El consumo de energía crece a un ritmo acelerado, poniendo en riesgo los recursos naturales. Hoy se advierte sobre la necesidad de un equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad para proteger el futuro del planeta.
Cada 14 de febrero, el mundo conmemora el día mundial de la energía, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia del recurso energético en nuestra vida diaria y su impacto en el medio ambiente. En este contexto, el director de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda, Julio César Gómez Salazar, hizo un llamado a encontrar un balance entre el progreso tecnológico y la sostenibilidad.
Desafío energético y su impacto ambiental
“El desarrollo de la energía ha permitido avances significativos en la calidad de vida y el bienestar humano, pero también ha generado consecuencias ambientales de gran magnitud”, afirmó Gómez Salazar.
El progreso tecnológico, el crecimiento de la inteligencia artificial y la digitalización han disparado la demanda de energía a niveles sin precedentes. No obstante, este consumo acelerado ha derivado en un uso excesivo de recursos naturales, generando desequilibrios ecológicos preocupantes.
Un ejemplo claro es el consumo de agua potable en Colombia. “Las mediciones indican que el país utiliza en seis meses el recurso hídrico destinado para un año completo, lo que evidencia una situación de ‘cuenta en rojo’ en el balance ambiental”, advirtió el director de la Carder. Este déficit se traduce en un deterioro de los ecosistemas y un riesgo inminente para la estabilidad ambiental.
La IA y el consumo energético
El auge de la inteligencia artificial y las criptomonedas ha incrementado de manera exponencial el consumo de energía. “Las grandes infraestructuras tecnológicas requieren un suministro eléctrico considerable, elevando la presión sobre los sistemas energéticos y generando una huella ambiental significativa”, explicó Gómez Salazar. La preocupación radica en que el ritmo de consumo no va acompañado de estrategias sostenibles para garantizar un balance adecuado.
Bajo la campaña “Es con la Gente que Cuidamos el Ambiente”, la Carder resalta la necesidad de involucrar a la ciudadanía en la conservación de los recursos naturales. “La educación ambiental y la participación activa en programas de reforestación y uso eficiente del agua son claves para mitigar los impactos negativos”, afirmó Gómez Salazar.
Futuro sostenible
El camino hacia un modelo energético sostenible requiere de políticas robustas de conservación, el fortalecimiento de la gestión de cuencas hidrográficas y la exploración de energías renovables como la solar y la eólica. “Solo así se podrá garantizar un equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad, protegiendo los ecosistemas y asegurando el bienestar de las futuras generaciones”, concluyó.
La celebración del Día Mundial de la Energía no solo debe ser una ocasión para destacar los avances tecnológicos, sino también una oportunidad para reflexionar sobre la responsabilidad ambiental y el compromiso de toda la sociedad en la construcción de un futuro más sostenible.
Risaralda, un pilar para la energía
Risaralda, con su riqueza ecológica y su estructura hídrica, desempeña un papel crucial en la generación de energía hidroeléctrica. “Nuestros bosques, humedales y páramos actúan como reguladores naturales, garantizando el caudal de ríos esenciales para proyectos como CHEC Morro Azul e Hidroituango”, señaló el director.
Sin embargo, la deforestación y el cambio climático amenazan este equilibrio. “La protección de estos ecosistemas es fundamental para la seguridad energética del país”, destacó.
Acerca de Pereira
Según información de la Empresa de Energía de Pereira, en 2024, el consumo promedio de los hogares pereiranos fue de 188.84 kW. El consumo varía según la temperatura y fenómenos climáticos como El Niño, que incrementan el uso de electrodomésticos de refrigeración. En comparación con otras ciudades, Pereira mostró un crecimiento del 3.42% en la región CQR (Caldas-Quindío-Risaralda), ubicándose detrás de Cartago (3.44%) y por encima de Caldas (0.16%). Este crecimiento, influenciado por las altas temperaturas, es estable y no representa un aumento descontrolado del consumo.



