poderío en sus voces cuando trabajan en un circo, relacionando por instantes bien logrados las pocas noticias que reciben de Santa María de los Dos Mares con su nueva vida compuesta de amores y angustias permanentes. En este largo paréntesis, Rafael es partícipe del nacimiento de la hija de su hermano Gabriel (que es la misma suya), cuenta las virtudes de sus nuevos amigos, las tragedias que deben soportar y los conflictos que suceden alrededor del circo. Los rumores de su pueblo prontamente obligan a los hermanos a regresar del exilio y enfrentar su destino.
Las otras voces se encargan de guiarnos al horror de una guerra que, unidos con los conjuros demoniacos, revelan secretos insospechados. Pasado y presente juntos, bien y mal, rencor y nobleza, todos y cada uno de estos sentimientos están escritos en una prosa inteligente, llena de una suspicacia que hacen de la tragedia un recurso imprescindible para reivindicar viejas penas y sepultar glorias efímeras.
Con la traducción de Juan Fernando Merino y Felipe Botero Quintana, Acuérdate de los monstruos es la novela integral por excelencia. Todas las emociones, prodigios y sucesos, entre macabros y esperanzadores, son la muestra inequívoca de que se puede lograr una gran historia a base de espejismos y atrocidades sin que redunden en fantasías absurdas ni en recorridos innecesarios.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -