Lo peor es que este año no va por buen camino. Apenas empieza y ya va escándalo trás escándalo, cuál de todos más grande y nadie parece interesarse en ocuparse del asunto.
No se podía esperar nada distinto. Según el Informe de Transparencia Internacional que se acaba de conocer sobre la corrupción en el mundo, Colombia obtuvo 37 puntos entre 100, donde cero equivale a mucha corrupción y 100 a muy poca, en el índice de percepción de la corrupción 2025.
Esta calificación ubica a Colombia en el puesto 99 dentro de los 182 países que evalúa la entidad y significa que perdió siete puestos en el ránking mundial con respecto a la medición del año 2025 y en el que Dinamarca ocupa el primer lugar con 89 puntos de 100 posibles y Sudán del Sur el último puesto con 9 puntos.
En el contexto de los países que hacen parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) el país ocupa uno de los puestos más bajos de la tabla, superando solo a México y Turquía que tuvieron 27 y 31 puntos respectivamente; y está muy por debajo del puntaje promedio que fue de 65 puntos.
El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de Transparencia Internacional es el principal indicador global sobre este flagelo en el sector público. Para establecer la puntuación la entidad utiliza fuentes de datos de expertos, evaluando comportamientos como sobornos, desvío de fondos públicos y captura del Estado, además de la efectividad en mecanismos existentes para prevenir la corrupción.
Después de todo lo que ha pasado en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, de las acusaciones de compra del voto a los congresistas que integran la Comisión Interparlamentaria de Crédito Público, de los señalamientos de ingreso de dineros ilegales a la campaña del hoy presidente de la República, de los sobornos a miembros de la Policía y de los múltiples casos de corrupción que aparecen todos los días, era imposible que la percepción de corrupción del país mejorara en el 2025.
Lo peor es que este año no va por buen camino. Apenas empieza y ya va escándalo trás escándalo, cuál de todos más grande, todos se cubren unos a otros y ningún órgano de control y mucho menos la justicia parecen interesarse en ocuparse del asunto, en investigar y en sancionar a quienes están esquilmando el erario. Esto añadido a los señalamientos que se han hecho durante la campaña electoral que cumple su primera etapa el próximo domingo.
Pero lo más doloroso es que antes de verse alguna acción oficial dirigida a combatir la corrupción, al manejo transparente de los dineros públicos, a que los procesos del Estado sean transparentes, a que la justicia se imparta con independencia y a que se castigue a los responsables de cualquier hecho doloso, lo que se aprecia es una confabulación de todos para cubrirse la espalda y para saquear al Estado.
