Alrededor de la salud mental existen muchos mitos por el desconocimiento del tema y también porque a éste tipo de patologías se les presta poca atención en el sistema de salud y por el hecho de que quienes deben acudir a una consulta con un psiquiatra o con un psicólogo prefieren mantener el asunto en reserva, aún con su propia familia o con su pareja. Y el tema cobra mucha más importancia ahora cuando el confinamiento tan prolongdo por la pandemia del Coronavirus ha disparado los casos de trastornos mentales y, de cierta manera, ha restringido en parte del acceso a los servicios de la salud mental. Con el médico psiquiatra y director médico de la IPS Recuperarte, Luis Fernando Muñoz, hablamos acerca de los alcances de los programas de rehabilitación psicosocial y de las posibilidades que de los pacientes psiquiátricos se puedan reincorporar a la vida cotidiana. Muñoz es magister en rehabilitación psicosocial de la Universitat Jaume 1 (en valenciano, su nombre se debe al rey Jaime I El Conquistador) de Castellón de la Plana (España) y adelanta estudios de doctorado en salud mental comunitaria en la Universidad Nacional de Lanús (Argentina).
¿Qué tanto se ha visto afectada la salud mental de los colombianos en esta pandemia?
La salud mental de las personas, en general, se ha podido ver afectada por dos factores principales: 1o. en efecto por la duración tan prolongada de la cuarentena, lo cual ha hecho que muchas personas no tengan contacto social y los humanos son seres sociales por naturaleza. Así que esta situación ha hecho que las personas muchas veces vean afectada su salud mental por la angustia y la preocupación, ello sumado a la cantidad de información que se encuentra en redes sociales, en internet, en los noticieros y en los diarios sobre la pandemia. 2o. Esto sumado a otro factor que otras personas han mencionado en consulta y es que sienten que en este momento toda la atención en los servicios de salud se ha volcado al COVID 19 como si el resto de las patologías hubieran dejado de existir. Y en esto las patologías mentales siempre han tenido un papel al cual se le ha prestado muy poca atención y actualmente si hay algo que tiene mucha preponderancia, como es el COVID, entonces todo lo que tiene que ver con la esfera mental ha quedado en un plano mucho más relegado de lo que estaba antes.
¿Ahora cuáles son los trastornos mentales más frecuentes?
En los servicios de consulta externa en Recuperarte IPS hemos visto que las patologías principales giran en torno a los transtornos de ansiedad y depresión. Estos son, en este momento, los más frecuentes. A ello hay que sumar la descompensación de muchos pacientes que previamente venían, de cierta manera, estabilizados y que a raíz de la situación actual y porque han tenido que permanecer viviendo solos y no han podido tener contacto con otras personas, se les han disparado o incrementado sus síntomas y esto los ha llevado a una descompensación de los pacientes con patologías psiquiátricas previas. Hay personas con trastorno bipolar, esquizofrenia, trastornos por consumo de sustancias psicoactivas que han tenido algún incremento teniendo en cuenta que muchas veces los síntomas de abstinencia de las diferentes sustancias, probablemente por la baja disponibilidad que ha habido en algunos casos, ha hecho que también hayan incrementado sus síntomas y ello los lleve a consultar los servicios de salud mental.
¿En el campo de la salud mental hay forma de prevenir este tipo de trastornos?
Hay estrategia para ello. La primera tiene que ver con el acceso a los servicios de salud mental, es importante que la gente tenga acceso a esos servicios. Y para ello, también hay que vencer el estigma que existe en torno a las enfermedades mentales, es decir el miedo que lleva a que la gente no consulte, lo cual se ve bastante en la población de nuestra región en donde todavía existe mucho tabú frente a consultar. Es lamentable que muchos pacientes en consulta digan que no le contaron a la familia que tenían esa cita o que tampoco se lo contaron a la pareja porque se sentían descalificados si se sabía que iban a consulta con un psiquiatra o con un psicólogo. Y, en segundo lugar, también gira en torno a la prevención pues tiene que ver con el acceso a programas relacionados con tratamientos de rehabilitación psicosocial que no gire en torno al hospital psiquíatrico, que es otro de los miedos.
¿Es decir que ante el temor a ir a un psiquiátrico muchas personas prefieren no tener una consulta en salud mental?
En las redes se ve mucho algo y es que la gente manifiesta temor respecto de la atención en psiquiatría y es el miedo a ser internados o ingresados en un manicomio o en un hospital psiquiátrico. En la medida en que las personas puedan acceder a servicios de salud mental que no tengan tanto que ver con los hospitales psiquiátricos sino que sean servicios que estén más en su misma comunidad, eso va a a disminuir ese estigma y va a reducir esos problemas de acceso a la atención en salud mental. Y si nos enfocamos en la pandemia, pues esta problemática también tiene que ver con el exceso de información al cual es sometida la gente todo el tiempo, lo cual se debe evitar y restringir un poco el acceso a las redes sociales o a la búsqueda de información sobre la pandemia que es un tema muy cambiante y que está generando mucha confusión y el incremento de síntomas de ansiedad o de depresión.
¿En esa dirección que tan efectivos y convenientes resultan ser los programas de rehabilitacion psicosocial?
En Recuperarte tenemos un programa de rehabilitación psicosocial que funciona desde junio de 2018 y a la fecha hemos atendido alrededor de 60 pacientes, en este momento tenemos activos 32 que son personas con patologías psiquiátricas que los han llevado a diferentes grados de alteración en su funcionamiento, bien sea por incapacidad prolongada, por hospitalización recurrente, por tener una profesión y no poder ejercerla por los síntomas de la enfermedad. Las personas que tenemos en el programa, las cuales trabajan en forma virtual por la pandemia, en una serie de campos, como son: 1. un programa de psicoeducación que lo lleva a cabo psiquiatría; un programa de habilidades sociales a cargo de psicología; 3. un programa de afrontamiento y manejo del estrés a cargo de psicología; 4. un programa de reorientación cognitiva a cargo de neuro-psicología; 5. un programa de habilidades de la vida diaria, que tiene que ver con el manejo del ocio y el tiempo libre, que lo ejecuta terapia ocupacional y una educadora en rehabilitación, y 6. un grupo en donde las familias de los pacientes que asisten al programa tiene un espacio propio para llevar a cabo una serie de actividades que permiten que la convivencia al int erior del núcleo familiar mejore.
¿Es posible que un paciente que estuvo en un psiquiátrico se reincorpore a la vida normal y a su trabajo?
Por supuesto. Esta es una pregunta bastante importante, porque es algo que generalmente tanto los pacientes como sus familiares se lo preguntan, es decir: si el hecho de que alguien tenga una enfermedad mental no le va a permitir desenvolverse en una forma adecuada. Y la respuesta es que sí. Sí es posible en la gran mayoría de casos y es posible cuando los tratamientos que las personas reciben no se enfocan exclusivamente en los medicamentos y en consultas de psiquiatría y de psicología que, por las características de nuestro sistema de salud, son bastante lejanas en el tiempo y no permiten llevar una continuidad.
¿Cómo se puede lograr eso?
En la medida en que los programas de salud les brinden a los pacientes una serie de herramientas que les permitan manejar mejor sus síntomas y manejar su enfermedad de la mejor manera, siendo también autónomos e independientes en la medida de lo posible, porque parte de los problemas que tienen los pacientes con enfermedades mentales es que suelen ser muy dependientes de sus familiares y requieren una asistencia continua, por que lo que se busca con los tratamientos es, precisamente, potenciar esa autonomía y que una persona no se vea abocada a depender siempre de otro para llevar a cabo su vida cotidiana. Entonces, por supuesto que sí es posible ese reintegro a la vida normal, siempre y cuando se cuente con las herramientas y que haya un acceso a los servicios de salud mental.



