Representante de la ONU en Colombia solicitó al Gobierno de Petro a implementar el acuerdo de paz y detener la violencia

El representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas y jefe de la Misión de Verificación en Colombia, Carlos Ruiz Massieu, alertó este miércoles sobre la grave situación en el Catatumbo, la cual está afectando de manera directa la implementación del Acuerdo de Paz de 2016. Durante la presentación del cuarto informe trimestral sobre el proceso de paz ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Ruiz Massieu describió la violencia en esta región como un golpe devastador para las esperanzas de reconciliación y reconstrucción nacional.

“El Catatumbo es un reflejo de muchas regiones de Colombia que aún esperan los beneficios del Acuerdo de Paz en forma de una presencia estatal integral que incluya servicios públicos, economías legales, oportunidades de desarrollo y seguridad”, afirmó Ruiz Massieu. Destacó que la ausencia del Estado en estas zonas ha permitido que grupos armados ilegales se disputen el control territorial, perpetuando la violencia y la inseguridad.

El representante enfatizó que los recientes hechos de violencia en el Catatumbo no solo afectan a las víctimas directas, sino también la confianza y la legitimidad del proceso de paz. “La violencia contra civiles es inaceptable y puede ser devastadora para las conversaciones de paz y para la opinión pública, que son esenciales para el éxito de cualquier proceso de paz”, declaró.

Ruiz Massieu también instó al gobierno de Gustavo Petro a establecer objetivos claros y superar los obstáculos que frenan la implementación del Acuerdo de Paz. A pesar de los avances logrados por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), como las imputaciones a 158 individuos responsables de graves crímenes durante el conflicto, subrayó la necesidad de una mejor coordinación entre el Gobierno y la justicia transicional.

Durante el informe, el excombatiente Diego Tovar, conocido como “Federico Montes”, criticó la lentitud en la implementación de los acuerdos, destacando el caso del Catatumbo como un ejemplo de cómo las comunidades campesinas y los firmantes de paz continúan siendo víctimas de la violencia. Tovar reveló cifras preocupantes: un 90 % de los asesinatos de firmantes de paz siguen en la impunidad, el 80 % de ellos han sido desplazados de los espacios territoriales y el 66 % está desempleado.

“La reforma rural, una de las claves del acuerdo, aún no se ha materializado a nivel local. La implementación debe basarse en hechos concretos, no en discursos”, afirmó.

Los representantes de países como Panamá, Reino Unido, Pakistán, Rusia, Eslovenia y Dinamarca también condenaron la violencia en el Catatumbo y expresaron su preocupación por los constantes ataques contra líderes sociales, comunidades indígenas y firmantes de paz. Asimismo, reiteraron su apoyo al proceso de paz en Colombia, instando al Gobierno y a las partes involucradas a garantizar la seguridad y el bienestar de las comunidades afectadas.

Ruiz Massieu concluyó su intervención con un llamado a reforzar los esfuerzos para garantizar una paz duradera en el país. Insistió en que la demostración de la capacidad del Estado para implementar los acuerdos es fundamental para consolidar la confianza en el proceso de paz y prevenir futuros conflictos. “El Catatumbo y otras regiones similares representan un desafío crucial para Colombia, pero también una oportunidad para demostrar que la paz es posible”, destacó.

La tragedia del Catatumbo no solo subraya la necesidad de acelerar la implementación del Acuerdo de Paz, sino también de transformar estas zonas en ejemplos de reconciliación y desarrollo, dejando atrás décadas de violencia y abandono estatal.

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