La Reserva Natural BojonLa Cuchilla del San Juan es un ejemplo de cómo el compromiso colectivo puede transformar y proteger un espacio invaluable. Este plan de manejo actualizado, que guiará la gestión del área protegida hasta 2029, ha sido fruto de un esfuerzo conjunto entre instituciones, comunidades locales y organizaciones ambientales. No solo es una hoja de ruta para la conservación, sino una apuesta por el futuro de la biodiversidad y la cultura campesina de la región.
En el corazón de esta actualización se encuentra la conexión de áreas naturales del sur de Antioquia con el Parque Nacional Natural Tatamá, un corredor vital para la fauna que atraviesa los frondosos bosques subandinos y andinos. Estos ecosistemas, además de su belleza y diversidad, son fundamentales para el bienestar de las comunidades que dependen de ellos, no solo por sus servicios ambientales, sino también como fuente de recursos para la agricultura y la economía rural.
La conservación de los ecosistemas acuáticos es otro pilar del plan, buscando mantener el agua limpia y en abundancia, esencial para la vida y las actividades agrícolas de la zona. Además, la actualización del plan de manejo subraya la importancia de proteger la fauna y flora locales, especialmente aquellas especies que son fundamentales para la agricultura y que, a menudo, están amenazadas por la actividad humana.
Este esfuerzo es un tributo a las prácticas tradicionales de los campesinos de la región, que han sido los guardianes de estas tierras durante generaciones. Con el plan de manejo, se refuerza la necesidad de respetar y preservar sus conocimientos, los cuales son una pieza clave en la conservación y el desarrollo sostenible de la Cuchilla del San Juan.
Con la unión de la comunidad y la naturaleza, el DRMI Cuchilla del San Juan se posiciona no solo como un espacio de conservación, sino como un ejemplo de cómo la cultura y el medio ambiente pueden coexistir y fortalecerse mutuamente.
Jóvenes de la región protegen la naturaleza
Uno de los programas más inspiradores de la Cuchilla del San Juan es el semillero de observadores de aves, una iniciativa donde 169 niños y jóvenes entre 6 y 15 años recorren el territorio con binoculares en mano, identificando y aprendiendo a proteger las especies de aves. Estos “pequeños guardianes” no solo adquieren conocimientos sobre la fauna local, sino que también desarrollan una conciencia ambiental que transformará su relación con la naturaleza. Diez semilleros activos han generado un impacto en sus comunidades, inspirando a los más jóvenes a convertirse en defensores del futuro de la Cuchilla.
Conservación en la Cuchilla
La reciente identificación de una orquídea rara, el ‘Phragmipedium schlimii’, en peligro de extinción, ha fortalecido la urgencia de proteger el hábitat natural de esta especie. La colaboración entre biólogos y las comunidades locales ha sido esencial para implementar estrategias de monitoreo que permitan la supervivencia de esta joya botánica. Con una población de apenas 1,000 ejemplares en estado natural, el trabajo conjunto es vital para enfrentar las amenazas de la deforestación y el tráfico ilegal de plantas.
Murciélagos y pumas en el territorio
La interacción entre humanos y fauna silvestre también presenta retos únicos en la Cuchilla del San Juan. Por ejemplo, una colonia de murciélagos se estableció en el colegio San Pablo de Villa Claret, generando incomodidad para los estudiantes. Para mitigar la situación, se instalaron “hogares artificiales” que permiten a los murciélagos refugiarse sin afectar las actividades escolares. En paralelo, los ataques de pumas a animales domésticos han llevado a la implementación de estrategias de manejo y acuerdos con los campesinos para proteger tanto a este felino amenazado como a los medios de vida locales.
Turismo sostenible
El turismo de naturaleza está en auge en la Cuchilla del San Juan, donde la biodiversidad y las tradiciones campesinas atraen cada vez más visitantes. Con rutas de observación de aves y experiencias de cultivo de café, la Cuchilla se ha convertido en un destino atractivo, impulsado por la colaboración de organizaciones locales. Aso PAIMADO, Asociación Ambiental Vida Silvestre, Asbelagua y Volando por Mistrató trabajan en conjunto para fortalecer sus capacidades como ‘Negocios Verdes’, lo que no solo beneficia a la economía local sino que también apoya la conservación del entorno.
Asimismo, la ciencia ciudadana brilla en el ‘Cuchilla Big Day’, un evento mensual donde las comunidades registran la diversidad de aves de la región, logrando identificar hasta 382 especies, incluidas algunas en peligro de extinción. Este proyecto no solo enriquece el conocimiento sobre la biodiversidad local, sino que también conecta a los habitantes con su territorio de una manera profunda y duradera.
Con cada esfuerzo, la Cuchilla del San Juan demuestra que la conservación y el desarrollo sostenible son posibles gracias a la participación activa de las comunidades, quienes son los verdaderos guardianes de esta tierra rica en vida y tradición.



