Cuando llego a un salón, aula de colegio o escuela, es como si llegara a mis primeros años de colegio, me remonto a mi adolescencia, parte de mi juventud, entre feliz y asustado porque hablándolo en plata blanca, eran tan buenas las clases de los profesores, tenían autoridad y sapiencia, paciencia y también carácter a la hora de decidir, colgaban carteleras de biología, geografía y de historia. Eran momentos de conversas en los corredores: del libro o taller que se estaba desarrollando en una u otra materia, de los enfrentamientos futbolísticos del campeonato Inter-clases; en lo que más nos deteníamos era a hablar de lenguaje, cultura y recreo, teníamos unos talleres de arte, unas aulas super dinamizadas con murales pintados por artistas del colegio entre esos yo.
Recuerdo un Thomas Alba Édison y un Copérnico, de los que más gustaban era El Águila del Cáucaso, Ethon o el Águila de Prometeo (un águila gigante nacida de los monstruos Tifón y Equidna), en otras palabras un Prometeo devorado por las Águilas; un mural pintado a la entrada del Instituto Técnico Agrícola ITA, era un reto y asimismo un desafío, porque tenía un rival, o así lo hacían ver los profesores y compañeros, era una sana competencia entre Duver Silva, un estudiante de promoción social y yo del área académica, el ganaba un año el concurso del colegio de 2.400 estudiantes, en donde participaban casi 500 estudiantes en dibujo y pintura, y yo ganaba al año siguiente, era como el balón de oro, una bella época, todo surgía de manera exquisita, culta y atlética, era el colegio de todo el prestigio donde compartía pódium con el Colegio Académico; o sea, era una época donde los profesores conversaban con los estudiantes del último libro, o de artistas de todas las áreas, de lo político, lo social, lo económico y hasta lo cotidiano, porque eso vivíamos entre los años 80´s y 90´s, una fiesta alrededor de la conversación y el encuentro, me quedaría mucho rato relatando acontecimientos, que no son más que épocas que nunca volverán, no para mí, sino para los estudiantes de hoy, los contemporáneos, denominada (generación Z), una incubación que merece todos los análisis, por lo que uno ve y lee con base en los resultados, que no son alentadores.
Pues bien ¿qué recuerdo de esa época? que hoy como artista, curador y gestor cultural aplico, un modelo avanzado que en esos momentos daba satisfacción. Nada más representativo y de gran felicidad que acostarnos sabiendo una palabra nueva o un conocimiento aplicable, éstas experiencias, son con las que trabajo hoy y veo resultados: veo en mis estudiantes empatía, felicidad, encuentro, amistad, respeto y mucha creatividad en contexto, todo sobre la diagonal trazada sobre el PEI de cualquier colegio, como lo denomino yo y los resultados son contundentes.
Con base en la enseñanza y aprendizaje me ha guastado el método Waldorf, el objeto de esta forma o pedagogía, es transportar hacia un desarrollo equilibrado de su intelecto a los participantes (estudiantes o no estudiantes), su impulso afectivo-social y su desarrollo psicomotor como forma de vida.

El aprendizaje en el aula es enriquecido artísticamente mediante una metodología integral, donde se traza una diagonal sobre lo educativo en relación con los acontecimientos social-políticos, culturales y de vida cotidiana, para que este contexto sea una representación para expulsar desde el interior (inconsciente) del estudiante o no estudiante a través del arte y la cultura, los sentimientos o emociones con formas, colores, garabatos, abstracciones y con la escritura misma entre otras, y, así construir o proponer obras de arte, hechuras estéticas como fenómeno social y multidimensional, que antes eran dolores o alegrías y después creaciones, que permiten mirarse desde otra perspectiva su propia realidad, en otras palabras a reírse de uno mismo. Esto fomenta la voluntad sana y activa, de manera que los estudiantes hombres y mujeres, niños y niñas, jóvenes, adultos y adultos mayores salgan competentes después de un taller, con una interpretación de la vida, el entorno, lo relacional o interpersonal o ambiental entre otros, como ser viviente, de manera óptima para su vida en particular sin pretensiones, por el contrario, con sensatez buscando despertar en cada persona participante, un genuino interés por el arte y la cultura a través de la invención o el riesgo para adquirir aprendizaje. Quien hace se equivoca y así aprende.
El pensamiento creativo, orientado a dar soluciones a nuevos problemas, el desarrollo de la responsabilidad personal y su autonomía juegan un papel importante, es por ello que hablarles a los estudiantes de manera clara, diáfana y sucinta por medio del ejemplo es fundamental, mostrando la capacidad del docente o el tallerista, es de esta manera que se crean lazos colaborativos y colectivos, de respeto y complemento, donde los que saben somos todos, generando un interés por lo enseñado y que se le vea aplicabilidad del fenómeno artístico en la vida.
La rigurosidad de lo que se enseña con los referentes o los comparativos positivos son importantes, con tal de que sean sustentados por la realidad, el fenómeno, reto, lo insólito o el asombro, generan estados abiertos para mejorar o superar la dificultad, cuando se parte del caos de una idea en el aula es un inicio propicio en la educación, es contextual aplicando lo cognitivo, lo procedimental y lo actitudinal, con un factor importante, el amor como motor de todo hecho por la especie humana.
James Llanos Gómez
Artista visual



