Cuando Luna, una gatita siamesa rescatada de las calles, llegó débil y con problemas respiratorios, su dueña no sabía dónde acudir. Fue entonces cuando conoció Masköttchen, el centro veterinario que combina medicina, cuidado y amor bajo un mismo techo.
Allí, el equipo médico la atendió con dedicación: exámenes, medicación y seguimiento personalizado. Hoy Luna corre, juega y ronronea con energía, y su dueña no duda en afirmar que “en Masköttchen no solo curan animales, sino que devuelven la esperanza”.
Respaldado por Farmadona, el consultorio ofrece desde vacunación y desparasitación hasta spa, peluquería y servicio a domicilio, haciendo más fácil mantener sanos a los peludos del hogar.
Masköttchen se ha ganado un lugar especial en Pereira porque, más allá de los tratamientos, entiende que cada mascota es parte de una familia.



