Todos le cantamos al mar

Oscar Seidel (*)

Cuando El Gran Arquitecto creó el Universo, dejó plasmada su obra maestra en el mar. Dice el Génesis :”Y llamó Dios a lo seco tierra, y al conjunto de las aguas llamó mares. Y vio Dios que era bueno”. Desde entonces, el mar ha sido nuestra razón de ser.

Nuestros primeros habitantes en el Pacifico colombiano fueron los indígenas. Hay una teoría creíble en El trabajo “Los viajeros mayas pobladores de los pastos” del escritor nariñense Harold Libardo Santacruz Moncayo, la cual dice que los primeros en arribar por canoas fueron los Mayas, quienes enviados por el rey Canek llegaron a la Isla Gorgona, desde donde divisaron las grandes montañas del Galeras, Azufral y Cumbal. Presumieron que eran tierras fértiles que les darían alimentos. para enfrentar la escasez que tenían en ese momento en los territorios del Chichen Itzá se adentraron por los ríos de Iscuandé, El Charco y Mosquera hasta empatar con el Telembi, en lo que hoy es Barbacoas.

Desde allí escalaron el piedemonte costero para encontrar las mesetas de Tùquerres e Ipiales, y terminar su periplo en Pasto, en donde se entronizaron con los Quillacingas.
La otra expedición viajó por Tumaco hasta llegar al río Mataje, fusionándose con la raza Tumac, y posteriormente a La Tola y La Tolita en el Ecuador.

Vemos que el mar fue el canal inicial que utilizaron nuestros antepasados, luego incursionaron por los ríos, hasta que la sierra los absorbió, y perdieron el rastro para regresar a la tierra de los mayas. Vestigios de su cultura y de su dialecto están reflejados en los petroglifos y orfebrería que dejaron.

Los europeos
Luego vendrían los europeos. Fue Vasco Núñez de Balboa el que atravesó la serranía del Darién para descubrir que al oeste de Panamá había un hermoso océano al que bautizó Pacifico, o Mar del Sur. Después nos invadió Francisco Pizarro. Impusieron su religión y el idioma castellano, que desde entonces lo hablamos y escribimos.

Para cerrar el ciclo de migraciones, trajeron a los negros del África, quienes aportaron la fuerza física al fatigoso trabajo en las minas, en la pesca, y en la agricultura, y aunado a su alegría del baile, el misterio de la Santería, y el sonido fuerte de sus dialectos, se mezclaron con las otras razas para conformar la etnia Pacifica.

Negros e indígenas
En principio los indígenas y los negros se comunicaron a través de sus dialectos, pero ante la presión de los europeos terminaron hablando idioma de Castilla, entreverado con sus lenguas que hablaban de forma oculta. Esto dio origen a la culta palabra del Pacifico, la cual se difundió a través de la oralidad en montes y ríos, y en el lenguaje de los puertos marítimos y fluviales.
Mucho tiempo después, se comienza a ver expresiones culturales escritas, que no dejaron olvidar sus historias y vivencias expresadas de forma oral. Es así como surge hacia la tercera década del siglo XX, una pléyade conformada por poetas, ensayistas, cuentistas, cronistas, y novelistas, quienes inspirados en el mar escribieron prosas y versos fabulosos.
El mar, siempre el mar, ha inspirado a nuestros cultores de la palabra en el Pacifico, y a través del mar cantan, ofrecen amor, y claman sus desdichas de la mujer que se fue, como el río que desemboca en el mar.
Una clara expresión de cómo el mar ha influido en nuestros escritores y poetas, se palpa en la siguiente síntesis.
* http://pagina10.com/

Helcías Martan Góngora (Guapi)
Poema “Mar en la noche”: En la ribera de la noche, dice la mar profética infinitas parábolas”

Guillermo Payan Archer (Tumaco)
Poema “El mar cambiante y eterno”: Siempre he mirado al mar, con amor y con miedo, entre la fiebre y el éxtasis, entre la sombra y el misterio”.

Faustino Arias Reinel (Barbacoas)
Poema “De buenas con Dios”: Pero hoy, frente al mar y con ella en mis brazos mirando las olas que vienen y van.

Manuel Benítez Duclerc (Tumaco)
Poema “Viejo Mar”: Oh! viejo mar, abuelo de mis sueños ¡conozco tu bondad y tu amargura! Para ti no hay orgullo ni bravura, todos somos inermes y pequeños.

Medardo Arias Satizábal (Buenaventura)
Poema “Memorias de Rosa Helena”: Desde la terraza de la casa se veía el mar y el paso del autoferro; las maquinas del tren tenían nombres según el agudo de sus pitos.

Hugo Salazar Valdés (Condoto)
Poema “El mar bifronte” ¡Este es el mar: acuático delirio! ¡Cementerio de ríos suicidas que se buscan! ¡Lámpara torrencial de espumados sollozos! Viejo solar brumoso de obreras lejanías su barba de sal sabe circunvalar la tierra.

Hernando Revelo Hurtado (Guapi)
Poema “A mi padre”: Barquero, ese hombre que acaba de llegar a la orilla de tu rio con su baúl de mar y de fábulas y que tiene en la mirada un tatuaje de metáforas tristes es mi padre.

Herman “Moro” Manzi Benítez (Tumaco)
Poema “Yole”: Si no hubiera sido por ti, Yole, nunca habría aprendido a besar en el fondo del mar.

Piedad Ayora (Tumaco)
Poema “Obsesión marina”: Soy hija de este mar y mis pupilas profundas como abismos insondables, han sido manantial de aguas salobres y son tan bien como él inescrutable.

Helena Jiménez de Lozano (Tumaco)
Poema “Soñando navegar”: Al realizar los viajes anhelados, mi pecho victorioso ha de gritar: ¡siento vivir, mis sueños han triunfado, soy marinera…..al barco y a la mar.

Mary Grueso Romero (Guapi)
Poema ¡Que güelva mi mujé!: Hoy cuando tengo pena me voy a navegá con mi champa y mi canalete empiezo a canaletiá. Y es por esa negra que la pena me va a acabá y cojo mi atarraya y empiezo a atarrayá. La marea sube y baja y yo estoy en alta má pensando que llego al rancho y mi negra allá no está.

Álvaro Benítez Acevedo (Tumaco)
Poema “Soledad Marina”: Naufragando en los mares y vencida bajo un imperio de ilusiones vanas, la nave de su ser está perdida en la insondable soledad lejana.

José Ziadé Benítez (Tumaco)
Poema “Frente al mar”: Y al morir la tarde soñando contigo frente al mar me siento solo.

Nila Del Castillo (Barbacoas)
Poema” Currulao para Whanda”: Nací a la orilla del mar, mi casa fue una palmera, mis juegos fueron cununos y mi colchón una estera.

José María Obando Garrido (Tumaco)
Poema “Viaje marino”: Siento que navego en las islas de ensueños, hacia el centro de un círculo radiante: el mar es liquido en donde el alma flota.

Félix Domingo Cabezas Prado (Barbacoas)
Libro «Versos escondidos en la Costa Pacífica»

Octavio Montes Arango (Trujillo)
Libro «Poemas de Reflexión» poema «Mar de Balboa»: Mar de Balboa, Pacifico colombiano, Mar de Balboa, bello pacifico mar, tierra misteriosa, exuberante, especial.

J. Mauricio Chaves Bustos (Ipiales)
“Poesías al pueblo de Tumaco”: Sonidos que se unen a la fanfarria de la vida. Cercana la mar verde, cercanos sus mujeres y sus hombres en el recuerdo de prolongar la especie, el mito hecho rito en la pieles siempre insinuantes, siempre sensuales…pareciera que la mar les obsequiara todo su erotismo…

Carlos Francisco Palma Urbano (Tumaco)
Poema “Pacto”: Por estar siempre triste, Ah, mi honda tristeza, Ah, mi tristeza de Mar!

Carlos Vásquez-Zawadzki (Tumaco)
Libro de poesía erótica “Liberaciones”: En el advenimiento, una estrella naufraga en mar alta.

Jenny Tenorio Caicedo (Tumaco)
Libro “Entre el olvido y la esperanza”, poema “Mueren los ríos”: Queda un desierto y la nostalgia de haber tenido, ríos quebradas, mares, manglares, pasa la vida ante nuestros ojos.

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