La displasia de cadera es una condición ortopédica común en mascotas, especialmente en perros de razas grandes. Este trastorno, que afecta principalmente la articulación de la cadera, puede variar en gravedad, siendo la displasia severa una de las formas más debilitantes. La displasia de cadera es una malformación en la cual el fémur no encaja correctamente en el acetábulo, la cavidad de la pelvis, lo que provoca inestabilidad, desgaste prematuro del cartílago y, en casos severos, artritis dolorosa. Aunque puede afectar a cualquier perro, es más frecuente en razas grandes como el Pastor Alemán, el Labrador Retriever, Golden y el Rottweiler.
“Es una enfermedad degenerativa que puede aparecer en cualquier momento de la vida del animal, principalmente en perros de talla grande.Esto genera una inestabilidad, una falta de ajuste de la cadera, donde la cabeza del fémur y el acetábulo generan una deformación que comienza a desgastar la articulación” dijo el médico veterinario Juan Miguel Pineda.
Causas de la condición
Las causas principales de la displasia de cadera severa son principalmente genéticas, lo que significa que si los padres de una mascota tienen displasia de cadera, existe una alta probabilidad de que sus crías también la desarrollen. Además, factores ambientales como el crecimiento rápido, la obesidad y la falta o exceso de ejercicio durante los primeros meses de vida pueden agravar la condición. La nutrición también juega un papel crucial; una dieta desequilibrada, especialmente durante el crecimiento, puede afectar el desarrollo de las articulaciones y los huesos.
“Una de las principales causas es el tema genético. Por ejemplo, razas como el pastor alemán tienen una condición genética muy habitual de displasia de cadera que se puede descubrir desde temprana edad, aunque se acentúa con el crecimiento. Otros factores incluyen golpes y la edad, pero la principal causa es la predisposición genética”, precisó.
Los síntomas de la displasia de caderapueden aparecer en diferentes etapas de la vida, pero en los casos más graves suelen manifestarse en la juventud. Entre los signos más comunes se incluyen la cojea, especialmente después de ejercicio o al levantarse, y el dolor al moverse, lo que se traduce en rigidez o dificultad para levantarse después de estar acostado. La reducción de la actividad también es común, con la mascota volviéndose menos activa o evitando subir escaleras y saltar. En algunos casos, se puede observar atrofia muscular en la zona trasera debido a la disminución del uso de la extremidad afectada. Además, los cambios de comportamiento, como la irritabilidad o el evitar el contacto físico, pueden ser indicativos de dolor.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de esta enfermedad se realiza mediante un examen físico y radiografías. El veterinario evaluará la movilidad de la articulación, el dolor y los signos clínicos para determinar la severidad de la condición, y las radiografías proporcionarán una imagen clara de la malformación y del desgaste articular.
El tratamiento depende de varios factores, como la edad, el peso, la actividad y la gravedad de la condición. Las opciones incluyen un manejo conservador, que puede involucrar medicamentos para aliviar el dolor y reducir la inflamación, suplementos como glucosamina y condroitina para apoyar la salud articular, control de peso para reducir la carga sobre las articulaciones, y fisioterapia para mejorar la movilidad y fortalecer los músculos. En casos más severos, puede ser necesaria la cirugía.
Algunos procedimientos incluyen la osteotomía pélvica triple, que ajusta la posición de la cavidad de la cadera en perros jóvenes; la prótesis de cadera, que es un reemplazo completo de la articulación; y la femoroplastia, que remodela la cabeza del fémur para mejorar el ajuste en la cavidad de la cadera.
“En conclusión el tratamiento más común es quirúrgico, aunque depende de factores como la edad y la condición del perro. Existen varios tipos de tratamientos quirúrgicos, y es importante manejar el dolor y mantener un peso adecuado para no agravar el problema.En algunos casos graves, se realiza un reemplazo de cadera”, añadió.
Prevención y bienestar
La prevención de la displasia de cadera comienza con una cría responsable, evitando la reproducción de animales afectados. Además, proporcionar una dieta equilibrada, evitar el sobrepeso y garantizar una actividad física adecuada son esenciales para reducir el riesgo.
“Para prevenir la displasia de cadera, es importante mantener al perro en un peso ideal y hacer chequeos radiográficos periódicos, especialmente en razas predispuestas. “Es fundamental llevar a los perros al veterinario periódicamente, incluso si no parecen enfermos, para detectar problemas a tiempo. Un perro gordo no es necesariamente saludable; es crucial evaluar la condición corporal en lugar del peso. En condiciones genéticas como la displasia de cadera, los exámenes preventivos y el manejo adecuado pueden ralentizar el proceso o mejorar la calidad de vida del animal”, concluyó.
La displasia de cadera severa puede ser una condición dolorosa y debilitante para las mascotas, pero con el diagnóstico adecuado y un manejo temprano, es posible mejorar significativamente la calidad de vida del animal. Los dueños deben estar atentos a los síntomas y consultar a un veterinario ante cualquier signo de malestar en sus mascotas.
Una historia para destacar
Juanjo, un cachorro de 8 meses conocido cariñosamente como “el golden”, llegó a la vida de una familia pereirana con la intención de ser el fiel compañero de una niña, quien nació con hidrocefalia congénita. A pesar de haber superado muchos desafíos, la niña todavía enfrenta dificultades para caminar y ver. La familia esperaba que Juanjo se convirtiera en su apoyo emocional, pero el destino les tenía preparada otra prueba. Juanjo, al igual que la niña, nació con una condición congénita, displasia de cadera severa, una afección que afecta gravemente su movilidad. Ahora, el cachorro necesita un reemplazo de cadera para poder moverse con normalidad y llevar una vida sin dolor. Esta situación ha añadido una carga emocional y financiera para la familia, que ya se encontraba lidiando con los retos que enfrenta su hija. Juanjo, con su naturaleza dulce y su espíritu valiente, ha demostrado ser un luchador, pero necesita la ayuda de aquellos que puedan contribuir a cubrir los costos de la cirugía que le permitirá mejorar su calidad de vida y continuar siendo el fiel compañero de su pequeña dueña, es por ello que quienes se quieran unir a esta causa, pueden hacerlo al número 310 403 7026, a nombre de Andrés Ramírez.
A tener en cuenta
“El dolor puede variar de 1 a 10, dependiendo de la gravedad de la displasia. Algunos perros pueden caminar de manera extraña sin demostrar dolor, mientras que otros pueden estar completamente postrados y sufrir mucho dolor. Existen medicamentos para ayudar con el dolor, se pueden recetar vitaminas y analgésicos que se utilizan con regularidad y ayudan a evitar un poco el dolor”.



