Ni la izquierda ni la derecha respaldan la ponencia mayoritaria; se abren paso propuestas paralelas que agudizan la división en el Senado.
La nueva reforma laboral que se discute en la Comisión IV del Senado comenzó con el pie izquierdo. La ponencia mayoritaria que buscaba conciliar intereses en torno a un texto unificado ha generado inconformidad tanto en sectores del Gobierno como en la oposición, provocando un quiebre en el avance legislativo del proyecto y una cascada de críticas públicas.
El punto de mayor discordia gira en torno al pago de recargos nocturnos y la posibilidad de excluir a las micro y pequeñas empresas de esa obligación. Mientras el Centro Democrático se opone tajantemente a los cambios propuestos, el Pacto Histórico denunció que se trata de una “contrarreforma” que va en contra de los trabajadores.
La senadora Aida Avella, del Pacto Histórico, decidió apartarse del camino que trazaba la ponencia mayoritaria y radicó un texto alternativo que retoma casi por completo la versión archivada del proyecto en marzo pasado. Esta decisión evidencia la falta de consenso interno en el oficialismo y anticipa una reñida discusión en las próximas sesiones.
Los senadores Carlos Meisel y Enrique Cabrales, del Centro Democrático, también alistan una tercera ponencia, lo que deja a la reforma en una encrucijada legislativa sin una ruta clara de aprobación.
Desde el Gobierno, la representante María Fernanda Carrascal, ponente coordinadora del proyecto en la Cámara, fue una de las voces más críticas. A través de su cuenta en X (antes Twitter), calificó la ponencia de la Comisión IV como “una puñalada ruin contra la clase trabajadora” y denunció una supuesta alianza entre Angélica Lozano, presidenta de la Comisión, y sectores del uribismo.
Carrascal también rechazó la exclusión de las microempresas del pago de recargos nocturnos, la omisión del carácter laboral de los aprendices del Sena, la eliminación de la prohibición de contratos sindicales, y el freno a la ampliación de licencias de paternidad.
“Con estas decisiones, dejan claro que no quieren combatir la tercerización irregular, ni dignificar a la juventud trabajadora. Además, revelan su intención de incorporar una discriminación odiosa entre trabajadores formales de primera y segunda categoría”, afirmó.
Por su parte, la congresista Catherine Juvinao, también del Partido Verde, respaldó públicamente la ponencia mayoritaria. “¡Quedó muy buena! Tiene avances importantes, mantiene mayoría de acuerdos de Cámara y corrige lo necesario”, escribió, destacando propuestas como la creación de un fuero de salud y la garantía de un salario mínimo más seguridad social para los aprendices del Sena.
La controversia política y la fragmentación del respaldo legislativo ponen en riesgo la viabilidad de la reforma laboral, una de las apuestas clave del gobierno del presidente Gustavo Petro. Con tres ponencias sobre la mesa y posturas polarizadas, el proyecto podría terminar, una vez más, en el archivo.



