EMPRESAS QUE SOSTIENEN EL MUNDO
Desde 1950, Comestibles La Rosa ha tejido una historia que va más allá de la producción de confites y galletas: es la historia de una región y de su gente. “Es un motivo de profundo orgullo para todas las personas que trabajamos en la fábrica, porque su historia es sinónimo de la pujanza y tenacidad de la gente de esta región”, expresa Néstor Giraldo, gerente de la compañía. En un sector competitivo y desafiante, La Rosa ha encontrado su fuerza en el cariño y la pasión de su equipo humano.
Uno de los momentos más difíciles que marcó la evolución de la empresa fue el terremoto de 1999, cuando la fábrica quedó completamente inhabilitada. “Gracias al esfuerzo y compromiso de todos los trabajadores, quienes se sumaron a las labores de reconstrucción, logramos que, apenas dos meses y medio después, saliera la primera caja de producto nuevamente”, recuerda Giraldo. Este episodio selló el carácter resiliente de la organización.
A lo largo de sus 75 años, La Rosa no solo ha contribuido al desarrollo económico de Risaralda, sino que se ha convertido en una marca empleadora reconocida por su compromiso con el bienestar de sus colaboradores. “Nos hemos enfocado en construir una marca empleadora sólida, valorada por su compromiso con el bienestar de sus colaboradores”, afirma Giraldo. Actualmente, la empresa genera cerca de 500 empleos directos y 200 indirectos. Su estrategia de crecimiento está centrada en aumentar el volumen de producción e innovar constantemente, lo que abre nuevas oportunidades laborales.
Ese mismo compromiso se refleja en la calidad de sus productos. “Contamos con estándares internos muy exigentes, alineados con lo último en tecnología, que nos permiten cumplir nuestra promesa de calidad”, asegura. La innovación ha sido otro de los pilares fundamentales, especialmente en un mercado tan dinámico como el colombiano. En 2025, la compañía ha lanzado nuevos formatos, sabores de temporada y categorías, en alianza con las marcas de Nestlé que fabrica.
A pesar de formar parte de una multinacional, Comestibles La Rosa conserva intacta su esencia regional. “Nuestros #GalleterosDeCorazón han sido protagonistas de esta historia y eso es precisamente lo que mantiene viva nuestra esencia”, destaca Giraldo. El vínculo con la comunidad también se manifiesta en sus iniciativas de sostenibilidad, como la reducción del uso de plásticos, el ahorro de recursos naturales y la inclusión laboral. “Desde el 2022, hemos vinculado a 13 personas con discapacidades físicas, auditivas y cognitivas a nuestros equipos de trabajo”, detalla, dentro de su programa de Diversidad, Equidad e Inclusión.
El futuro de Comestibles La Rosa se proyecta como una continuidad del legado que ya han construido. “Visualizamos un futuro próspero, impulsado por la innovación, la transformación y guiado por nuestro propósito. Siempre acompañados de nuestra gente”, concluye. A los nuevos emprendedores, les deja una recomendación clave: “Lo primero es tener un propósito superior. Es fundamental definir unos valores que sean la base y la guía de todas las decisiones. Con eso claro, siempre se debe recordar que el consumidor está en el centro”.
Néstor Giraldo
Gerente de Comestibles La Rosa



