Por efecto de la pandemia Risaralda dejaría de recibir $467.400 millones en remesas

El año pasado, Risaralda recibió 493 millones de dólares por concepto de remesas, el 71% de las cuales son enviadas por los migrantes establecidos en Estados Unidos y España, países que son considerados los más golpeados por la crisis social y económica desatada por la pandemia del Coronavirus. En consecuencia muchos de ellos, en buena parte establecidos allí en forma ilegal, en el momento no tienen ni empleo ni acceso a los subsidios que ofrecen esos estados para superar en parte esta situación. En tales circunstacias, se prevee que la caída en el envío de las divisas puedar estar -en promedio- en un 25% lo que significa que a Risaralda dejarían de entrar unos 123 millones dólares al año, que a una tasa de cambio de $3.800 pesos, significaría una caída de $467.400 millones. Sobre la perspectivas de las remesas como consecuencia de la pandemia y su impacto en la economía regional, hablamos con Juan Ricardo Hoyos Gómez, gerente de Remesas del Banco W y presidente de la Financiera Pagos Internacionales.

¿Cuál es la participación de las remesas en el conjunto de divisas que recibe el país?

Las remesas constituyen el segundo rubro de ingresos de divisas después de la venta de petróleo y es un motor importante para la economía, incluso el impulso de crecimiento el año pasado en cuanto a temas de consumo lo dieron las remesas, las cuales son parte fundamental de algunas economías regionales, como es el caso de Risaralda, Caldas, Quindío y Valle del Cauca.

¿A cuánto ascienden esos giros en estas regiones?

El año pasado ingresaron alrededor de 6.743 millones de dólares, lo que equivale el 2% del Producto Interno Bruto (PIB), girados por cerca de cinco millones de colombianos radicados en el exterior. El primer lugar como región receptora lo tiene el Valle del Cauca con un 25 %, seguido por Cundinamarca con 17.4%, Antioquia con 17.2% y Risaralda con 7.3%. Sin embargo, por la cercanía geográfica miramos en conjunto el Valle del Cauca y el Eje Cafetero, lo que nos da una participación muy importante en el giro de remesas por encima del 38 %.

¿En términos monetarios, cuánto recibe Risaralda por concepto de remesas?

En el año 2018 el departamento recibió 477 millones de dólares por remesas y el año año pasado esa cifra fue de 493 millones, con un crecimiento del 3.3% que estuvo un poco por debajo del promedio nacional que fue del 6.5%.  De Estados Unidos le llega a Risaralda el 41% de las remesas y de España el 30%, mientras que para el resto del país España representa solo un 15%. Los otros países de origen son Chile con el 6%, el Reino Unido el 3% y el resto, el 20%, de muchos otros países.

¿Las familias receptoras en qué están empleando esas remesas?

Desafortunamente las remesas están concebidas en nuestra cultura como un gasto, es un mayor dinero que la gente está utilizando para consumir. Sin embargo, muchas veces se utilizan en la compra de artículos de primera necesidad, gran parte se va para alimentación, educación, vivienda y otras cosas indispensables de sus familiares y amigos.

¿Es decir que eso no genera ni productividad ni riqueza ni empleo?

No. Las remesas tienen dos caras: tienen la forma de impulsar la economía, pero también la forma de volver dependientes a las personas de estos giros. Por eso es que se espera que ahora, con la caída de las remesas, el desempleo se disparará porque fuera de la crisis normal que estamos viviendo por la pandemia, muchas personas que estaban consideradas como población inactiva ante la falta de las remesas saldrán al mercado laboral a buscar empleo y a engrosar las estadísticas de los desempleados.

¿De igual manera van a demandar más ayudas del Estado para subsistir?

Eso lo vamos a ver tanto en el país de origen de las remesas como en Colombia. Aquí las familias irán a solicitar los auxilios o subsidios que está dando el gobierno para enfrentar esta situación, al igual que los están haciendo los migrantes en el exterior. Vemos el caso de España como han venido cobrando lo que se llama el “paro” o subsidio al desempleo. También se ha visto aumento en las solicitudes de desempleo en Estados Unidos. Y ambos países representan más del 70 % del origen de las remesas. Sin embargo muchos compatriotas nuestros no van a recibir esos beneficios porque una de las restricciones es que las personas cuenten con toda su documentación en regla. Además esos migrantes al no tener su residencia legal en Estados Unidos tampoco tienen seguro de salud, así que ante una enfermedad no podrán acudir a los centros de salud para obtener esos servicios, salvo en casos urgentes.

¿Se puede calcular en cuánto va a caer el monto de las remesas?

Es muy difícil hacer ese cálculo. Sin embargo, colegas y estudiosos, así como en algunos informes, hemos recopilado información según la cual esa baja estaría entre un 9% pronosticada por el Diálogo Interamericano, la Asociación Bancaria indica que estaría entre un 30% y un 40 % y la CEPAL predice para la región una caída de cerca del 20%. Pero todavía es difícil tener un cálculo, porque ello variará mucho dependiendo de la apertura de la economía de cada uno de los países. Por ejemplo, España -el segundo país más importante de origen de las remesas- está empezando a flexibilizar algunas medidas, lo que permitirá a los colombianos que trabajan en el área de aseo y la construcción regresen a sus puestos de trabajo.

¿Qué va a pasar con esos compatriotas en el exterior?

Hay que recordar que muchos colombianos en el exterior con contratados por jornadas, así que si la gente no puede trabajar no recibe ese dinero. Los colombianos son personas resilientes, trabajadoras, luchadoras y que siempre se repone ante las adversidades. No sé como lo hacen, pero ellos siempre -a pesar de cualquier crisis- buscarán poder seguir apoyando a sus familias desde el exterior.

¿Y nunca se generó la cultura ahorro o la inversión de esas remesas?

Ese es un factor fundamental que estamos buscando promover acá en el Banco W y en la Financiera: poder generar ahorro a través de las remesas. Por eso el llamado a los beneficiarios a ser cautos en el gasto, destinar un poco al ahorro y que permita prepararnos para estas contingencias que se nos presentan en la vida. Ese es el gran llamado en este momento cuando tenemos un tasa de cambio tan alta, que nos va a permitir un ingreso extra el cual se debe guardar porque en las próximas semanas vamos a tener a las familias que dependen de las remesas con una disminución muy importante en sus ingresos.

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