La Orquesta de Cuerdas Pulsadas de Risaralda

Texto: María Paz Gómez

Fotografía: María García

“Sin música la vida no sería más que un error”, escribió el filósofo Friedrich Nietzsche, refiriéndose a la necesidad de crear un lenguaje que no se limitara por idiomas, ni fronteras, y que pudiera ser lugar de enunciación de infinitas posibilidades expresivas. La frase del pensador alemán retumbó en mi mente al escuchar en concierto a la Orquesta de Cuerdas Pulsadas de Risaralda, un proyecto musical, pedagógico y cultural que integra a más de 90 músicos en escena y  acoge en su escuela a mil doscientos talentos entre niños, niñas y jóvenes, provenientes de distintos rincones del Departamento.

 

Habitualmente se cree que solo los instrumentos de carácter sinfónico son los protagonistas de la música instrumental, pero hoy en día existen orquestas que han logrado desdibujar la atávica contraposición entre lo clásico y lo contemporáneo. Este es el caso de la Orquesta de Cuerdas Pulsadas de Risaralda, que incorpora instrumentos de la cultura popular colombiana como el tiple, la guitarra y la bandola, para interpretar composiciones con un estilo ecléctico y vanguardista.

 

Diego Sánchez, es el director y fundador de este proyecto. Todo comenzó cuando Diego era un niño entusiasta de la música, estudiante de la Institución Educativa Aquilino Bedoya y su maestra de música, María Teresa Parra, lo invitó a formar parte del semillero de cuerdas pulsadas para niños, niñas y jóvenes que se había creado en la institución para profundizar en el conocimiento de los instrumentos de la música típica colombiana.

 

Durante cuatro años Diego formó parte de este semillero, hasta que se graduó del colegio con una beca para estudiar música. Participar de aquel semillero musical no solo despertó su amor por los instrumentos de cuerdas pulsadas, también  encaminó radicalmente el destino de su vida.

 

He leído muchos artículos sobre el poder de la música en la sociedad, pero una cosas es leerlo y otra cosa es vivirlo… Yo fui un niño que creció en un barrio popular en la época de 1993, fueron años de una violencia muy fuerte. La música en ese entonces generó en mí y en todos los que estudiábamos en el semillero de la Institución Educativa Aquilino Bedoya, un impacto muy grande sobre la sensibilidad, la creatividad, la tolerancia y la imaginación. Virtudes que muchas veces la educación no enseña porque prima la enseñanza  solamente de saberes técnicos.

 

Diego Sánchez, director y fundador del proyecto de la Orquesta de Cuerdas Pulsadas de Risaralda. (2019)

Francisco es un músico de 13 años, integra la Orquesta. Vive en el municipio de Quinchía (Risaralda), desde donde se desplaza para participar de la Orquesta. Los días de trabajo musical su rutina comienza a las  5:00  de la mañana. Se baña, desayuna, le pone la comida a sus mascotas, y sale a la plaza del pueblo a tomar el transporte que lo llevará, después de 2 horas de camino, a la ciudad de Pereira donde ensaya con la Orquesta. Su instrumento es la guitarra, la toca desde los 10 años, y cuando le pregunto ¿por qué se hizo músico?, este joven abraza su guitarra como si fuera un arma cargada de futuro y responde que es la manera como su alma se comunica con el mundo:

 

Cada día aprendo cosas nuevas con la música. Para mí la música es una forma de expresión. Por medio de ella podemos comunicarnos de muchas maneras. Mi música favorita para la interpretación es el pasillo, pero en general me gustan todas las melodías. Yo me siento muy feliz cada vez que toco la guitarra.

 

Francisco, integrante de la Orquesta de Cuerdas Pulsadas de Risaralda. (2019)

Hacer música con instrumentos tradicionales no es un limitante para crear sinfonías magistrales. Esta Orquesta incorpora instrumentos de percusión sinfónica, timbales, xilófonos, flautas, clarinetes, cornos y chellos, con los que interpretan maravillosas piezas de música andina, rock, tango o algún clásico de la música sinfónica tradicional.

 

Desde los 15 años Germán Posada tiene la música por vocación, es fundador y ex-director de la Orquesta de Cuerdas Pulsadas. Actualmente es el director de la estudiantina musical En Púa de Antioquia, pero su relación con su orquesta fundacional sigue siendo muy estrecha. Lo entrevisté en Pereira durante su participación en el Tercer Festival del Tiple, la Guitarra y la Bandola (2019), donde se presentó con la estudiantina En Púa, a la cual posteriormente se le unió la Estudiantina Sinapsis de la Universidad Tecnológica de Pereira.

 

La idea es darle a los instrumentos tradicionales un contexto diferente para demostrar que esta es una música para todos los gustos y edades. La Orquesta de Cuerdas Pulsadas no se queda solo en el pasillo y el bambuco, sino que siempre se ha arrojado al reto de hacer una música orquestal que una lo tradicional y lo contemporáneo.

 

Germán Posada, fundador y ex-director de la Orquesta de Cuerdas Pulsadas de Risaralda. (2019)

La primera temporada de conciertos de la Orquesta  inició en 2014, pero basta con escucharlos una vez para darse cuenta que la antigüedad no es el único garante de la genialidad. Asistí a uno de sus ensayos y viví con entusiasmo el panorama de niños, niñas y jóvenes talentosos y apasionados que sin importar el tiempo, la distancia ni las limitaciones, acuden desde remotos lugares del departamento de Risaralda para hacer música como destino vital.

 

* Esta crónica forma parte del libro: Cartografías Poéticas de Pereira de la autora María Paz Gómez. Proyecto realizado con el apoyo de la Secretaría de Cultura de Pereira.

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