Unidad de Búsqueda de desaparecidos entregaron los cuerpos de víctimas del conflicto.

La familia espera encontrar los cuerpos de tres hijos más, desaparecidos por distintos actores armados entre el Oriente antioqueño y el departamento de Caldas.

20 y 30 años de dolor 

A María Inés los militares le pidieron una mula para llevar una carga, pero hasta mucho después no supo que era para cargar el cuerpo de su hijo, al que habían matado para hacerle pasar por guerrillero. Se lo llevaron y no supieron más de él hasta que ahora, 20 años después, han podido enterrarlo en un cementerio de Colombia.

María Inés recuerda ese momento con dolor y se lo cuenta a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) entre lágrimas: los militares le pidieron poder bañarse en su casa y ella amablemente les dejó; luego les pidió la mula y se llevaron ese “bulto”. Podría haber sido la última vez que viera a su hijo.

También recuerda que su hijo Franscico Javier González Parra decía que quería marcharse del pueblo del occidente de Antioquia donde vivían, en el noroeste de Colombia: “Ese se convirtió en un viaje sin regreso, se convirtió en su muerte”, dice desconcertada la madre.

CUATRO HIJOS DESAPARECIDOS

Esta familia llegó a Cocorná  huyendo de la guerra hace 27 años, pero la guerra les persiguió. El 30 de agosto de 2003, Francisco salió en una mula a trabajar en una finca y no regresó a la casa.

“Esa noche escucharon ráfagas de fusil que provenían de la montaña en la cual estaba el Ejército”, explicó la UBPD. Un soldado bajó a avisar a la mañana siguiente a una vecina de que habían matado a un “guerrillero”. Pero no era ningún guerrillero.

“Los soldados lo llevaron hasta una zona plana en lo alto de una montaña y del cielo bajó un helicóptero que terminó de desaparecerlo”, relata este organismos encargado de buscar a las 103.955 personas reportadas como desaparecidas en Colombia hasta 2016 (de las cuales 89.782 continúan desaparecidas).

En lo alto de la montaña encontraron algunas prendas de Francisco quemadas y unas botas pantaneras rotas. Tras la desaparición de su hijo, la familia tuvo que huir al vecino departamento de Caldas; una vez más.

Antes de llegar a este pueblo de Antioquia, otros dos hermanos ya habían desaparecidos -Jorge Enrique y José Luis, por también supuestas ejecuciones extrajudiciales-, y una vez la familia huyó hacia Caldas, perdieron a Emilio Antonio; uno de los supervivientes cree que se lo llevó la guerrilla de las FARC.

DESCANSAR EN PAZ

El Instituto de Medicina Legal llamó a la familia en 2008 porque habían encontrado la foto de Franscisco en un álbum y le explicaron que el Ejército había llevado el cuerpo en el Cementerio Universal de Medellín en 2003. Pero no fue hasta el 15 de diciembre de 2021 que la UBPD no pudo recuperar el cuerpo.

“Encontraron el cuerpo envuelto en un plástico negro, desnudo, en mal estado de conservación. Algunos de los huesos no se encontraron. En la muñeca del brazo izquierdo conservaba un reloj de color negro y, sobre la pelvis, un rótulo en el que se leía: “NN VARÓN DE 15 A 20 AÑOS APROXIMADOS””, informa esta institución.

Ha sido al final de la pasada semana cuando la familia González Parra por fin ha podido enterrar de forma digna a Franscisco en ese mismo cementerio, en un mausoleo llamado Memorias de la Ausencia, construido para víctimas de desaparición forzada.

Apenas era una caja pequeña, que cabía entre los brazos de una sola persona. Por eso, María Inés creía que más bien cargaba a su bebé y no al joven al que desaparecieron.

Pero por fin saben dónde llevar las flores y dónde está enterrado “Franscisquito”: en la zona 27 del cementerio de Medellín.

30 años después…

La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) entregó  el cuerpo de un desaparecido en el marco del conflicto armado colombiano y a quien su familia buscaba  desde hace 30 años. 

Con la información que la familia aportó y gracias al acompañamiento de una organización civil, la UBPD desarrolló una investigación humanitaria y extrajudicial que permitió la recuperación de un cuerpo; y tras el análisis genético de Medicina Legal, se logró establecer que corresponde a la persona que era buscada.

Antonio, cuyo nombre ha sido cambiado para proteger su identidad, ingresó siendo muy joven a las filas de un grupo armado, aunque en medio de la intensidad del conflicto jamás perdió el contacto con su familia, incluso logró ser padre de dos niños.

Un día de mayo de 1993, les dijeron a su abuela, su mamá y sus hermanos que al parecer Antonio, quien por entonces tenía 40 años, había muerto en un combate con el Ejército y que su cuerpo habría sido llevado a un municipio en el Casanare. Esa información no la recibieron de manera oficial sino a través de un comerciante que conocían.

Debido al deterioro del cementerio donde podría hallarse el cuerpo de Antonio y por los riesgos de seguridad que representaban su búsqueda y recuperación, la familia recibió el acompañamiento en ese proceso por parte de la Corporación Claretiana Norman Pérez Bello.

En 2021, con la esperanza de que el Acuerdo de Paz de 2016 facilitara encontrar a su padre, su hijo acudió inicialmente a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y luego a la oficina en Bogotá de UBPD.

Él presentó la solicitud de búsqueda, aportó los datos que recogió acerca de la desaparición de su padre y la UBPD comenzó la investigación humanitaria y extrajudicial. En 2022, familiares y un equipo forense de la UBPD viajaron hacia un cementerio del Casanare donde estaría el cuerpo de Antonio.

ENTREGA DEL CUERPO

En un acto simbólico celebrado el miércoles 13 de septiembre, la familia recibió el cuerpo de Antonio tras un largo proceso de búsqueda del que nunca desfallecieron. Del suelo del salón donde se celebró brotó una gran mandala en forma de árbol que se podía ver desde las raíces hasta las últimas hojas de la copa. 

Y regados, como si fuesen ramas y frutos, estaban algunos objetos que recordaban a Antonio y a su hermana María, que lideró fervientemente la búsqueda y que murió sin poder confirmar que el cuerpo que habían encontrado era el de su hermano.

Las prendas de vestir como los sombreros que le gustaban a Antonio y unos pétalos de rosas amarillas, el color preferido de María, son parte del recuerdo y de la esperanza.

Dato

La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas -UBPD- es una entidad del Estado colombiano de carácter humanitario y extrajudicial que, dentro del Sistema Integral para la Paz, dirige, coordina y contribuye a la búsqueda de personas dadas por desaparecidas en razón y en contexto del conflicto armado.

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