Luis García Quiroga
Siempre me ha parecido obsceno hacer alarde de los éxitos personales. Por ello, ofrezco disculpas por escribir en primera persona a raíz del reconocimiento que, con otros dos colegas columnistas, fuimos distinguidos en el podio de los más leídos por líderes de opinión de Risaralda. Es un honor compartir el primer lugar de la Encuesta de Cifras & Conceptos, con el abogado James Fonseca Morales y el exalcalde de Pereira, Juan Guillermo Ángel Mejía.
Es garantía de independencia intelectual y de libertad de expresión que las columnas de opinión sean responsabilidad individual independiente del medio en que se escriben, porque de alguna manera los columnistas somos sobrevivientes del tsunami del periodismo corporativo que, con escasas excepciones, hizo que los conglomerados empresariales se apoderaran de los medios poniendo las condiciones de todo.
Como columnista, Fonseca Morales, además de su don de gentes es ajeno a la política y tiene una larga experiencia enfocada en la investigación y análisis del uso y abuso de los recursos en la contratación pública.
Ángel Mejía es un temperamental exalcalde y último director del periódico La Tarde adquirido desde 2016 en fusión por absorción por El Diario del Otún. Su pluma como su carácter, es deletérea. No se anda por las ramas.
No soy yo quien deba señalar mis cualidades, salvo que, como periodista predico y practico el valor del pluralismo político e intelectual y el sentido de pertenencia con los destinos del territorio siendo así que, me aferro al criterio del escritor Carlos Fuentes, según el cual, “no hay globalidad que valga, sin localidad que sirva”.
En síntesis, desde mi perspectiva, resultaría extraño que un columnista consumado no reflejara su personalidad en el sentido y alcance de lo que escribe. “El estilo es el hombre”, dijo el genial y malgeniado vasco Miguel de Unamuno, frase espléndida atribuida también a Lecrerc de Buffon.
Creo que en Pereira no había tanto interés por las columnas de opinión desde los tiempos de César Augusto López Arias, quien estremecía estamentos locales con textos escritos en El Imparcial, La Tarde y en su editorial de La Voz del Café.
Eso es estupendo para una sociedad madura y reflexiva que se nutre de las voces de los líderes de opinión, lo que nos obliga a columnistas, medios y dirigentes, a revisarnos, ser mejores y más responsables de cara al análisis que, como decía Camus, es la verdad la que se beneficia con la información y la opinión.
En tal sentido, siento necesario expresar gratitud y respeto por quienes en Risaralda nos brindan el honor de la confianza y credibilidad al leer nuestras opiniones, lo que nos obliga al compromiso virtuoso de avanzar con propósitos superiores.


Efectivamente estimado Luis García, soy su admirador desde siempre, al igual que de los dos extraordinarios personajes que menciona hoy en su artículo, no dejaré jamás de leerlos!!! Felicitaciones!!!