Los refugiados climáticos

Las catástrofes climáticas, de la mano de mayores brotes de enfermedades y conflictos más intensos han llevado a que 22 millones de personas necesitaran ayuda humanitaria en 2019. 

 

La subida de las temperaturas, los riesgos para la salud, la seguridad alimentaria, la energía, el suministro de agua y el crecimiento económico se verán amenazados por el cambio climático y este afectará, sin duda, a los más pobres y vulnerables. También los son las sequías, las inundaciones o la desertificación que arruinan cosechas, obligan a miles de personas en todo el mundo a abandonar sus hogares.

 

En 2020, casi 168 millones de personas en todo el mundo necesitarán ayuda humanitaria y protección, dijo el secretario general de Asuntos Humanitarios y Emergencia de la ONU, Mark Lowcock.“Esto es una persona de cada 45 en el planeta. Es el mayor número en décadas”.

 

Cada vez más

Así es que con, las tendencias actuales, se proyectan que 200 millones de personas podrían necesitar ayuda en 2022. Son más de las que la organización estimaba en un inicio. “El cambio climático no provoca más desastres naturales, pero sí hace que estos sean más virulentos y prolongados, es decir, no es que haya más huracanes pero los que hay sí son más devastadores, debido al calentamiento del agua del mar y del aire”, dijo la directora de programas de Greenpeace, Cecilia Carballo (https://www.businessinsider.es)

 

Latinoamérica  y el Caribe es la segunda región más afectada del mundo por los desastres naturales, con huracanes más fuertes en el Atlántico, más largos e intensos.

 

En 2020 se espera que la migración desde América Central continúe, agudizada por patrones climáticos poco predecibles que afectan a la producción de comida y a conflictos como la violencia crónica, la volatilidad política y la desigualdad persistente.

¿Qué son?

Se habla de refugiados climáticos para referirse a personas que se han visto obligadas a desplazarse por culpa de desastres naturales y del cambio climático. La complejidad de este término es máxima porque no cuenta con una representación real en la legislación internacional.

 

En la Convención de Ginebra de 1951 se estipula que un refugiado es una persona que ha dejado su país, cruzando una frontera internacional, debido al miedo. Normalmente por conflictos y persecuciones por razones de raza, religión, nacionalidad o pertenencia a un grupo social determinado o por su opinión política. Ninguno de estos cinco escenarios protegidos se acerca a abordar la situación actual de los desplazamientos inducidos por el cambio climático.

Reducir la cuestión migratoria en el contexto del cambio climático al estado de refugiado climático es un concepto que falla al tratar de reconocer una serie de aspectos clave que definen la movilidad humana en el contexto del cambio climático y la degradación medioambiental.

Más ayudas

Un reciente informe publicado por Naciones Unidas, destaca precisamente que, en 2019, hubo más demanda de ayuda humanitaria de la prevista. Una situación propiciada por los conflictos y las catástrofes naturales. El cambio climático está incrementando la vulnerabilidad de la población a las crisis humanitarias. Las ocho mayores crisis mundiales se deben a conflictos y al impacto del clima. La mayoría de países más vulnerables al cambio climático se ubica en el continente africano. En la República Democrática del Congo, hasta 12,8 millones de personas necesitaron ayuda en 2019. La cifra supera los 8,9 millones en Etiopía, 4,2 millones en Somalia 5,9 millones en Sudán o 4,3 millones en Chad. Se encuentran en esta lista también Burundi, Niger, Mali o la República Centroafricana. Tanto es así que se prevé que en 2050 el cambio climático generará 86 millones de migrantes en África Subsahariana, que se sumarán a los 18 millones de migrantes que ya viven en la región.

 

No es migración forzada

w Muchos de los desplazamientos que se producen actualmente en el mundo se podrían explicar por causas que tienen que ver con el clima y con los desastres naturales. El aumento generalizado de las temperaturas o la subida del nivel del mar debido al deshielo de los polos son solo algunas de las consecuencias derivadas del cambio climático.

 

También los son las sequías, las inundaciones o la desertificación que arruinan cosechas, agravan las consecuencias de la guerra y obligan a miles de personas en todo el mundo a abandonar sus hogares.

 

La migración no es, necesariamente, forzada. Además, es difícil separar los motivos climáticos o medioambientales de los humanitarios, políticos, sociales, por conflicto o por razones económicas.

 

Esto lleva a que pueda causar incluso el efecto contrario y que excluya de estas categorías a personas que realmente necesitan protección, especialmente los emigrantes más pobres que se desplazan, en realidad, por un cúmulo de factores.

 

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