Iván Tabares Marín
Ante la decisión de un tribunal español de exonerar de toda responsabilidad en un caso de presunta violación sexual al futbolista Dani Alves, reproduzco la columna en que propuse esa sentencia por las circunstancias del caso partiendo de un análisis realizado por Slavoj Zizek y de los abusos del movimiento feminista que intenta imponer la Nueva Izquierda en todo el mundo.
La nueva víctima de la ley presentada por Irene Montero cuando era ministra de la Igualdad en España sobre el consentimiento afirmativo o “solo sí es sí” es Dani Alves. El kit es una bolsita con un condón, un bolígrafo, unos caramelos de menta y un sencillo contrato o constancia de que ambos participantes consienten libremente el acto sexual y que debe ser descrito en todos sus detalles, según el fallo con enfoque de género del tribunal español.
Resumiré algunas de las críticas presentadas por el filósofo izquierdista Slavoj Zizek contra esa aberración que seguramente se convertirá en un excelente negocio para mujeres inescrupulosas, como pudo haber sido el caso que nos ocupa, en el que la dama recibió una indemnización de 150 mil euros, unos 637 millones de pesos colombianos.
Zizek se pregunta ¿quién firma el consentimiento?: ¿el yo, el inconsciente o el superyó (la conciencia moral)? Y continúa: “Hay algo en la mismísima estructura de interacción erótica que resiste la declaración formal directa del consentimiento o intención”. Luego analiza la situación de un joven universitario que acompaña a su casa a una amiga. Ella le pregunta: “¿Quieres entrar y tomar un café?”
Las circunstancias implican que se trata de una invitación a la cama porque la invitación directa no funciona, y no funciona “porque el verdadero problema no es que el café nunca sea siempre solo café, sino que el sexo no es nunca solo sexo, que no es solo una relación sexual, y por eso el acto sexual necesita un suplemento fantasmático”. “Sustituir el sexo por el café es una represión secundaria cuya función consiste en ocultar la represión primaria”.
La ideología posmoderna e izquierdista del enfoque de género se basa en una distorsión de las relaciones sexuales que permitirán el negocio de aquellas mujeres que seducen a un rico ebrio y lo rechazan en “el último momento”, después de aceptar ir con él al baño, para que se torne violento y ellas puedan reclamar la indemnización. Un gran futbolista es la víctima perfecta.
Zizek, en el libro El coraje de la desesperanza, deja sin soporte el Kit de consentimiento que le aplicaron al futbolista brasilero. Explica la teoría psicoanalítica de Jacques Lacan y la confronta con la burda teoría izquierdista de las relaciones sexuales contenida en la ley española. Obviamente, mujeres mojigatas, prostitutas o mal informadas aplaudirán la multa y la cárcel en estos casos, como en muchos otros en que los hombres llevamos las de perder en los estrados judiciales que ignoran la naturaleza de las relaciones sexuales o tienen un sesgo feminista.

