Un reciente informe presentado por la Defensoría del Pueblo ha revelado un preocupante incremento en los casos de reclutamiento forzado de niñas, niños y adolescentes en Colombia durante el periodo comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2024. La situación, que afecta gravemente a los derechos de la infancia y adolescencia, pone en evidencia la persistencia del conflicto armado en diversas regiones del país.
Según los datos recopilados por las 42 regionales de la Defensoría del Pueblo, el año pasado se registraron 409 casos de reclutamiento forzado, lo que representa un aumento significativo respecto a los 342 casos reportados en 2023. Este incremento de más del 19% es un claro indicador de la vulnerabilidad en la que se encuentran miles de menores en el territorio nacional.

La situación es particularmente grave en el departamento del Cauca, donde se reportaron 300 de los 409 casos. Esta región, históricamente golpeada por el conflicto armado, concentra la mayor parte de los hechos reportados, lo que refleja la presencia activa de grupos armados ilegales y la debilidad de las medidas de protección estatal en estas zonas.
Entre los actores responsables de este flagelo, el informe destaca al Estado Mayor Central como el principal grupo armado identificado, con 135 casos atribuidos a su accionar. Además, enero se registró como el mes con más casos reportados, lo que podría estar relacionado con estrategias de reorganización y fortalecimiento de estas estructuras ilegales.
El informe también subraya un preocupante patrón de vulneración hacia las comunidades étnicas. Del total de niñas, niños y adolescentes reclutados, el 57% pertenecía a comunidades étnicas, y el 51% eran menores de pueblos indígenas. Este dato refleja la especial vulnerabilidad de estas comunidades, muchas de las cuales habitan en territorios estratégicos para los grupos armados.
A pesar de la gravedad de las cifras, las autoridades han advertido que el subregistro sigue siendo una barrera para comprender plenamente la magnitud del problema. Esto se debe a factores como la dificultad para acceder a algunas regiones, el miedo a las represalias y la falta de denuncia por parte de las comunidades afectadas.
El incremento en los casos de reclutamiento forzado en 2024 exige una respuesta inmediata y coordinada por parte del Estado, las organizaciones de derechos humanos y la comunidad internacional. Es fundamental fortalecer las políticas de prevención, protección y atención a las víctimas, así como garantizar que los responsables de estos crímenes rindan cuentas ante la justicia.
La niñez y la adolescencia en Colombia no pueden seguir siendo víctimas de un conflicto que ha dejado huellas profundas en la sociedad. Proteger sus derechos y garantizar su bienestar debe ser una prioridad para construir un futuro en paz.



