Quindío vive nuevamente el luto tras un devastador accidente de tránsito que cobró la vida de dos mujeres de una misma familia en la vía que conecta La Tebaida con Armenia. Dora Pabón, de 74 años, y su hija Luz Estella Pabón, de 46, fallecieron luego de que un tractocamión se volcara y cayera sobre el vehículo particular en el que se movilizaban. Los hechos ocurrieron en el sector conocido como La Silvia, una peligrosa curva señalada por la comunidad como punto crítico de accidentalidad.
El siniestro, que también involucró una motocicleta, ocurrió en circunstancias que aún son materia de investigación por parte de las autoridades. Según los primeros reportes, el tractocamión habría perdido el control, colisionando contra el automóvil de las víctimas y volcándose encima de él, aplastándolo por completo.
Además de las dos fallecidas, en el vehículo viajaba Ana María Peláez Pabón, otra hija de Dora y hermana de Luz Estella, quien sobrevivió al impacto pero resultó con lesiones de consideración. Fue trasladada de inmediato a un centro médico donde permanece bajo observación.
La escena fue atendida rápidamente por los organismos de emergencia. Unidades del cuerpo de bomberos de La Tebaida, la Cruz Roja Colombiana –seccional Quindío– y personal del CTI llegaron al lugar para realizar labores de rescate y levantamiento de los cuerpos. Una de las víctimas tuvo que ser extraída con equipo especializado debido a que quedó atrapada entre los hierros retorcidos del automóvil.
La Cruz Roja también brindó atención psicosocial a los familiares presentes, quienes enfrentaban el duro momento de la pérdida. “Se dispuso un equipo de intervención para la extracción vehicular, para liberar a la víctima femenina sin signos vitales”, confirmó la institución humanitaria.
El dolor por la pérdida de Luz Estella Pabón se hizo sentir también en la Universidad del Quindío, donde trabajaba. El Fondo de Empleados de la institución emitió un comunicado en el que destacó su legado humano y profesional: “Su calidez, responsabilidad y espíritu solidario dejaron una huella imborrable. La recordaremos por su sonrisa y afecto en cada una de sus labores”.
Este lamentable suceso se suma a la reciente tragedia ocurrida en Calarcá, en la que murieron diez estudiantes y otros 25 resultaron heridos tras el volcamiento de un bus escolar. Dos tragedias en menos de una semana que han encendido las alarmas sobre la seguridad vial en el departamento.
Las cifras de la Agencia Nacional de Seguridad Vial no dejan lugar a dudas: entre enero y marzo de 2025, 1.869 personas han muerto en las carreteras de Colombia y 6.512 han resultado heridas. El Quindío, pese a ser uno de los departamentos más pequeños del país, se enfrenta a una preocupante tendencia de siniestros con alto número de víctimas.
Las autoridades locales ya han iniciado la recolección de pruebas para establecer las causas exactas del accidente. En medio del dolor, la esperanza de una familia ahora está puesta en la recuperación de Ana María Peláez, única sobreviviente del fatídico viaje.
Una comunidad herida clama por soluciones
Con dos tragedias consecutivas en menos de una semana, la comunidad del Quindío exige respuestas y medidas contundentes. Familias destruidas, comunidades de luto y una sensación de vulnerabilidad creciente en las vías del departamento dejan en evidencia la urgente necesidad de mejorar la infraestructura vial, aumentar los controles y revisar a fondo las condiciones mecánicas y de operación del transporte de carga y pasajeros.
Por ahora, mientras las investigaciones avanzan, Quindío llora a Dora y Luz Estella, dos mujeres que salieron de casa sin imaginar que ese trayecto sería el último.



