Esta historia fascinante y para ser justos, nació hacia el año 1972 en donde un grupo de jóvenes interesados por la educación superior en Pereira crearon la Fundación Autónoma Popular del Risaralda, entre ellos: Alberto Cardona, Álvaro Mújica, Ricardo Tribín, Bernardo Gil, Duffay Alberto Gómez. Ante las dificultades de trámites, espacio y permisos desde el Gobierno Nacional, acudieron a la Curia Episcopal y pidieron la ayuda y acompañamiento del entonces obispo auxiliar con derecho a sucesión, Monseñor Darío Castrillón Hoyos, quien con su “agudeza social” les presta toda su colaboración para dicho empeño.
Los creadores de la idea original la ceden a la Curia Episcopal, quien la asume con toda diligencia, decoro y respeto, dada su experiencia en educación. Allí unos metros más allá de la Catedral un 14 de Febrero de 1975, en un espacio prestado por el Colegio Oficial Femenino, nace la Universidad Católica Popular del Risaralda. Comenzó funcionando en el Seminario Menor de la Diócesis, luego por largos años en el Colegio la Enseñanza, y desde hace ya más de 30 años en el maravilloso Campus Universitario que hoy ostenta en la Avenida de las Américas.
Desde el año 2011 se comenzó a llamar Universidad Católica de Pereira para hacerla más de la Urbe y de fácil recordación al pronunciar. Su Campus actual cuenta con 67.500 m², una bella vegetación, un cuerpo directivo, docente, administrativo y de servicios generales a la altura de la educación superior. La “Católica” como la conocen, tiene casi todos sus programas acreditados, cuenta con un número grande de pregrados, postgrados y un doctorado. Su inspiración central es el humanismo cristiano que se refleja en su escudo institucional marcado por un Sol que representa a Cristo, luz de las naciones, que a su vez contiene el libro Sagrado de los cristianos, y de donde sale el epígrafe griego “Ipse Christus” que ilumina a los hombres.
La “Católica” tiene una identidad que es irrenunciable en su proyecto educativo, y es formar hombres y mujeres sin distinción que coloquen al lado de su proyecto de vida, lo que estudiaron. Son 50 años de una institución que es faro de la ciudad, del departamento, del país y del mundo. Nuestros egresados nos hacen sentir orgullosos. Quisiera evocar la memoria hoy de ilustres hombres y mujeres sin los cuales sería imposible esta efeméride: El Cardenal Castrillón, el Sr. Obispo emérito Rigoberto Corredor, Monseñor Francisco Nel Jiménez Gómez, alma y nervio de esta aventura junto al Pbro. Álvaro Eduardo Betancur, Monseñor Francisco de Paula Arias, la dra. Judith Gómez y su hermana Dolly, Consuelo Giraldo, Jaime Montoya Ferrer, Nubia Uribe, entre muchos. Gracias a sus 8rectores, entre los cuales se cuenta, con sencillez, quien escribe esta columna. Felices efemérides.

