Las mismas pruebas Pisa, indican que Colombia es el segundo país de Latinoamérica, detrás de Costa Rica, en el que una mayor proporción de estudiantes manifiesta ser víctima de acoso escolar.
El matoneo, el bullying, el acoso y las riñas en los colegios, unas prácticas que hasta no hace mucho no eran común en estas instituciones o por lo menos no eran visibles ni tenían la incidencia que hoy tiene, se han convertido en el pan de cada día y en uno de los problemas más graves no solo en la educación, sino para la necesaria salud mental de los niños y adolescentes en edad de colegio.
Según el Ministerio de Salud, en Colombia el 44.7% de los niños, casi la mitad de la población menor, muestra indicios de afectación en su salud mental. Esta dramática cifra incluye a los jóvenes de 17 a 24 años, a los adolescentes de 12 a 16 años y la población infantil de 6 a 11 años.
De otro lado, el Observatorio Nacional de Salud Mental informa que durante el año 2023 el sistema de salud del país atendió 140.000 niños de entre 0 y 12 años y 320.000 adolescentes de entre 13 y 17 años, que presentaban todos problemas de salud mental. Igualmente, el Ministerio de Protección Social y el Sistema de Vigilancia de Salud Pública, reporta que solo en el 2024 se atendieron 60.020 casos de agresiones y discriminaciones en entornos educativos.
Y algo más alarmante, esta misma entidad dice que entre el primero de enero y el 18 de marzo de este año, se han presentado en el país 2.759 intentos de suicidio en jóvenes entre cero y 19 años, la mayoría asociados a problemas nacidos o alimentados en las aulas de clase y en los entornos educativos.
Por otra parte, de acuerdo con los últimos resultados de las Pruebas Pisa de la Ocde aplicadas en el 2022, el 19% de los estudiantes colombianos declararon estar insatisfechos con sus vidas, mientras cuatro años antes, en el 2018, esa insatisfacción había sido del 14%, ambas cifras por encima de los promedios de los países de la Ocde que fueron de 11 y 16% respectivamente.
Esas mismas pruebas Pisa, indican además, que Colombia es el segundo país de latinoamérica, solo por detrás de Costa Rica, en el que una mayor proporción de estudiantes manifiesta ser víctima de manera regular o permanente de acoso escolar en las instituciones educativas.
Lo más preocupante de estos comportamientos escolares es que, según los estudiosos del tema, pueden tener, si no se abordan oportuna y adecuadamente, efectos duraderos en las víctimas y llegar a manifestarse con depresiones, con enfermedades físicas e inclusive con pensamientos de suicidio.
Por todo esto, es vital que se le ponga mano a un problema que va en acelerado crecimiento, con los nocivos efectos que ya se conocen; y que todas las acciones que se hagan para atacarlo estén dirigidas, primero a concienciar a la sociedad sobre la gravedad de este fenómeno y segundo, a involucrar a los educadores, a los padres de familia y, por supuesto, a los estudiantes para que entre todos se logre proteger a las víctimas del acoso y enfrentar a sus acosadores.
