La violencia intrafamiliar en contra de la mujer es un problema de salud pública

La Universidad Cooperativa de Colombia acaba de editar un libro sobre “La violencia de género desde un enfoque multidisciplinario” en el cual se ponen en blanco y negro los factores detonantes de estas situaciones, en donde la mujer es la principal víctima. Las autoras son las docentes Diana Molina Rodríguez, Andrea Carolina Casanova, Ana María Negrette Sepulveda y Jimena Cardona Cuervo. Esta última es profesora – investigadora de la Facultad de Derecho de la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Pereira-Cartago, especialista en Derecho Constitucional y en Derecho Administrativo y con maestría en Ciencias Jurídica y en Derecho Público. Con Cardona Cuervo, autora del capítulo sobre “La violencia contra la mujer al interior de la familia”, dialogamos acerca de los alcances y los hallazgos de esta investigación.

¿Cuál fue la génesis del proyecto y quienes participaron en él?
Este libro es el resultado de una investigación multicampus que hizo la Universidad en donde participamos investigadores de varias sedes. Aquí estuvieron presentes profesores de Villavicencio, Bogotá, Medellín y Pereira-Cartago. Nosotros empezamos a trabajar conjuntamente en el 2017, la intención era abordar la violencia de género desde un enfoque multidisciplinar, es decir que cada profesional tenía un aporte a la investigación. En el grupo teníamos profesionales de distintas áreas que inicialmente hicieron parte de este trabajo conjunto y finalmente quedamos cuatro profesoras como autores. A mí me correspondió hacer un trabajo en donde se analizó la violencia contra la mujer al interior de la familia y los demás autores la abordaron desde otros aspectos, como la parte laboral, educativa, social.

¿Porqué abordar este tema?
Mi enfoque académico es la investigación en temas de minorías, como la comunidad LGTBI, negritudes, derechos de los animales -que también son marginados- y el feminismo y los derechos de la mujer. En unos de los congresos que la universidad realiza para reunir a los investigadores y presentar los resultados de los trabajos  decidimos abordar el tema porque encontramos intereses conjuntos. Fue un trabajo de dos años, entre el desarrollo del trabajo de campo, la construcción del marco teórico hasta la edición del libro.

¿Cuál fue el capítulo abordado por usted en esta investigación?
Mi capítulo está compuesto de tres partes. En la primera de ella abordé la búsqueda del mundo por un escenario libre de violencia contra la mujer y ahí hago un recuento del feminismo, las luchas sociales y del activismo que logró transformar el derecho y presionar a las instituciones jurídicas para reconocer los derechos de las mujeres. Allí recordé también la batalla por el acceso a la educación para las mujeres, luego el movimiento sufragista cuando se pretendió el acceso de la mujer a la participación ciudadana  través del voto, posteriormente los derechos laborales hasta llegar a la Ley 1257 de 2008 que es la herramienta más poderosa que tenemos en Colombia para la protección de la mujer, en donde se recogieron unos conceptos internacionales de la tipología de la violencia, ya que siempre consideramos como violencia la física y resulta que hay otras violencias como la psicológica, la sexual y la patrimonial.

¿Este tipo de violencia es un problema de salud pública?
En el segundo aparte del capítulo hice un análisis de la violencia contra la mujer al interior de la familia con un enfoque de salud pública, porque por lo general los problemas del hogar se consideran como privados y que el Estado no debería intervenir porque estaría violentando derechos fundamentales como la intimidad familiar y personal. Y resulta que la violencia intrafamiliar, en especial contra la mujer, ha alcanzado niveles altísimos y ya no se considera como un problema privado sino como un problema de salud pública. Desde la Organización Mundial de la Salud hasta muchos países, incluido Colombia, ya lo tienen catalogado como una problemática social que el Estado debe abordar a través de la construcción de herramientas jurídicas para proteger a las mujeres en el entorno que más seguro debería ser, pero que al contrario es el más peligroso: su hogar.

¿Cuáles son las causas generadoras de ese tipo de violencia?
En este aparte también hacemos alusión a los principales elementos detonantes de violencia contra la mujer, entre ellos la falta de educación. La diferencia entre los hombres y las mujeres está relacionada con qué tantas posibilidades tiene la mujer para acceder a la educación y, de esa manera, desarrollar sus capacidades intelectuales, cognitivas, físicas y emocionales. Dentro de esos detonantes de la violencia están la dependencia económica y la dependencia emocional. Este es un capítulo eminentemente jurídico, pero con componentes de psicología que tuve que tratar para explicar como la dependencia económica afecta los derechos de la mujer, lo que tiene un contenido emocional altísimo.

¿Cuál es el principal agresor de la mujer en los casos de violencia?
Al respecto hago un análisis de cómo incide la violencia intrafamiliar en Cartago -enfocada en la violencia contra la mujer- mediante un trabajo de campo con unas mujeres que participaron como grupo focal en donde aplicamos unas entrevistas y desarrollamos unas actividades para lograr llegar a unas conclusiones que si bien no muestran la dinámica del municipio para hacer una conclusión de esa magnitud, lo que requiere una investigación grandísima, sí pudimos establecer un común denominador, apoyados además en los datos que obtuvimos de Medicina Legal, Fiscalía y Comisaría de Familia. Establecimos que el principal agresor de la mujer es su pareja o su ex pareja y que antes de cometer una agresión e incluso el feminicidio hay una cantidad de comportamientos que son unas alertas tempranas de violencia contra la mujer, las cuales no están siendo detectadas y que van naturalizando como normales porque hacen parte de la cotidianidad, como los gritos y los estrujones. Eso es tan cotidiano que ya en su cerebro lo normalizan y no consideran que es una violencia.

¿Además muchas mujeres retiran las denuncias en contra de su pareja o de su ex pareja?
Ese es un problema grave porque si bien es cierto en algunas oportunidades sucede eso, no es el común denominador y hay mujeres que verdaderamente demandan y reclaman una protección efectiva del Estado. Negarle a una mujer la protección so pretexto de que luego va a regresar pidiéndole al Fiscal que no siga con el proceso porque le van a meter el marido a la cárcel constituye una violencia institucional, que no lo abordo en el capítulo, pero hay una gran cantidad de literatura sobre la violencia institucional que está marginalizando más las mujeres.

¿Qué se recomienda hacer frente a casos de esta naturaleza?
En ese aspecto la recomendación es hacer un acompañamiento a las víctimas para que puedan tener la fortaleza para continuar con los procesos legales contra los maltratadores. Si la mujer en medio del desespero coloca la denuncia pero cuanto vuelve a la casa recuerda que no tiene con qué comprar el arroz o con qué pagar los servicios es posible que regrese a quitar la denuncia al marido. Ahí vuelve otra vez el tema de la violencia por dependencia económica y de pronto en un caso donde no hay dependencia económica porque la mujer genera sus propios ingresos, lo que puede haber es una dependencia emocional porque en nombre del amor se han cometido muchos delitos. Así que el amor, a veces, puede ser nocivo o las mujeres le dan una connotación de amor a comportamientos que están completamente lejos de ese sentimiento, de esa emoción o de esa sensación y realmente están inmersas en un escenario de violencia y el sujeto las ha hecho depender.

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