Inoportuna e injusta

Es una irresponsabilidad y un atentado contra la salud de estas personas, subirlas a unos buses apeñuscadas y sin ninguna protección, para un viaje que nadie sabe cuánto va a durar.

Mañana debe llegar a Bogotá, después de un largo recorrido por los departamentos del Valle, Quindío, Tolima y Cundinamarca, la caravana de más de 200 chivas que transporta varios miles de personas, la mayoría de ellos de origen indígena, y que, según sus voceros, busca entrevistarse personalmente con el Presidente de la República para reclamarle por el supuesto incumplimiento de su Gobierno a los compromisos adquiridos desde el año pasado.

Por supuesto, que los indígenas de cualquier parte del país tienen todo el derecho a protestar por lo que consideran unas obligaciones incumplidas por el gobierno Duque y, si eso les parece bueno y efectivo, a organizar una excursión hasta Bogotá para tratar de hablar directamente con el alto Gobierno y repasar con él los acuerdos a que se habían llegado y conocer las razones por las cuales algunos de los puntos convenidos no ha sido posible atenderlos.

A lo que si no tienen derecho los promotores y organizadores de la ¨minga¨ es a montar en unos buses a tres o cuatro mil indígenas para que, sin la observancia no solo de los más mínimos elementos de protección sino de higiene, y arriesgando la salud y la vida de estas personas, hagan un largo viaje hasta Bogotá, sin siquiera saber si van a ser recibidos por el Gobierno y cuántos días van a tener que esperar sin poderse al menos lavar las manos, para ser atendidos por alguna entidad del Estado.

Es una absoluta irresponsabilidad y un físico atentado contra la vida y la salud de estas personas, subirlas apeñuscadas y sin ninguna protección a unos buses, así se aprecia en las imágenes que han publicado los medios de comunicación, para hacer un viaje que nadie sabe cuánto va a durar, ni cuándo va a terminar.

Ahora, el Gobierno ha dicho que está invirtiendo este año en varios programas, cerca de 250.000 millones precisamente para cumplirle a los indígenas con sus compromisos, y se está destinando para el 2021, a pesar de las conocidas dificultades presupuestales producto de la pandemia, otros 296.000 millones con igual propósito, y que, en lo que se refiere a los crímenes contra lideres de sus comunidades, tal vez el único punto en el que pueden tener razón los protestantes, está haciendo lo que esté a su alcance para brindarles toda la protección posible.

No puede ser, pues, más inoportuna e injusta la minga que va camino a Bogotá. Realizar un viaje de esta naturaleza y en las condiciones en que se está haciendo, en el momento más crítico del Covid-19 y de mayor riesgo de un rebrote, solo cabe en la cabeza de quienes lo único que buscan es generar una crisis de salud en el país y crear un enfrentamiento social y un debilitamiento del Gobierno y de las instituciones.

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