El caso de un mono araña que tras ser capturado en las selvas colombianas fue entrenado para comer empanadas y tomar gaseosa, a pesar de ser considerada una de las 25 especies de primates más amenazadas en el mundo, muestra las nefastas consecuencias del millonario negocio del tráfico ilegal de animales en el país.
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el comercio de animales es el tercer negocio ilícito más rentable en el planeta, con ganancias que podrían alcanzar los 26.000 millones de dólares al año y superado en esa oscura clasificación solo por el narcotráfico y la trata de personas.
En Colombia, muchos de cuyos ciudadanos ignoran que hay 54.871 especies registradas de animales, plantas, hongos y microorganismos que hacen de esta la segunda nación más biodiversa del mundo, la situación es preocupante. A pesar de que el tráfico de fauna silvestre es un delito ambiental en Colombia que puede acarrear multas de hasta 3600 millones de pesos y penas privativas de la libertad por hasta nueve años, los delincuentes hacen caso omiso a la ley.
Operativos
En la Capital de la República entre enero y julio de este año se han realizado 35 operativos de control al tráfico de fauna silvestre en los que se han recuperado 382 animales, acciones que si se suman a las que se adelantan a diario en la ciudad dan un total de 3.600 individuos rescatados.
Datos oficiales dejan en evidencia que entre 2016 y lo que va de 2019 han sido recuperados por las autoridades más de 10.000 especímenes en la capital.
Entre ellos figura el reciente caso de 32 canarios costeños (Sicalis flaveola) que tras ser capturados y encerrados en jaulas fueron obligados a participar en concursos de canto promocionados a través de Facebook.
El tigrillo
Hace dos años se conoció el caso de un cachorro de tigrillo “Leopardus pardalis” que, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), está en peligro de extinción, pero que fue encontrado, desnutrido, en una casa bogotana.
Luego de la intervención de las autoridades, el felino estuvo en proceso de recuperación durante más de 20 meses en los centros de fauna silvestre de Bogotá y del municipio de Victoria, en Caldas.
Finalmente, en mayo de este año el tigrillo estuvo listo para recuperar su libertad en la Reserva Natural Bojonawi, ubicada en la selvática región colombiana de Vichada, a donde llegó por vía aérea y en donde es monitoreado satelitalmente por al menos un año.
Mono viudita
Gracias a denuncias de la ciudadanía la autoridad ambiental y la Policía se incautación en el Tolima de un mono Viudita con nombre científico Cheracebus torquatus.
El animal llevaba en cautiverio más de 5 años, durante la valoración clínica de ingreso al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre de Cortolima, se encontró que el animal está en buenas condiciones de salud, sin embargo lo dejaron en cuarentena como medida de prevención en caso de que manifieste alguna patología.
En cuanto a la valoración biológica, se evidenció que exhibe comportamientos asociados al amansamiento por cautiverio, así lo indica el informe emitido por los profesionales: “Exhibe comportamientos anómalos asociados a impronta por cautiverio, no reconoce en el humano un depredador y lo asocia como una ‘fuente’ de alimentación y bienestar, así mismo no reconoce en otras especies de mamíferos amenaza alguna, razón por la cual este espécimen no podrá regresar a su hábitat y deberá ser reubicado en un parque temático o zoológico del país con fines de educación ambiental”.
Tráfico de fauna
Hallar esta especie de mono en el centro del país y aún más en cautiverio es muy raro, ya que en Colombia su distribución natural se extiende únicamente al sureste del país entre los ríos Apaporis y Vaupés.
Esta incautación deja preocupadas a las autoridades no solo porque refleja la presencia de la actividad del tráfico de fauna sino también la falta de conciencia de ciudadanos que todavía siguen comprando estos animales.
El llamado es para todos los ciudadanos con el fin de que denuncien ante las autoridades la tenencia de fauna silvestre, pues al ser extraídos estos animales de su hábitat no solo se está deteriorando un ecosistema, sino también los beneficios que ofrece al ser humano.
Las ranas
Ese sufrimiento lo padecieron 424 ranas venenosas incautadas en abril pasado en El Dorado, cuando un colombiano pretendió sacarlas hacia Brasil y posteriormente llevarlas a Europa por encargo de un ciudadano alemán.
Mediante rayos x fueron detectados los animales que viajaban ocultos en rollos fotográficos, cuatro de los cuales estaban muertos y que, a pesar de ser una especie en “peligro crítico” de extinción, fueron sustraídos ilegalmente de los departamentos de Chocó, fronterizo con Panamá, y Valle del Cauca.
Esa historia se ha repetido este año también con 10 mantis religiosas y 12 cangrejos rojos de manglar que iban a ser vendidos en Estados Unidos, y con 23 tarántulas que eran esperadas en Corea del Sur, entre otros lamentables casos.



