Myriam Cristina Escobar*
La economía circular es un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes cuantas veces sea posible, con el propósito de crear un valor añadido. De esta forma, el ciclo de vida de los productos se amplía.
En la práctica, implica reducir los residuos a la mínima. Cuando un producto llega al final de su vida útil, sus materiales se mantienen dentro de la economía siempre que sea posible gracias al reciclaje. Estos pueden ser productivamente reutilizados una y otra vez, creando así un valor adicional.
Contrasta con el modelo económico lineal tradicional, basado principalmente en el concepto “usar y tirar”, el cual requiere de grandes cantidades de materiales y energía de fácil acceso y bajos costos.
Beneficios para el ambiente, la economía y las personas
Proteger el medio ambiente: La reutilización y el reciclaje de productos ralentizan el uso de recursos naturales, reducen la alteración del paisaje y el hábitat, y ayudan a limitar la pérdida de biodiversidad.
Reducir emisiones de GEI: Desde la etapa de diseño se promueve crear productos más eficientes y sostenibles que disminuyan el consumo de energía y recursos. Se estima que más del 80% del impacto ambiental de un producto se determina durante su fase de diseño.
Mejorar el sistema de envases: El envasado representa un problema creciente: en promedio, cada persona genera cerca de 190 kg de residuos de envases al año. La economía circular busca contener el exceso de envases y mejorar su diseño para fomentar la reutilización y el reciclaje.
Reducir la dependencia de las materias primas
Uno de los motivos para avanzar hacia una economía circular es el aumento de la demanda de materias primas y la escasez de recursos naturales no renovables. Varias materias primas cruciales son finitas y, a medida que la población mundial crece, la demanda también aumenta.
El reciclaje de materias primas reduce los riesgos asociados al suministro, como la volatilidad de precios, la disponibilidad y la dependencia de importaciones. Puede ser una fuente clave de insumos fundamentales para tecnologías necesarias en los objetivos climáticos (por ejemplo, baterías y motores eléctricos).
Crear empleo y ahorrar a los consumidores
La transición hacia una economía más circular puede aumentar la competitividad, estimular la innovación, impulsar el crecimiento económico y crear empleo.
El rediseño de materiales y productos para un uso circular impulsa la innovación en distintos sectores. Los consumidores acceden a productos más duraderos e innovadores que mejoran su calidad de vida y permiten ahorrar a largo plazo.
*Ingeniera geógrafa y candidata a magíster en territorio, conflicto y cultura



