El fundador de Amazon y una de las voces más influyentes de la tecnología, Jeff Bezos, defendió la actual “burbuja” en torno a la inteligencia artificial (IA) como un fenómeno inevitable y, al mismo tiempo, necesario para impulsar avances duraderos en la sociedad.
Durante su intervención en la Italian Tech Week 2025, Bezos aseguró que, aunque el entusiasmo actual genera un entorno en el que “todas las ideas reciben financiación, tanto las buenas como las malas”, el resultado final será positivo. “La sociedad se beneficia de los inventos que permanecen después de la euforia, incluso si algunas empresas quiebran en el camino”, afirmó.
Un paralelismo histórico
El magnate comparó el auge de la IA con episodios anteriores, como la burbuja de las puntocom y la biotecnológica en los años 90. Recordó que, en el año 2000, tras el estallido de la primera burbuja de internet, las acciones de Amazon cayeron de 113 a 6 dólares. Sin embargo, la infraestructura y los avances tecnológicos generados en ese período marcaron el camino del desarrollo digital actual.
“Las empresas que tendieron la fibra óptica quebraron, pero la fibra quedó y todos la usamos”, ejemplificó Bezos, subrayando que la diferencia entre una burbuja financiera y una industrial radica en que la segunda deja como legado innovaciones tangibles.
La IA como tecnología transversal
Bezos insistió en que la inteligencia artificial transformará todos los sectores, desde la manufactura hasta los servicios. “La IA es real y va a cambiar todas las industrias, mejorando la productividad de las empresas en todo el mundo”, dijo. Según su visión, el mayor impacto no vendrá de las compañías que la desarrollan, como OpenAI o Anthropic, sino de su adopción masiva por parte de organizaciones de distintos ámbitos.
La otra cara del entusiasmo
Pese al optimismo del expresidente de Amazon, algunos inversores institucionales mostraron cautela. Durante el panel, el director de inversiones de GIC Pte advirtió que se está formando una “burbuja de expectativas”, especialmente en el capital de riesgo en etapas tempranas. Para estos críticos, el riesgo es que la avalancha de inversión diluya la capacidad de distinguir entre proyectos sólidos y aquellos sin futuro.
El contexto actual, marcado por valoraciones históricas —como los 500.000 millones de dólares de OpenAI en una reciente venta secundaria o las negociaciones de BlackRock para adquirir Aligned Data Centers por 40.000 millones—, alimenta tanto la esperanza en una revolución tecnológica como el temor a un ajuste inevitable.



