Pueblo vecino con hambre

Por Juan David Ortiz Sepúlveda

La situación actual de orden público en el vecino país Venezuela, demuestra la gran cantidad de incongruencias democráticas que han venido sucediendo durante varios años. Un gobierno que promueve el oficialismo y socialismo bolivariano, legado de su presidente anterior Hugo Chávez. En enero del presente año Maduro presento su plan de gobierno “Las Siete Transformaciones” 7 aspectos que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) propone, y son: seguridad, economía, medio ambiente, independencia en cultura – educación – ciencia y tecnología, sociedad, política interior y, por último, política exterior. Esto deja mucho que desear pues el primer aspecto es seguridad, donde “la ampliación y consolidación del poderío militar” son la bandera de esta agenda.

Con lo anterior, se puede ver que la educación, salud y por ende la economía relacionada a temas alimentarios pasa a un segundo plano, básicamente es un sistema político instaurado para seguir reprimiendo al pueblo, muy parecido a las naciones que apoyan a este gobierno. Aproximadamente seis millones de venezolanos enfrentan inseguridad alimentaria moderada y severa según La Organización para las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) colocando a Venezuela en el cuarto lugar superado por Ecuador, Bolivia y Haití. Desde hace varios años se ha evidenciado el franco retroceso en lo que respecta a los objetivos mundiales en nutrición, marcado en el derrotero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Por otro lado, Maduro sostiene que el 97% de los comestibles distribuidos de forma gratuita son producidos en Venezuela; todo esto por el programa gubernamental conocido cómo comités locales de abastecimiento y producción, donde para nadie es un secreto, que dicho programa no posee la suficiente cobertura para las necesidades del país vecino. 

Hoy por hoy es preocupante la situación, ya que el poco abastecimiento y el vandalismo presentado por la inconformidad de las pasadas elecciones, hace que se aumente exponencialmente la inseguridad alimentaria en la población, donde adultos mayores, primera infancia y mujeres en estado de embarazo son grupos etarios que conciernen especial atención. Con lo anterior, el desplazamiento de masas para la compra de víveres en fronteras con colombianas se vuelve un punto de encuentro, siendo fundamental que el gobierno colombiano tome cartas en el asunto y contemple un plan choque para los próximos días mientras la situación de orden público se regularice en el vecino país. 

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