Contratanto y ¿Solo Bolivia? fueron obras cuya valoración se mide en la historia, en un tiempo, en un espacio, en unos agentes y en un procedimiento determinado. Transcurrió en la mitad de la década de los 70, cuando los sucesos del 19 de abril de 1970 tatuaron la memoria: “la gente votó de día y el gobierno votó de noche”. También fueron las imágenes del Palacio de la Moneda en Santiago de Chile, cuando un miembro de la masonería traicionó a otro miembro masón; rompiendo el pacto de lealtad potencialidad de una organización. El Presidente de la República austral por voto popular, el médico Salvador Allende, fue traicionado por su Ministro de Defensa, Augusto Pinochet y la escena era representada según la realidad de los acontecimientos. No faltaba el actor investido del poder político.
Antonieta Mercury, tenía la característica y habilidad de la persistencia, como espera en la puerta un gato a su vecino que está dentro de la cueva. No desiste tan fácilmente. Antonieta recibió un premio (El primero y último) del grupo musical Terrón Colorado, no existió ceremonia; no hubo comité de aplausos y se le llevó al salón de ensayos del grupo de teatro de Bellas Artes, para entregárselo (yo quien había sido su estudiante con alguna ritualidad al entregarlo expresé para dar la noticia a los presentes: Antonieta nuestro grupo valora tu trabajo en esta estatuilla elaborada en madera de cedro (que tenía el logo en relieve del grupo musical Terrón Colorado). –Gracias dijo, la… puede dejarlo encima del armario.
Una vez nos presentamos en el festival alternativo de Manizales, donde Neruda el poeta chileno – el del canto general – hizo presencia en la ciudad; con la obra ¿Solo Bolivia? Fue presentada en el tablado del Colombo Americano, cuyo publico fueron algunos curiosos. Se develaba y ponía en evidencia para los espectadores, la serie de golpes militares sobre los mismos militares que gobernaba. Esta escena la representó con la escenografía de un cubículo de color negro. Allí el actor vestido de militar subía al trono, mientras los otros dos militares le brillaban los zapatos, le limpiaban la chaqueta y sus medallas, hasta que por la espalda – clandestinamente – le daba un garrotazo con un palo; se caía el militar presidente y subía el otro militar presidente, repitiendo la escena tres veces o más en forma rápida.
Fui actor de Antonieta Mercury y luego mi esposa Claudia López continuó esa tarea del teatro con su propio caminado con su propio tiempo, espació agentes y procedimiento. Seis generaciones de cinco semestres cada uno hoy son el panorama del teatro en Pereira. Una herencia de la escena. Ella es la sombra del quehacer teatral cobijada por Antonieta, con su propio caminado; así ella no hubiera sido alumna directa, empero sí, alumna de uno de los estudiantes de Toña.
Pereira, febrero 10 de 2023
*Economista. Politólogo. Docente Universitario. Compositor. Escritor. francisco.mejialema@hotmail.com



