Juan Carlos Romero Peláez*
Al mismo tiempo que Pereira y Dosquebradas se consolidan como epicentros logísticos del occidente colombiano, y se van posicionando como referentes turísticos a nivel regional, se escucha el eco de una transformación global ineludible: la necesidad de migrar hacia modelos productivos más sostenibles.
Entonces debemos hacernos una pregunta fundamental: ¿Cómo transformar nuestros recursos limitados en ventajas competitivas infinitas? La respuesta es a través de la economía circular, un modelo innovador – en Suramérica – fundamentado en la sostenibilidad ambiental, que podría aportar un valor agregado a la economía risaraldense y posicionar a nuestro departamento y capital como referentes de liderazgo en innovación productiva sostenible en el país, potenciando la agroindustria, la manufactura ligera y el comercio como base productiva.
TRANSICIÓN HACIA UN MODELO CIRCULAR
Para la Ellen MacArthur Foundation (EMF, 2014), la economía circular (EC) debe entenderse como un “Sistema de producción y consumo que promueve la eficiencia en el uso de materiales, agua y energía, teniendo en cuenta la capacidad de recuperación de los ecosistemas, el uso circular de los flujos de materiales y la extensión de la vida útil a través de la implementación de la innovación tecnológica, alianzas y colaboraciones entre actores y el impulso de modelos de negocio que responden a los fundamentos del desarrollo sostenible.”
Caso contrario del modelo económico actual lineal, el cual se basa en los principios de “extraer – producir – usar – desechar”, siendo este un ejemplo claro del extractivismo excesivo y, por ende, del agotamiento de recursos naturales.
A nivel mundial las empresas pierden US $4.5 billones anuales en materiales desechos (EMF, 2023). En el contexto local, el 45% de la biomasa del café —cáscara, pulpa, aguas mieles— se convierte en residuo, a pesar de su potencial energético y agrícola (FAO, 2022). Ellen MacArthur Foundation confirma que las empresas manufactureras pierden hasta el 30% de sus ingresos en materiales no reutilizados.
Según la Cámara de Comercio de Pereira (2024), Risaralda generó 288,000 toneladas anuales de residuos, donde el 40% corresponde a desechos agroindustriales (cáscaras de café, plátano y cítricos) con un potencial subutilizado, lo cual significa $120 mil millones anuales en pérdidas solo en subproductos del café (Comité de Cafeteros, 2023). En este sentido, la circularidad se convierte en una oportunidad que le apuesta a ver los “residuos” como insumos estratégicos.
OPORTUNIDAD: NUEVOS MERCADOS Y FINANCIAMIENTO VERDE
La EC está basada en tres principios fundamentales:
- Preservar y mejorar el capital natural.
- Optimizar el rendimiento de los recursos.
- Promover la eficacia de los sistemas.
Estos principios se articulan para orientar las actuaciones o prácticas de las organizaciones con el fin de alcanzar procesos más sostenibles (EMF, 2015). Son principios rectores en economías de países de Europa y Asia, que vieron en el mercado ambiental sostenible un potencial económico a través del modelo circular.
Actualmente, la banca internacional y los fondos de financiamiento multilateral priorizan proyectos circulares y con fundamentos en sostenibilidad ambiental. El BID destinará US $500 millones a iniciativas de EC en América Latina para 2025 (BID, 2023), destinando aproximadamente US $40 millones a proyectos circulares en el Eje Cafetero. Y la Unión Europea aplicará desde 2025 el Arancel de Carbono en Frontera (CBAM), gravando productos con alta huella ambiental.
La ANDI señala que las empresas que implementan prácticas circulares experimentan un aumento en su competitividad del 10% al 20% en mercados nacionales e internacionales, ya que los consumidores y socios comerciales valoran cada vez más la sostenibilidad ambiental aplicada en los procesos de manufactura y/o producción.
GREMIOS PARA UNA SIMBIOSIS INDUSTRIAL
Acceder a mercados verdes y de nuevas economías basadas en la reutilización de los residuos de procesos industriales es prioritario y necesario. El potencial del sector empresarial e industrial de Risaralda para acceder a nuevos mercados es inmenso. Abordar la transición desde un modelo lineal que impacta negativamente el ambiente hacia un modelo ambientalmente sostenible, financiera y económicamente viable, es el camino.
Como valor agregado, gremios conscientes basados en la sostenibilidad ambiental de nuestros recursos naturales generan un goodwill altísimo para aquellas empresas que decidan dar este gran paso.
¡Los gremios en Risaralda son fundamentales para esta transición! Son canales para fomentar colaboración, transferencia de conocimiento y articulación de políticas que impulsen la EC en el departamento, generando espacios de participación, sensibilización y capacitación entre las diferentes industrias y comerciantes, identificando oportunidades de valor compartido y construyendo redes de apoyo que faciliten la adopción de prácticas basadas en la circularidad.
Continuando así con procesos impulsados por entidades como la Cámara de Comercio de Pereira y la ANDI, aplicando prácticas sostenibles y proyectos de circularidad en empresas.
De esta manera, se podrán implementar estrategias colaborativas entre las industrias del departamento para el intercambio de flujos físicos de materiales, energía y agua, con el fin de consolidar una sostenibilidad ambiental acorde con los lineamientos de la Estrategia Nacional de Economía Circular (ENEC), lo cual se traduciría en los primeros pasos para una “simbiosis industrial” como ejemplo a nivel de América.
*Asesor en Sostenibilidad Ambiental – Ágora Cívica



