La pandemia, y la vuelta al abrazo que une cuerpo y corazón.
Angel Gómez Giraldo
La mejor compañía es la de otro ser humano, según una frase que fue hecha con el corazón.
Algo mejor, extiendo el abrazo y llego al alma de la otra persona.
Nada tan terapéutico señores como un abrazo.
El lunes 21 de enero fue fecha para marcar con piedra blanca como decían los romanos.
Día de un despertar con menos miedo.
En la calle se respiraba un ambiente de retorno a la normalidad por la casi desaparición de ese retal que tapaba boca y nariz a las personas que iban por la calle como si fueran guerrilleros del Ejército de Libeeración Nacional (E. L. N.)
Volver a ser nosotros mismos después de 3 años de estar evadiendo a los demás por miedo al contagio de la enfermedad del covid-19 que habiendo salido de la China no era cuento sino realidad.
Y siendo un lunes que al que trabaja le pesan los pies para levantarse y caminar, el cuerpo dijo que estaba flácido como jalea blanca y que podía con todo hasta con un zapatero tullido, esto en caso de que recordemos el dicho popular que reza así: “lunes del zapatero”.

Carlos Alberto loaiza, contador público.
¿La razón? Lógico que el día del abrazo no salió de entre las cobijas.
Salió de los radio noticieros, los diarios y los demás medios de comunicación.
Los suscriptores y lectores de El Diario y el Q’hubo que los reciben aún en la cama, lo vieron en los titulares : “Hoy, día del abrazo”.
Y, ¿qué sintieron? Que podían tocarse de nuevo los unos a los otros y llegar hasta el abrazo que habíamos perdido con la incertidumbre y la paranoia de amanecer enfermos.
Fue como un día de pura magia:vimos como los árboles de la plaza de Bolívar se volvían “aletosos” y dejaban caer sus frutos sin ser tiempo de cosecha, cómo repicaban las campanas de los templos, tanto tiempo mudas, y cómo cantaban las calles.
Todo esto en una Pereira que venía de tan malos tiempos que como dice el poema de Merardo Aristizábal, Sodade, llenamos el antijardín de quiebrapatas, y sembramos de estacas el camino”, para que el coronavirus no entrara a nuestra vivienda.
Fue como la llegada de nuevos tiempos con la expectativa de bienestar para todos y del olvido de tanta desgracia.

Angela Ramírez Mejía, Psicóloga.
En minifalda
Resulta pues que la noticia que no era ninguna paparrucha o falsa información, estaba de cuerpo presente en todos los titulares de prensa. En el sitio exacto del encabezado: !veintiuno de enero, día internacional del abrazo!
Efémerides desconocida hasta ahora que la prensa de Colombia se atrevió a sacarla en minifalda a la calle.
De esta manera el lunes 21 de enero, fue un día de abrazo con olor a desodorante, a frutos rojos, a mango biche, y desodorante, con olor a mango, frutos rojos, pimienta y mamoncillo.
La trasnochadora y morena que no abre y cierra puertas porque no las tiene, salió de casa muy temprano sin importarle que la señalaran de casquivana.
El abrazo nos llegó muy temprano, en la mañana, con el primer café del día.
No es exagerado afirmar que los puestos de tinto en la calle, las cafeterías y las panaderías, lo sirvieron con el “tinto”.

Amparo Maya Cañaberal, educadora especializada.
Necesario
Tan necesario que es el abrazo. Algunos sostienen que es más saludable que el caldo de pollo o de ojo, que resucita muertos.
Sin embargo el abrazo ha perdido exclusividad.
Tan prostituido por entrevistadores de radio y televisión, quienes cometen la ligereza y el atrevimiento de despedir a sus personajes con un abrazo.
Y el abrazo les alcanza hasta para reconocidos criminales y narcotraficantes como en el caso de ‘Popeye’ que buscaba los medios y los medios lo buscaban a él para show noticioso.
Luego de escucharlos tan considerados para con el delincuente, el país amanecía más magullado que aguacate de revueltería.
Sondeo
Sin embargo salí a la calle para un sondeo que me diera opiniones sobre el abrazo.
Como herramienta para esto, la pregunta:
¿Para quién es el abrazo?
Para Carlos Alberto Loaiza, contador público y hombre tan honesto que cuando se trata de hacer cuentas no falla en la operación, “el abrazo es para aquellas personas que están en nuestro nicho de afecto”.
Amparo Maya Cañaberal, maestra de corazón, alhajada con el collar de valores humanos, “el abrazo es para aquellas personas con las que vivimos y nos llegan al alma, siendo el más grande el filial. Entre padres e hijos”.
Para que al texto no le falte psicología le llegué a Angela Ramírez Mejía, profesional en este campo y, “los abrazos se dan a las personas con las que uno tiene un vinculo afectivo estrecho y de acuerdo a la empatía que uno siente con determinadas personas”.
Curiosidad
De otra parte, permítanme despeinar una curiosidad que muchos saben y pocos se atreven a decir, que “ las culiprontas no abrazan a sus clientes sino que ahí mismo pa’la pieza.
La ‘Pelirroja’ travesti de la noche siempre va al grano: “Papi para qué lo abrazo si no lo vamos a comer todo hora”.
Ellas son así, se toman la confianza y hablan como son.
Finalmente y para no dejar a nadie por fuera, el abrazo es asimismo para aquellas personas que lo inspiran.
Pero sin exageraciones porque sé de muchos y muchas que terminaron siendo víctimas del abrazo “quiebrahuesos”.



